Una orquídea no se trasplanta porque se le haya quedado pequeña la maceta. Se trasplanta porque el sustrato se ha descompuesto. Es una diferencia importante, porque marca tanto el cuándo como el cómo.
La corteza en la que vive dura entre dos y tres años. Pasado ese tiempo se deshace, retiene agua como una esponja y deja de dejar pasar aire. La raíz, que necesita oxígeno tanto como humedad, se asfixia y se pudre. Muchas orquídeas que «se mueren sin motivo» llevaban un año largo en un sustrato deshecho.
Cuándo toca
Hay cuatro señales, y con una basta:
La corteza está oscura, blanda y se deshace al apretarla entre los dedos.
El agua tarda en drenar o el sustrato huele a tierra mojada y cerrada.
Han pasado dos o tres años desde el último cambio, aunque a simple vista parezca entero.
Ves raíces podridas a través de la maceta: marrones, aplastadas, blandas.
El momento del año importa menos que el momento de la planta: hazlo cuando haya terminado de florecer, idealmente cuando esté sacando raíces nuevas, que se reconocen por la punta verde brillante. Nunca en plena floración, salvo emergencia por pudrición.
Qué necesitas
Corteza de pino para orquídeas de calibre medio, una maceta transparente con muchos agujeros —de la misma medida que la anterior, no mayor—, tijeras de podar y alcohol o una llama para desinfectarlas.
Lo de no subir de tamaño es importante. Una orquídea a gusto tiene la maceta llena de raíz; en un tiesto grande, la corteza sobrante retiene humedad que nadie usa y se pudre.
Paso a paso
1. Riega un par de horas antes. Las raíces hidratadas son flexibles; las secas se parten como palillos.
2. Saca la planta. Aprieta la maceta por los lados y tira con suavidad. Si hay raíces pegadas al plástico, no fuerces: es preferible cortar la maceta que arrancar la raíz.
3. Quita toda la corteza vieja. Deshazla con los dedos, sin prisa. Si está muy apelmazada, un baño de agua templada ablanda el conjunto y sale mucho mejor.
4. Revisa raíz por raíz. Aquí se decide el trasplante. Una raíz sana es firme al apretarla, blanca o verdosa. Una raíz muerta es marrón, se aplasta sin resistencia y a menudo queda solo el hilillo interior. Corta todas las muertas a ras, con la tijera desinfectada, y desinfecta otra vez entre cortes si había pudrición.
5. Deja secar los cortes. Una o dos horas al aire, o espolvorea canela molida sobre las heridas, que es un fungicida suave y muy socorrido.
6. Coloca y rellena. Pon la planta en la maceta con la base de las hojas justo al nivel del borde, y ve dejando caer la corteza entre las raíces. Da golpecitos a la maceta para que se acomode. No aprietes: los huecos de aire son parte del sistema.
7. No riegues todavía. Espera entre cinco y siete días. Los cortes tienen que cerrar, y regar antes es la manera más eficaz de reinfectar lo que acabas de limpiar.
Después del trasplante
Ponla en un sitio luminoso pero sin sol directo, y déjala tranquila. Durante unas semanas puede parecer que no hace nada, o incluso perder alguna flor o algún botón: es normal, está rehaciendo el sistema radicular.
No abones hasta pasado un mes, o hasta que veas puntas de raíz nuevas creciendo. Abonar una planta que aún no absorbe solo sirve para quemar lo poco que le queda.
Errores que se repiten
Poner tierra. Parece obvio, pero pasa. La tierra de maceta asfixia una raíz de orquídea en semanas.
Cortar las raíces aéreas. Las que salen por fuera están sanas y funcionando. Déjalas fuera; no intentes meterlas a la fuerza, se rompen.
Subir de maceta «para que crezca más». Consigue lo contrario.
Trasplantar en flor porque queda feo el tiesto. La planta pierde la floración y tarda en recuperarse. Espera.
En resumen
Cada dos o tres años, después de florecer: fuera toda la corteza vieja, tijera desinfectada a las raíces muertas, corteza nueva sin apretar, misma medida de maceta y una semana sin regar. Es media hora de trabajo que decide los tres años siguientes de la planta.