No existe ninguna orquídea con flores negras. Lo que se vende bajo ese nombre son flores de color granate, morado o marrón tan cargadas de antocianinas que, vistas a media luz, parecen negras; si acercas una a una ventana verás aparecer un fondo vinoso o verdoso. Entender eso no es una curiosidad de aficionado: es la clave del cultivo, porque ese pigmento se produce o se pierde según la luz que reciba la planta, y buena parte de los disgustos con estas orquídeas empiezan cuando la flor sale al año siguiente descolorida.
El otro problema del nombre comercial es que «orquídea negra» no designa a una sola planta, sino a media docena de géneros muy distintos entre sí. Antes de regar nada conviene saber cuál te has llevado a casa, porque el riego que salva a una mata a otra.
Qué planta te han vendido
Estas son las candidatas que circulan por garden centers y ferias de orquídeas en España:
Fredclarkeara After Dark (y sus clones 'Black Pearl', 'SVO Black Pearl'). Es el híbrido que más se vende hoy como orquídea negra y el que da las flores más oscuras que existen en el grupo, casi de terciopelo. Pertenece a las Catasetinae, un grupo con una hoja caduca y un reposo invernal severo. Se reconoce por sus pseudobulbos gruesos, en forma de huso, y por unas hojas anchas y plisadas que se ponen amarillas en otoño y se caen. Si en noviembre tu planta se queda desnuda, no está muriéndose: está haciendo lo que le toca.
Coelogyne pandurata, la orquídea negra de Borneo. Flores verde manzana con el labelo marcado en negro puro. Es siempreverde, de pseudobulbos aplanados y rizoma largo y rastrero, y no tiene reposo seco.
Maxillariella schunkeana (antes Maxillaria schunkeana), brasileña, de flores pequeñas y granate muy oscuro, casi sin brillo. Planta menuda, para quien colecciona; no es lo que suele venderse en un supermercado.
Híbridos oscuros de Phalaenopsis tipo 'Black Bird' o 'Kaoda Twinkle'. Son mariposas normales y corrientes en cuanto a cultivo, con flores de un morado casi tinta. Si la planta que tienes no tiene pseudobulbos y sí un par de hojas carnosas superpuestas y raíces plateadas y gruesas, es una Phalaenopsis y los cuidados son los de siempre.
Y una aclaración que ahorra dinero: la Tacca chantrieri, la flor murciélago, se anuncia constantemente como «orquídea negra» y no es una orquídea. Es una Dioscoreácea de sotobosque que se cultiva en tierra, con sustrato de macetas normal y humedad alta. Si la tratas como orquídea, con corteza y riegos espaciados, se muere.
El resto del artículo se centra en las dos primeras, que son las que de verdad plantean dudas, con notas para las Phalaenopsis oscuras donde cambia algo.
Ubicación y luz
Aquí es donde se decide el color. Las Catasetinae son plantas de luz alta: en su hábitat crecen en ramas expuestas, sobre troncos podridos, con sol filtrado buena parte del día. Una Fredclarkeara a media sombra vegeta, hace pseudobulbos delgados y florece poco o nada, y las flores que saca salen más claras, con un tono chocolate en vez de negro. Colócala junto a una ventana orientada al este o al sur con una cortina fina, o al aire libre en verano bajo una malla de sombreo del 40-50 %. La referencia práctica: las hojas deben quedar de un verde manzana claro, no verde oscuro brillante. El verde oscuro es señal de falta de luz.
Coelogyne pandurata quiere algo menos, luz tamizada constante, tipo ventana este o interior de una galería orientada al sur. Las Phalaenopsis oscuras, ventana norte o este, o al sur a un par de metros; a pleno sol se queman en media mañana.
Un detalle de verano peninsular: en julio y agosto, en Madrid, Zaragoza o el valle del Guadalquivir, el cristal de una ventana al sur convierte el alféizar en un horno de más de 45 °C. Aunque la planta pida luz, el aire quieto y caliente detrás de un cristal la deshidrata. Mejor fuera, en un patio con sombra ligera y algo de brisa, desde mayo hasta finales de septiembre.
