Olvídate del esqueje: quitarse esa idea de la cabeza es el primer paso para reproducir bien las orquídeas que se venden en los supermercados españoles. Una hoja de Phalaenopsis metida en agua no echa raíces, no genera brotes y acaba pudriéndose. Un trozo de raíz tampoco da nada. Las orquídeas se multiplican, sí, pero por caminos propios que dependen por completo de cómo crece cada género.
Antes de coger las tijeras hay que saber una cosa: si tu planta es monopodial o simpodial. De esa diferencia depende todo lo demás.
Monopodiales y simpodiales: por qué no todas se dividen
Las orquídeas monopodiales tienen un solo tallo que crece hacia arriba indefinidamente, emitiendo hojas alternas por un único punto de crecimiento en el ápice. Es el caso de Phalaenopsis, Vanda, Ascocentrum o Phragmipedium en parte. Al tener un solo meristemo apical, no se pueden dividir: si partes la planta por la mitad, tienes media planta muerta y otra media que quizá sobreviva. Esto explica por qué el 90 % de las orquídeas de regalo en España son imposibles de dividir, aunque tengan dos o tres tallos florales.
Las simpodiales crecen de otra manera: un rizoma horizontal va emitiendo, año tras año, brotes nuevos que engordan formando pseudobulbos. Cada pseudobulbo es una unidad casi autónoma con sus reservas de agua y almidón. Cattleya, Cymbidium, Oncidium, Dendrobium, Miltonia, Coelogyne o Paphiopedilum pertenecen a este grupo. Estas sí se dividen, y de hecho es la forma más rápida y segura de conseguir plantas nuevas idénticas a la madre.
Qué son los keikis
Keiki significa «bebé» en hawaiano, y así se llama a la plantita completa que la orquídea produce sobre sí misma: un clon con sus propias hojas y sus propias raíces, genéticamente idéntico a la madre. No es un brote floral ni un chupón: es un individuo nuevo esperando a independizarse.
Aparecen en sitios concretos según el género:
- Phalaenopsis: en los nudos del tallo floral, normalmente en los dos o tres nudos que quedan por debajo de donde salieron las flores. También pueden salir keikis basales junto al cuello de la planta, sobre todo si el ápice se ha podrido.
- Dendrobium: sobre las cañas viejas, en los nudos, especialmente en D. nobile y en el grupo phalaenopsis (los llamados «dendrobium de Singapur»).
- Epidendrum y Vanda: en el tallo, a distintas alturas.
Hay una creencia muy extendida que conviene matizar: un keiki no siempre significa que la planta esté feliz. En Phalaenopsis y en Dendrobium, la aparición de keikis es con frecuencia una respuesta de emergencia. Cuando el sistema radicular está dañado, cuando el ápice se ha perdido o cuando la planta ha pasado calor sostenido por encima de 28 °C después de florecer, tiende a apostar por la descendencia clonal antes que por seguir creciendo ella. Si tu orquídea saca keikis todos los años y cada vez tiene menos hojas y más blandas, el keiki no es un premio: es un síntoma. Revisa raíces y riego.
Dicho esto, también hay clones que producen keikis por pura tendencia genética estando perfectamente sanos. La diferencia la marca el estado del resto de la planta.
Cuándo se puede separar un keiki de la orquídea
Aquí está el error más común y el más caro: separar demasiado pronto. Un keiki con dos hojitas y sin raíces no es viable por su cuenta; sigue mamando agua y azúcares de la madre a través del tallo.
Las condiciones mínimas para cortar son tres, y deben darse a la vez:
- Al menos dos o tres raíces propias de 4 a 6 cm, ya con velamen blanco y firme, no simples muñones verdes.
- Dos o tres hojas desarrolladas, de un tamaño mínimo aproximado de 5 cm.
- Que la planta madre esté sana. Si la madre está agonizando, a veces conviene dejar el keiki puesto un poco más, porque el tallo aún le aporta humedad.
Desde que asoma el keiki hasta que cumple esos requisitos suelen pasar entre seis meses y un año en Phalaenopsis. No hay atajo. La prisa mata más keikis que los hongos.
La mejor época para hacerlo en España es la primavera o el principio del otoño: temperaturas entre 18 y 25 °C, que es cuando la planta enraíza con ganas. Evita el pico del verano y evita el invierno con calefacción y aire seco.
