Hay una pregunta que conviene resolver antes de hablar de cultivo: la orquídea azul que se vende en supermercados y grandes superficies no es azul. Es una Phalaenopsis blanca teñida artificialmente. Y eso condiciona por completo cómo hay que cuidarla y qué se puede esperar de ella.

Dicho esto, sí existen orquídeas con flores genuinamente azuladas, cultivables y preciosas, sólo que ninguna de ellas es la que compraste por 15 euros con la etiqueta "Royal Blue". Vamos con las dos historias, porque las dos tienen solución práctica.

Orquídeas de flores azules

Por qué el azul es tan raro en las orquídeas

El azul verdadero es escaso en todo el reino vegetal. Los pigmentos responsables de los rojos, rosas y morados de las flores son las antocianinas, y para que una antocianina se vea azul tienen que darse varias condiciones a la vez: una molécula concreta (delfinidina), un pH vacuolar relativamente alto y, con frecuencia, la formación de complejos con iones metálicos y otros flavonoides. La mayoría de las orquídeas simplemente no producen delfinidina, así que su gama natural va del blanco al granate pasando por amarillos, verdes y magentas, pero salta el azul.

Las pocas especies que se acercan lo hacen con un tono que, mirado de cerca, es más bien azul violáceo o lavanda. Es un color precioso, pero no el azul eléctrico de las fotos retocadas que circulan por internet.

Las orquídeas azules de tienda: qué son y cómo cuidarlas

Las Phalaenopsis azules comerciales se obtienen inyectando un colorante alimentario azul en la base de la vara floral, o a veces en el tallo, cuando los capullos todavía no han abierto. La savia distribuye el tinte y las flores salen azules. Se distingue fácilmente: mira el punto de inyección, suele haber una marca oscura o un pinchazo cicatrizado en el escapo; y fíjate en que el azul se concentre en las venas y sea desigual entre flores.

La consecuencia es inevitable: cuando esas flores caigan, la siguiente floración será blanca. No has hecho nada mal, no es cuestión de abono ni de sustrato. Ninguna práctica de cultivo devuelve el azul, porque nunca fue de la planta.

La segunda consecuencia es menos conocida. La inyección es una herida y el colorante en concentración alta estresa el tejido, de modo que estas plantas suelen llegar a casa algo debilitadas: las flores duran menos de lo normal y no es raro que la vara se seque entera antes de tiempo. Si tu orquídea azul pierde flores a las tres semanas, esa es la causa más probable.

Aun así la planta es perfectamente recuperable, porque por debajo del tinte hay una Phalaenopsis normal y corriente, que es la orquídea más agradecida que existe. Así se cuida en un piso español:

Luz. Muy clara pero indirecta. Junto a una ventana orientada al este es ideal; al sur, con visillo. El sol directo de mediodía quema las hojas en una tarde. Una hoja verde oscuro casi negro indica falta de luz, y una hoja verde manzana claro es la señal de que está recibiendo la correcta.

Temperatura. Entre 18 y 28 grados. Por debajo de 15 se para y por debajo de 12 sufre daños. Nada de colocarla sobre un radiador ni en la corriente de un aire acondicionado.

Riego. Por inmersión, sumergiendo el cepellón en agua unos 10 o 15 minutos y dejando escurrir bien después. Cada 7 a 10 días en verano, cada 12 a 15 en invierno; pero mejor que el calendario es mirar las raíces a través del tiesto transparente: verdes significa hidratadas, plateadas significa que toca regar. El error letal es el agua acumulada en el plato y en el cogollo central: la pudrición de corona mata más Phalaenopsis que cualquier plaga. Si el agua del grifo es muy dura, como ocurre en buena parte del interior peninsular, alterna con agua de lluvia o embotellada de baja mineralización.

Sustrato y trasplante. Nunca tierra. Corteza de pino de calibre medio, sola o con algo de esfagno, en maceta transparente con agujeros generosos. Se renueva cada dos o tres años, cuando la corteza se descompone y retiene demasiada agua; el mejor momento es justo después de la floración.

Abono. Fertilizante específico para orquídeas a un cuarto o la mitad de la dosis de la etiqueta, cada dos o tres riegos, y sólo en el periodo de crecimiento activo. Con las orquídeas, sobreabonar quema las puntas de las raíces.

Para que vuelva a florecer. Necesita un descenso térmico nocturno de 5 a 8 grados durante dos o tres semanas. En España es fácil de conseguir de forma natural en octubre o noviembre: basta con dejarla en una habitación fresca sin calefacción, o en una galería resguardada. Ese salto de temperatura es lo que induce la nueva vara floral. Cuando la vara vieja se seca del todo, se corta a ras; si sigue verde, se puede cortar por encima del segundo o tercer nudo desde la base para intentar una ramificación.

