Antes de descartar un bambú por miedo a que se apodere del jardín conviene mirar el género que figura en la etiqueta. Bambusa no corre. Sus rizomas son paquimorfos, cortos y gruesos, de modo que cada caña nueva brota pegada a la anterior y la planta engorda formando una mata compacta que se ensancha unos centímetros al año. El bambú que invade céspedes y levanta soleras es otro: Phyllostachys, Pleioblastus, Sasa y compañía, de rizoma leptomorfo, capaces de emitir brotes a cinco metros de la planta madre. Confundir los dos grupos es el error que más disgustos ha dado en los jardines españoles, en ambas direcciones: gente que se priva de un bambú perfectamente manejable y gente que planta un Phyllostachys sin barrera antirrizoma.
Qué es exactamente una bambusa
Bambusa es un género de gramíneas leñosas de la subfamilia Bambusoideae, con más de un centenar de especies repartidas por el sur y el sudeste asiático, y naturalizadas en medio mundo tropical. Son bambúes cespitosos (en inglés los llaman clumping), de clima cálido, y ahí está su gran diferencia práctica con los bambúes de montaña: aguantan bien el calor y la sequedad estival del Mediterráneo, pero llevan mal el frío intenso.
Como toda gramínea, la caña no engorda ni crece en altura después del primer año. El brote sale del suelo ya con el diámetro definitivo, se estira en unas semanas o pocos meses hasta su altura final y, a partir de ahí, solo lignifica: se endurece, cambia de color y ramifica. Esto tiene una consecuencia directa en el jardín: una mata joven da cañas finas y bajas, y solo con los años, según el rizoma acumula reservas, empieza a emitir cañas gruesas. Nadie consigue un seto de cinco metros el segundo año, por mucho abono que eche.
Rasgos que conviene conocer antes de comprar
Porte y hueco. Las cañas de Bambusa suelen tener el entrenudo hueco y la pared relativamente gruesa, y en muchas especies los nudos bajos emiten ramillas cortas y a veces espinas —Bambusa bambos y Bambusa blumeana las tienen, y son bastante desagradables de podar—. Si el bambú va junto a un paso o a una zona de niños, busca especies inermes.
Densidad de la mata. Es la diferencia entre un seto y un ejemplar de porte. Las variedades de Bambusa multiplex forman matas apretadas y ramifican desde abajo: sirven para pantalla vegetal desde el suelo. Bambusa oldhamii o Bambusa textilis levantan cañas más limpias y desnudas en la base, muy vistosas, pero no tapan a la altura de los ojos si no se les acompaña de un arbusto delante.
Floración. Los bambúes florecen a intervalos largos y con frecuencia de forma gregaria: todos los ejemplares de un mismo clon florecen a la vez en distintos países, porque proceden por división de una misma planta. Tras la floración la mata se debilita y muchas veces muere. No es algo que se pueda prever ni evitar; sencillamente, si ves espiguillas en tu bambú, prepara esquejes o asume que ese ejemplar tiene los años contados. En Bambusa multiplex aparecen floraciones parciales con cierta frecuencia y la planta suele recuperarse si se abona y se cortan las cañas floridas.
Especies que funcionan en España
El factor limitante es siempre la mínima invernal. Estas son las cifras de referencia, entendiendo que una helada seca con viento hace bastante más daño que la misma temperatura con aire quieto, y que una mata establecida resiste más que una recién plantada:
Bambusa multiplex (antes B. glaucescens). La más rústica del género y la más razonable para la Península. Tolera del orden de -9 a -10 °C perdiendo hoja, y rebrota. Alcanza de 3 a 6 m con cañas de 2-3 cm. Sus cultivares son los que más se ven en vivero: 'Alphonse Karr', de cañas amarillas rayadas de verde, muy decorativa; 'Fernleaf' (var. riviereorum), enana, de 1,5-2,5 m y hoja pequeña dispuesta en plumita, ideal para seto bajo y maceta; 'Golden Goddess', densa y de altura media.
