El riego por exudación es probablemente el sistema de riego localizado peor entendido del mercado. Mucha gente lo compra pensando que es "un goteo más barato" y acaba decepcionada, no porque el sistema sea malo, sino porque lo instala en la situación equivocada. Bien colocado, es el método que más agua ahorra en cultivos en línea; mal colocado, se atasca en una temporada y acaba en el contenedor.
Este artículo explica cómo funciona realmente, en qué se diferencia del goteo, dónde rinde y dónde no, y qué mantenimiento necesita para durar.
Qué es el riego por exudación
Es un sistema de riego localizado que emplea una cinta o tubería de pared porosa. En lugar de entregar el agua por orificios calibrados, como hace el goteo, el agua atraviesa la propia pared del tubo y aflora en toda su superficie en forma de rezume o sudoración, de ahí el nombre.
Hay dos tecnologías distintas bajo la misma etiqueta y conviene no confundirlas:
La cinta exudante de poliéster tejido es un tejido tubular plano, normalmente de 16 a 20 mm de diámetro cuando se llena, que trabaja a presiones muy bajas, del orden de 0,2 a 1 bar. Cuando está vacía queda plegada. Es la más habitual en huerto y en cultivos en línea.
La tubería porosa de caucho reciclado, fabricada con neumático molido y polietileno, es un tubo rígido de pared microporosa. Aguanta algo más de presión y se puede enterrar, pero suele tener un caudal menos uniforme.
El caudal típico de una cinta exudante ronda los 1 a 5 litros por hora y metro lineal según presión y modelo. Es un dato clave: el riego por exudación se calcula por metro de línea, no por emisor. Esa es la diferencia mental más importante respecto al goteo.
Cómo se comporta el agua en el suelo
Aquí está la clave de todo. Un gotero descarga agua en un punto. Como el caudal puntual supera la velocidad de infiltración del suelo, se forma un pequeño charco superficial y, bajo él, un bulbo húmedo con forma de cebolla. Entre gotero y gotero, si la separación es excesiva, queda suelo seco.
La cinta exudante aporta el agua a lo largo de toda la línea y a un caudal por unidad de longitud muy bajo. El resultado es una franja húmeda continua en lugar de bulbos aislados. Y, sobre todo, el agua avanza en gran medida por capilaridad, es decir, por succión del propio suelo, no por gravedad.
Esto tiene una consecuencia práctica que decide el éxito o el fracaso del sistema: la forma de la franja húmeda depende de la textura del suelo.
En suelo arcilloso o franco-arcilloso, la capilaridad es potente y el agua se extiende lateralmente. Una sola cinta puede humedecer una banda de 40 a 60 cm de anchura. Es la situación ideal.
En suelo franco, la banda ronda los 30 a 40 cm. Sigue funcionando bien.
En suelo arenoso, el agua cae casi en vertical y apenas se desplaza a los lados. La franja húmeda puede quedarse en 15 o 20 cm de anchura, y buena parte del agua se pierde por debajo de la zona radicular. En arena suelta el sistema pierde gran parte de su ventaja.
Esta es la razón por la que dos personas pueden tener experiencias opuestas con el mismo producto. No es cuestión de marca: es cuestión de suelo.
Ventajas reales
Uniformidad en línea. Para siembras densas y cultivos en hilera continua (zanahoria, cebolla, ajo, rabanito, lechuga, judía, guisante, o un semillero al aire libre) la franja húmeda continua es muy superior al goteo. Con goteros a 30 cm, las semillas que caen entre dos emisores germinan mal.
Riego muy lento, sin escorrentía ni encharcamiento. El aporte por metro es tan bajo que nunca supera la velocidad de infiltración. No se forma costra superficial ni se compacta el suelo por impacto, cosa que sí ocurre con aspersión.
Menos evaporación. La superficie mojada por metro cuadrado de cultivo es menor que en aspersión, y con acolchado por encima la pérdida es mínima.
Menos enfermedades foliares. Al no mojar la parte aérea se reducen drásticamente el mildiu, la alternaria y la botritis. Esto es especialmente relevante en tomate, judía y cucurbitáceas en verano peninsular.
Menos malas hierbas. Solo germinan en la banda húmeda, no en todo el bancal.
Muy baja presión de trabajo. Funciona con un depósito elevado uno o dos metros, sin bomba. Para un huerto sin acometida a presión es una gran ventaja.
Coste por metro bajo y montaje sin herramienta especial: no hay que perforar ni insertar goteros.
Inconvenientes que hay que conocer antes de comprar
Se obstruye con facilidad. Es su talón de Aquiles. Los poros son microscópicos y los taponan tres cosas: partículas en suspensión, precipitados de carbonato cálcico en aguas duras (la mayoría del agua peninsular, sobre todo en el este y el centro) y biofilm de algas y bacterias. Un filtro de anillas o malla de 120 mesh como mínimo no es opcional, es obligatorio.
Caudal irregular con la longitud. A medida que el agua avanza por la cinta, la presión cae. Los primeros metros exudan más que los últimos. Por eso los fabricantes recomiendan tramos de 50 a 100 metros como máximo según modelo y pendiente, y alimentar por el centro si el tramo es largo. No es un sistema autocompensante.
Sensible al desnivel. En terreno con pendiente la parte baja recibe bastante más agua. En bancales aterrazados hay que sectorizar por cotas.