Orquídeas que sí son azules de verdad

Si lo que quieres es una flor azul auténtica, estas son las opciones reales:

Vanda coerulea. Es la gran orquídea azul, originaria del noreste de la India, Myanmar y Tailandia, y el ancestro de casi todos los híbridos azulados de Vanda del mercado. Sus flores, de hasta 10 cm, son de un azul lavanda con un reticulado más oscuro precioso. Florece en otoño. Está protegida por CITES en su medio natural, así que sólo debe comprarse propagada en vivero, con la documentación correspondiente.

Híbridos de Vanda. Cruces con coerulea como los del grupo 'Pachara Delight' o los Vanda azules de producción tailandesa son más fáciles y más baratos que la especie pura, y mantienen bien el tono.

Cleisocentron merrillianum. De Borneo, es probablemente la orquídea con el azul más puro y limpio que existe. Es de cultivo delicado y poco frecuente en el comercio europeo.

Aganisia cyanea (a veces citada como Acacallis cyanea), de la cuenca amazónica, con flores azul lila. Exige mucha humedad y calor constante.

Thelymitra spp., las orquídeas terrestres australianas conocidas como sun orchids, con azules realmente intensos, pero de cultivo muy especializado y prácticamente inviable como planta de interior.

También conviene saber que hace algo más de una década un equipo japonés logró una Dendrobium azulada por ingeniería genética, insertando genes de flores azules en la ruta de las antocianinas. Fue un logro científico interesante, pero no ha llegado al mercado ni existe como planta de jardinería en España.

Cómo cultivar una Vanda azul en España

Es la única azul verdadera accesible para un aficionado, así que merece la pena detallar sus exigencias, que no se parecen en nada a las de una Phalaenopsis.

Se cultivan a raíz desnuda, colgadas en cestas de listones de madera, sin sustrato o con cuatro trozos de corteza gruesa. Sus raíces aéreas, envueltas en velamen, necesitan secarse por completo entre riegos y a la vez recibir agua a diario. Esto obliga a un régimen muy distinto: en verano, remojar o pulverizar las raíces una o dos veces al día, hasta que el velamen pase de plateado a verde; en invierno, con menos luz y temperatura, dos o tres veces por semana.

Luz alta, mucho más que la Phalaenopsis: casi pleno sol filtrado. Con poca luz crecen y no florecen nunca, que es el fallo típico. Humedad ambiental del 60 al 80 %, lo que en un piso con calefacción es el verdadero cuello de botella; con menos, las hojas bajas se amarillean y caen. Temperatura mínima de 15 grados, mejor no bajar de 13.

Traducido al clima peninsular: en el litoral mediterráneo y en Canarias se pueden tener al exterior en semisombra de mayo a octubre, entrándolas en cuanto las noches bajen de 15 grados. En el interior y en el norte, invernadero, galería acristalada muy luminosa o cultivo interior con humidificador. Un baño con ventana bien iluminada es, curiosamente, uno de los mejores sitios de una casa para una Vanda. El abonado, en cambio, es frecuente: durante el crecimiento activo agradecen fertilizante diluido en casi todos los riegos, precisamente porque no tienen sustrato del que extraer nada.

Orquídeas en cultivo

Dos advertencias antes de comprar

No compres semillas de orquídea azul por internet. Los sobres de "semillas de orquídea azul" que aparecen en marketplaces son un fraude conocido: lo que llega dentro suele ser semilla de otra planta cualquiera, o nada germinable. Las semillas de orquídea son polvo microscópico sin reservas nutritivas y sólo germinan en medio de cultivo estéril, en frasco y en laboratorio, con un proceso que tarda años. Nadie las vende en sobrecitos.

No intentes teñir la tuya en casa. Circulan trucos para regar con colorante alimentario o inyectar tinte con jeringuilla. Regando no funciona, porque la orquídea absorbe muy poco pigmento por la raíz, y pinchando el escapo casi siempre se pierde la vara y se abre una puerta de entrada a hongos y bacterias. La ganancia estética es mínima y el riesgo, alto.

En resumen

La Phalaenopsis azul de tienda es una planta blanca teñida por inyección y volverá a florecer en blanco: no es un fallo de cultivo, es su naturaleza, y lo sensato es cuidarla como la Phalaenopsis que es, con luz clara indirecta, riego por inmersión cada 7 a 10 días, corteza en maceta transparente, abono diluido y un descenso térmico nocturno en otoño para inducir la vara. Si quieres azul auténtico y duradero, el camino es Vanda coerulea o sus híbridos, a raíz desnuda en cesta colgante, con mucha luz, mucha humedad ambiental, riegos diarios en verano y un mínimo de 15 grados. Y desconfía siempre de las semillas de orquídea azul y de los trucos caseros para teñirlas.


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