Cómo se corta
Usa una cuchilla de afeitar nueva o unas tijeras esterilizadas. Y esto no es una manía: los virus de la orquídea (Cymbidium mosaic virus y Odontoglossum ringspot virus, los dos más frecuentes en colección doméstica) se transmiten por savia con la herramienta. No existe cura. Un pase de llama, o alcohol de 96° dejándolo secar, entre planta y planta.
Corta el tallo floral dejando 2 cm por encima y 2 cm por debajo del punto donde nace el keiki. Ese trocito de tallo hace de mango para plantarlo y protege la base. Espolvorea los cortes con canela molida o con un fungicida en polvo y deja secar la herida unas horas antes de plantar.
Cómo se planta
Maceta pequeña, de 6 a 8 cm, preferiblemente transparente para vigilar raíces y humedad. Sustrato de corteza de pino de calibre fino (5-10 mm), previamente remojada, o esfagno vivo si vives en zona seca del interior. Nada de tierra de jardín ni de sustrato universal: la raíz de orquídea epífita necesita aire y se asfixia en pocos días.
Sujeta el keiki con una pinza o una caña fina para que no se mueva; las raíces nuevas no agarran si la planta baila. Después:
- Humedad ambiental del 60-70 %. Una bolsa transparente abierta por arriba o un mini invernadero durante las primeras dos o tres semanas ayuda mucho.
- Luz filtrada, nunca sol directo. Junto a una ventana al este es ideal.
- Sin abono durante tres o cuatro semanas. Después, fertilizante para orquídeas a un cuarto de la dosis de la etiqueta.
- Riego moderado: mejor pulverizar el sustrato que empapar. La pudrición de cuello se lleva por delante a la mayoría de keikis recién plantados.
Desde la separación hasta la primera floración pasan normalmente dos o tres años en Phalaenopsis. Un keiki no florece el primer año, por muy bonito que se ponga.
Forzar keikis con pasta hormonal: se puede, pero con cabeza
Existe la llamada pasta de keiki, una crema con citoquininas (habitualmente 6-bencilaminopurina, BAP) que se aplica sobre un nudo dormido del tallo floral tras retirar la bráctea que lo cubre. La citoquinina desbloquea la yema y la empuja a brotar.
Funciona, y bastante bien. El problema es el coste fisiológico: producir un clon completo consume reservas de la madre. Aplícala solo en plantas con cuatro o cinco hojas turgentes y un sistema radicular decente, y hazlo en un solo nudo, no en tres. Sobre una Phalaenopsis ya debilitada, la pasta de keiki es la puntilla.
Como apunte relacionado: si tras la floración cortas el tallo por encima del segundo o tercer nudo, lo que salga depende mucho de la temperatura. Con ambiente cálido (por encima de 25 °C) hay más probabilidad de keiki; con ambiente más fresco, lo habitual es una ramificación floral nueva.
División de mata: el método de las simpodiales
Para Cattleya, Cymbidium, Oncidium, Coelogyne o Miltonia, dividir es el sistema estándar y da plantas adultas capaces de florecer en una o dos temporadas.
Cuándo: justo después de la floración y coincidiendo con el inicio del nuevo brote, cuando asoman las raíces nuevas. En Cymbidium, que en España florece de diciembre a marzo, eso significa marzo o abril. En Cattleya, en cuanto empieza a moverse el brote de primavera.
Cómo: desmolda la planta, limpia el sustrato viejo con las manos y con agua tibia, y localiza el rizoma. Corta con tijera esterilizada entre pseudobulbos, dejando como mínimo tres o cuatro pseudobulbos por división, y asegurándote de que cada trozo lleva al menos un pseudobulbo joven con yema viva orientada hacia adelante. Una división de dos pseudobulbos sobrevive, pero tarda años en recuperar tamaño de floración.
Aprovecha para eliminar raíces muertas (huecas, marrones, que se deshacen al apretar) y respeta las firmes. Espolvorea canela en los cortes del rizoma y replanta en corteza de calibre medio, colocando los pseudobulbos viejos pegados al borde de la maceta y dejando espacio libre por delante para el crecimiento nuevo. Riega poco durante dos semanas.