Mal adaptado al riego de plantas aisladas. Para un seto, un frutal o macetas, el goteo es claramente mejor: entrega el agua exactamente donde hace falta y no moja el suelo intermedio.
Vida útil moderada. Una cinta de poliéster bien filtrada y protegida del sol puede durar cinco temporadas o más; expuesta al sol directo y con agua dura, dos o tres.
No admite bien la fertirrigación con abonos poco solubles. Cualquier residuo va directo a los poros. Si se abona por el agua, hay que usar fertilizantes totalmente solubles y lavar la instalación después.
Exudación frente a goteo: cuándo elegir cada uno
No son competidores, son herramientas distintas.
Elija exudación para: hortalizas sembradas en línea continua, semilleros y bandas de germinación, huertos urbanos sobre suelo franco o arcilloso, riego por gravedad desde depósito, y cultivos de raíz superficial y marco estrecho.
Elija goteo para: frutales y plantas aisladas, setos, macetas y jardineras, suelos arenosos, tramos largos o con pendiente donde haga falta autocompensación, y agua de mala calidad (los goteros autolimpiantes toleran mucho más que un poro).
En un huerto real lo habitual y más sensato es combinar ambos: goteo en el marco ancho y exudación en las mesas de siembra.
Cómo instalarlo bien
Filtro siempre. De anillas de 120 a 150 mesh, instalado en cabezal y limpiado con frecuencia. Si el agua procede de balsa o pozo, añada un decantador previo.
Regulador de presión. La cinta exudante trabaja a presiones bajísimas. Con la presión de red directa (3 o 4 bar) la cinta se hincha, se deforma y puede reventar por la costura. Instale un reductor a 0,3 - 0,5 bar o riegue desde depósito elevado. Este es el error de montaje más frecuente.
Separación entre líneas. Como norma orientativa: 60 - 80 cm en arcilloso, 40 - 50 cm en franco y 30 cm o menos en arenoso. Compruébelo abriendo una cata con la azadilla tras el primer riego largo: verá exactamente hasta dónde ha llegado el agua.
Colóquela con la costura hacia arriba si el modelo la tiene, y bien estirada, sin tramos retorcidos. Los pliegues generan puntos secos.
Superficial y bajo acolchado, mejor que enterrada. Enterrada rinde muy bien pero se obstruye antes por intrusión radicular y se revisa mucho peor. Si la entierra, hágalo a 10 - 15 cm y solo con agua de buena calidad.
Tape los finales de línea con el tapón correspondiente, pero ábralos una vez al mes durante un par de minutos para purgar los sedimentos acumulados en el extremo.
Mantenimiento y desobstrucción
Un mantenimiento mínimo multiplica la vida útil del sistema.
Purga mensual abriendo los finales de línea con el agua corriendo.
Tratamiento ácido una o dos veces por temporada si el agua es dura. Se hace inyectando ácido nítrico o fosfórico diluido hasta bajar el pH del agua de riego a 5 - 6, dejando actuar el sistema lleno unos 20 o 30 minutos y enjuagando después. Si no quiere manejar ácidos concentrados, existen desincrustantes comerciales para riego localizado. Manipúlelos con guantes y gafas, y nunca los mezcle con productos clorados.
Control de algas. Evite depósitos translúcidos: la luz dentro del agua es lo que dispara el biofilm. Un depósito opaco elimina la mitad del problema.
Almacenamiento invernal. En zonas con heladas fuertes, vacíe y guarde la cinta enrollada en seco y a la sombra. El hielo dentro del tejido lo destroza.
Cuánto tiempo hay que regar
Con un caudal de 3 litros por hora y metro y una separación de 50 cm entre líneas, una hora de riego aporta el equivalente a unos 6 mm de lámina de agua sobre la superficie regada. En pleno agosto en el interior peninsular, un huerto de hortícolas puede demandar entre 5 y 7 mm diarios; en primavera, la mitad o menos.
Traducido a la práctica: riegos de 1 a 2 horas diarias en verano y de 1 a 2 horas cada dos o tres días en primavera y otoño, siempre ajustando según lo que diga el suelo. Y esa comprobación se hace de una sola manera fiable: metiendo el dedo o una varilla a 10 cm de profundidad antes de regar. Si sale húmedo, no toca.
Riegue preferentemente a primera hora de la mañana. Por la noche el suelo permanece húmedo demasiadas horas y en cultivos sensibles favorece los hongos de cuello.
En resumen
El riego por exudación entrega agua a través de la pared porosa de una cinta, generando una franja húmeda continua en lugar de bulbos aislados. Trabaja a presiones muy bajas, de 0,2 a 1 bar, con caudales de 1 a 5 litros por hora y metro lineal.
Su gran ventaja es la uniformidad en cultivos sembrados en línea y el ahorro de agua sin escorrentía ni mojado del follaje. Su gran limitación es la obstrucción: exige filtro de 120 mesh como mínimo, regulador de presión y purgas periódicas.
Rinde estupendamente en suelos francos y arcillosos, y bastante peor en arenosos, donde el agua desciende en vertical sin extenderse. Para plantas aisladas, frutales y macetas, el goteo sigue siendo mejor opción.
Si su huerto está sobre suelo con algo de arcilla, riega desde depósito y cultiva en líneas, la exudación es probablemente el sistema más eficiente que puede instalar. Si tiene arena y frutales dispersos, quédese con el goteo.