Bambusa oldhamii. La gigante manejable: 8-12 m y cañas de hasta 8-10 cm, verdes y muy rectas. Necesita zona sin heladas fuertes; sufre por debajo de -6/-8 °C. En la costa mediterránea, Cádiz, Huelva, Levante y Canarias va bien. Sus brotes están entre los mejores del género para consumo.
Bambusa textilis y su variedad gracilis. Cañas finas, muy erguidas, mata estrecha; excelente para pantallas en poco espacio. Resistencia parecida a la anterior o algo mejor.
Bambusa ventricosa, el bambú vientre de Buda. Cuando se cultiva con poca agua y poco sustrato desarrolla entrenudos abombados; en suelo fértil y bien regado hace cañas normales y decepciona a quien la compró por la forma. Es planta de clima suave, bastante sensible al frío.
Bambusa vulgaris y su variedad vittata, de caña amarilla con rayas verdes, es la especie de postal tropical. Solo prospera en Canarias y puntos muy resguardados del sur; por debajo de -3 °C empieza a sufrir.
Si vives en el interior peninsular, con mínimas de -10 °C o menores, la respuesta honesta es que Bambusa no es tu género. Ahí funcionan los Fargesia (también cespitosos, de sombra y sin problema de invasión) o los Phyllostachys, estos últimos con barrera antirrizoma obligatoria.
Suelo, plantación y ubicación
El bambú quiere suelo profundo, fértil y suelto, algo ácido o neutro, y sobre todo que no se encharque. En suelos calizos y compactos del interior es fácil ver clorosis férrica: hoja amarilla con nervio verde. Se corrige con materia orgánica abundante, acolchado y, si hace falta, quelato de hierro, pero lo eficaz es enmendar antes de plantar.
La época de plantación en España es el otoño en zonas de invierno suave —de octubre a noviembre, para que enraíce con las lluvias— y la primavera donde hiela de verdad, a partir de marzo, para que la planta llegue al invierno ya asentada. Evita plantar en pleno julio: el bambú recién plantado transpira mucho por la superficie foliar y aún no tiene raíz para sostenerla.
Abre un hoyo del doble de ancho que el cepellón y de profundidad similar, sin enterrar el cuello. Mezcla la tierra extraída con compost bien hecho o estiércol maduro. Riega copiosamente, forma alcorque y acolcha con 8-10 cm de material orgánico: corteza, restos de poda triturados o paja. El acolchado no es opcional en clima seco; el rizoma de Bambusa es superficial y las primeras heladas y las solanas de agosto lo castigan directamente.
En cuanto a exposición, la mayor parte de las especies del género agradece sol pleno o media sombra, pero el enemigo real es el viento seco, que quema el margen de las hojas y deja la mata con aspecto quemado en marzo. Un bambú a barlovento en la meseta o en un ático necesita protección o no merece la pena.
Riego y abonado
Los dos o tres primeros años son los exigentes. En verano mediterráneo, un ejemplar joven agradece riegos abundantes y espaciados —mejor mojar bien y dejar que la superficie se seque que dar cuatro gotas diarias—, del orden de dos o tres aportes semanales en julio y agosto según suelo. Una vez la mata está hecha, con rizoma extendido y acolchado, aguanta bastante más de lo que se suele suponer, aunque nunca será una planta de secano.
La señal de sed en el bambú es inconfundible y muy útil: las hojas se enrollan longitudinalmente, como un canutillo, para reducir la superficie expuesta. Si se enrollan a mediodía en pleno agosto y se abren al atardecer, la planta va justa pero se defiende. Si amanecen enrolladas, riega.
Es una gramínea, así que responde al nitrógeno. Un abono de césped de liberación lenta, un fertilizante equilibrado con predominio de N, o simplemente compost y estiércol en superficie a finales de invierno y de nuevo a principios de verano, dan cañas más gruesas al año siguiente. Y un detalle que suele pasarse por alto: no retires la hojarasca que cae bajo la mata. Es la principal fuente de sílice reciclado para las cañas nuevas y actúa como acolchado. Barrer bajo un bambú es empobrecerlo.