Los pseudobulbos viejos sin hojas también sirven
Esos bulbos traseros arrugados que se suelen tirar (back bulbs) conservan yemas latentes. Colócalos medio enterrados en esfagno húmedo dentro de una bolsa transparente cerrada, a 20-24 °C y con luz suave. En dos o tres meses muchos emiten un brote. Es lento y no todos responden, pero es material gratis.
Esquejes de caña en Dendrobium
Es la única excepción real al «las orquídeas no se esquejan», y se limita a los Dendrobium de caña. Al terminar la floración, corta una caña vieja que ya haya perdido las hojas, divídela en trozos de 8-10 cm con dos o tres nudos cada uno y túmbalos horizontalmente sobre esfagno húmedo, sin enterrarlos. Bolsa transparente, 22-25 °C, luz indirecta. En uno o dos meses brotan keikis en los nudos, que se separan cuando tienen raíces propias.
¿Y por semilla?
Conviene explicarlo aunque la respuesta práctica sea que no, porque es la pregunta que todo el mundo acaba haciéndose.
Una cápsula de orquídea contiene entre cientos de miles y varios millones de semillas del tamaño del polvo. Carecen de endospermo, es decir, no llevan despensa. En la naturaleza no germinan solas: necesitan que un hongo micorrícico (del complejo Rhizoctonia, géneros como Tulasnella) las infecte y les aporte los azúcares hasta que forman el protocormo y empiezan a fotosintetizar. Por eso puedes tener millones de semillas volando por tu terraza y ni una sola planta nueva.
En cultivo se resuelve por siembra asimbiótica in vitro: la cápsula se desinfecta en superficie, se abre en cámara de flujo laminar estéril y la semilla se siembra sobre un medio de agar con azúcares y sales (el clásico medio de Knudson C, o formulaciones comerciales equivalentes) dentro de frascos cerrados. La cápsula tarda en madurar desde unos cuatro meses en Phalaenopsis hasta cerca de un año en Cattleya. Después, entre la siembra y la primera flor rara vez pasan menos de tres años, y en géneros lentos se puede ir a cinco o seis.
Sin campana de flujo y sin autoclave, la contaminación por hongos y bacterias arruina el frasco en cuestión de días. Es perfectamente posible hacerlo como afición seria, pero no es «sembrar unas semillas en una maceta». Y hay un detalle que suele decepcionar: la semilla no da clones. Al ser reproducción sexual, la descendencia de tu híbrido no se parecerá a él.
La otra vía, la meristemación, que es el cultivo de tejido apical para producir clones idénticos en masa, es tecnología de laboratorio comercial. Es la razón de que puedas comprar diez Phalaenopsis exactamente iguales por 12 euros cada una.
Errores que se repiten
- Cortar el keiki en cuanto se ve. Sin raíces de 4-6 cm, no.
- Intentar dividir una Phalaenopsis. No tiene rizoma ni pseudobulbos. No se puede.
- Usar hormona de enraizamiento en polvo del tipo auxina en la base del keiki. No aporta nada apreciable y con exceso de humedad favorece la pudrición.
- Plantar en sustrato universal o turba sola. Compacta, retiene agua y asfixia la raíz.
- Tijeras sin esterilizar entre plantas. Es la vía número uno de contagio de virus en una colección.
- Tirar una Phalaenopsis cuyo ápice se ha podrido. Si conserva raíces sanas, hay una posibilidad real de que emita un keiki basal. Mantenla con humedad y luz suave y dale unos meses.
En resumen
Reproducir orquídeas en casa se reduce a dos técnicas fiables. Si la planta es simpodial y tiene pseudobulbos (Cattleya, Cymbidium, Oncidium), se divide el rizoma en primavera dejando tres o cuatro pseudobulbos por trozo. Si es monopodial (Phalaenopsis, Vanda), la única vía es esperar a un keiki y separarlo cuando tenga dos o tres raíces de al menos 4 cm y un par de hojas, cortando con cuchilla estéril y dejando 2 cm de tallo a cada lado.
Todo lo demás (esquejes de hoja, de raíz, siembra en maceta) no funciona, y la semilla exige laboratorio. Trabaja siempre con herramienta esterilizada, planta en corteza de pino y no en tierra, mantén humedad alta las primeras semanas y no abones hasta pasado un mes. A partir de ahí, paciencia: entre dos y tres años hasta la primera flor.