Poda y manejo de la mata
La poda del bambú no es la de un arbusto. Hay tres operaciones y ninguna consiste en recortar la superficie:
Aclareo de cañas viejas. A partir del cuarto o quinto año, cada final de invierno se cortan a ras de suelo las cañas más viejas, torcidas, finas o descoloridas, dejando las mejores. Una mata aclarada entra más luz, ventila, luce el color de la caña y produce brotes más gruesos. Retirar cada año en torno a un tercio de las cañas más antiguas es una buena regla.
Despunte para limitar altura. Se puede cortar una caña por encima de un nudo y no volverá a alargarse; ramificará por debajo del corte y se hará más densa. Es la forma correcta de mantener un seto de bambusa en 3 m sin que parezca cortado con máquina. Hazlo siempre justo por encima de un nudo, no en mitad del entrenudo, porque el trozo de entrenudo hueco acumula agua y se pudre.
Faldeo o limpieza de la base. Eliminar las ramillas de los primeros nudos deja las cañas desnudas y realza el porte; es lo que convierte un macizo de bambú en un elemento de diseño. Solo tiene sentido cuando no buscas pantalla a esa altura.
Los brotes nuevos, que salen en primavera y verano y son tiernos y frágiles durante semanas, no se tocan ni se pisan. Un brote roto es una caña perdida para siempre.
Bambusa en maceta
Funciona, con condiciones. La maceta debe ser ancha más que profunda y grande de verdad —a partir de 60-80 litros para una planta de porte medio—, de material que no se recaliente, y con drenaje generoso. El sustrato, mezcla de tierra de jardín, compost y una parte de material drenante.
Los dos problemas típicos son el riego y el enraizamiento. En maceta el bambú se seca muy deprisa en verano: goteo diario es lo razonable de junio a septiembre. Y cada dos o tres años hay que sacar el cepellón y cortar rizomas y raíces, dividiendo o recortando el perímetro con sierra, para volver a plantar con sustrato nuevo. Si no se hace, la mata se ahoga en su propio cepellón, saca cañas cada vez más finas y termina amarilleando sin remedio.
En invierno, la maceta es el punto débil: el cepellón se hiela por los lados, cosa que no ocurre en suelo. Arrimar los tiestos a una pared orientada al sur, agruparlos y envolverlos con manta térmica o plástico de burbujas cubre la diferencia de tres o cuatro grados que suele decidir la supervivencia.
Multiplicación
La semilla es inviable como método: se produce solo tras floraciones excepcionales y pierde poder germinativo en pocos meses. En la práctica se multiplica de tres formas:
División de mata, a finales de invierno o principios de primavera, antes de que empiece la brotación. Se separa con hacha o sierra un trozo de rizoma con al menos dos cañas jóvenes y raíz abundante, se despuntan las cañas para reducir transpiración y se planta de inmediato, sin dejar secar.
Esqueje de caña, técnica muy propia de Bambusa y que no funciona en los bambúes de rizoma corredor. Se toman trozos de caña de uno o dos nudos, de cañas de uno a dos años, y se entierran en horizontal en sustrato arenoso, cálido y húmedo, con las yemas laterales a los lados. De cada yema puede salir un brote enraizado. Época: primavera, con el sustrato por encima de 20 °C.
Acodo de una caña doblada y enterrada parcialmente, útil en especies de caña flexible.
Plagas, problemas y falsas alarmas
Ácaros del bambú (Schizotetranychus, araña roja). El problema número uno en clima seco. Dejan manchas alargadas amarillentas en el haz y telillas y colonias en el envés. Se combaten subiendo la humedad ambiental, mojando el envés y con acaricidas específicos o aceite de neem si la infestación es leve. En jardín, un bambú bien regado y no expuesto a viento seco rara vez se ve arrasado.
Pulgón y cochinilla algodonosa en brotes tiernos y en el envés, con la melaza y la negrilla consiguientes. Jabón potásico y control de hormigas.
Amarilleo generalizado. Antes de tratar nada, descarta lo evidente: encharcamiento, clorosis por caliza, falta de nitrógeno o cepellón agotado en maceta. Y ten presente que muchas especies renuevan hoja en primavera: una caída fuerte de hoja amarilla en marzo y abril suele ser fisiológica, no una enfermedad.
La falsa alarma más repetida es el llamado bambú de la suerte, esos tallitos verdes en agua con forma de espiral. No es bambú ni tiene nada que ver con este artículo: es Dracaena sanderiana, una planta de interior. No se planta en el jardín y no se comporta como un bambú.
Usos en el jardín y fuera de él
El uso rey en España es la pantalla visual y cortavientos. Un seto de Bambusa multiplex plantado a 1-1,5 m entre plantas cierra en tres o cuatro años, es perenne, no requiere recorte constante y, a diferencia del ciprés o la tuya, no se seca a manchones. Otra ventaja poco citada: al ser cespitoso puede ir junto a un muro medianero o a una piscina sin barrera antirrizoma, aunque conviene dejar al menos un metro para que la mata engorde.
Como ejemplar aislado, una mata de caña gruesa y limpia junto a una fachada o en un patio funciona mejor que cualquier arbusto: filtra la luz, se mueve con el aire y da sonido. En patios interiores y jardines de inspiración asiática es el elemento estructural por excelencia.
Las cañas cortadas son un material de primera para tutores, celosías, estructuras de huerto o muebles. Se cortan en otoño-invierno, cuando el contenido en almidón es menor, se dejan secar a la sombra varias semanas y, si van a estar a la intemperie, se tratan; el enemigo de la caña seca no es la lluvia sino los insectos xilófagos atraídos por el almidón.
Los brotes tiernos de varias bambusas —B. oldhamii es de las más apreciadas— son comestibles, pero con una advertencia seria: en crudo contienen glucósidos cianogénicos. Hay que pelarlos y hervirlos en agua abundante, destapados y renovando el agua, antes de cualquier preparación. No se comen crudos ni al vapor sin ese hervido previo.
Preguntas que se repiten
¿Levanta el pavimento o las tuberías? Un Bambusa no persigue tuberías ni recorre metros bajo una solera. Su rizoma corto ensancha la mata poco a poco y sí puede empujar un bordillo si lo plantas pegado, igual que haría cualquier arbusto de mata grande. Deja un metro de holgura y no tendrás problema.
¿Cuánto crece al año? La mata gana en torno a 10-30 cm de diámetro anual según especie y vigor, y cada temporada emite cañas más altas que la anterior hasta llegar a su techo, cosa que ocurre a los cinco u ocho años.
¿Se puede trasplantar un bambú grande? Sí, en reposo invernal y con cepellón amplio, despuntando fuerte las cañas para compensar la pérdida de raíz. Perderá hoja y tardará un par de temporadas en volver a producir cañas de calibre.
¿Es de bajo mantenimiento? Una vez establecido, mucho. Los primeros años, no: riego, acolchado y protección invernal son el precio de entrada.
En resumen
Bambusa es el bambú que se puede plantar sin barrera antirrizoma porque forma mata cerrada y no corre. A cambio de esa tranquilidad exige clima suave: B. multiplex y sus cultivares son la apuesta segura hasta unos -9 °C, mientras que B. oldhamii, B. textilis, B. ventricosa o B. vulgaris quedan reservadas a la costa, al sur y a Canarias. Suelo fértil y profundo, plantación en otoño o primavera, acolchado permanente, riego generoso los primeros veranos, nitrógeno a final de invierno y aclareo anual de las cañas viejas: con eso se llega a matas espectaculares. Y dos ideas que ahorran errores: la caña no crece más después de su primer año, así que la paciencia es parte del cultivo; y la hojarasca bajo la planta no se barre, se deja.