Riego: el punto donde se pierden
La Fredclarkeara y sus parientes tienen dos vidas al año y hay que regarlas de dos maneras opuestas.
En crecimiento (desde que el brote nuevo saca raíces de unos 5 cm, típicamente entre marzo y abril, hasta que la hoja amarillea en octubre) beben muchísimo. En pleno verano puede tocar regar cada dos o tres días, empapando bien hasta que salga agua por los agujeros, y con abono en casi todos los riegos. Es una planta que fabrica en cinco meses todo el pseudobulbo del año siguiente; si pasa sed, ese pseudobulbo sale pequeño y el año que viene no florece.
En reposo (de la caída de la hoja hasta que las raíces nuevas alcanzan esos 5 cm) se deja completamente seca. Nada de agua, ni un chorrito de vez en cuando. El pseudobulbo tiene reservas de sobra para aguantar tres o cuatro meses. El error clásico es apiadarse en enero al ver la planta arrugada: ese riego a destiempo pudre las raíces viejas y hace brotar la yema antes de tiempo, y el brote que sale sin raíz se seca. Si te preocupa que se deshidrate, pulveriza los pseudobulbos una mañana al mes, nada más.
Otro fallo muy repetido: regar en cuanto asoma el brote nuevo. El brote sale primero y las raíces después. Hasta que no veas raíces nuevas de un dedo de largo, la planta no puede absorber nada y el agua solo sirve para pudrir.
Coelogyne pandurata no hace nada de esto: quiere el sustrato ligeramente húmedo todo el año, con un riego cuando la superficie empieza a secarse, y solo un ligero descenso de frecuencia en invierno. Las Phalaenopsis, un riego por inmersión cada 7-10 días en verano y cada 12-15 en invierno, siempre esperando a que las raíces pasen de verdes a plateadas.
El agua importa. Estas orquídeas son sensibles a las sales, y el agua del grifo de gran parte del país (Levante, Baleares, Murcia, buena parte de Andalucía y de Castilla) supera con holgura los 400 mg/l de sales disueltas. Si puedes, riega con agua de lluvia u ósmosis, o mezcla al 50 % con la del grifo. Cuando veas las puntas de las raíces quemadas y una costra blanquecina en la corteza, el problema es el agua, no el abono.
Sustrato y trasplante
Son epífitas, así que nada de tierra. Lo que necesitan es un medio que retenga agua durante el crecimiento y que se airee rápido entre riegos.
Para Fredclarkeara, una mezcla de corteza de pino de calibre medio (10-20 mm) con un 20-30 % de perlita gruesa funciona bien, y hay quien añade una capa de esfagno vivo en superficie para las raíces jóvenes. Va mejor en maceta más bien pequeña, incluso apretada: en un tiesto grande el sustrato tarda demasiado en secar. Otra opción excelente es la cesta de listones colgada, que es como crece la planta en el monte.
El trasplante tiene fecha: justo cuando arranca el brote nuevo, al final del reposo, antes de que las raíces se desarrollen. En ese momento se pueden cortar las raíces viejas del año anterior a ras (están muertas de todos modos, y en el género no vuelven a funcionar) y poner la planta en sustrato nuevo. Trasplantar en pleno verano, con la planta a media producción, es tirar la temporada. La corteza se degrada y se acidifica en dos años, así que renuévala cada temporada o cada dos como mucho.
Coelogyne pandurata odia que le toquen las raíces y tiene un rizoma largo que necesita espacio: dale una maceta ancha y baja, o mejor una cesta, y déjala en paz varios años. Se trasplanta solo cuando el rizoma ya asoma por el borde, en primavera y con el brote arrancando.
Abono
Las Catasetinae son de las orquídeas más glotonas que hay, lo contrario de la fama de ayuno que arrastran las orquídeas en general. Durante el crecimiento activo aplica un abono equilibrado 20-20-20 a 0,5-1 g por litro en cada riego o en tres de cada cuatro, alternando con un riego de agua limpia para lavar las sales acumuladas. Es el clásico «poco y siempre».
A partir de finales de agosto conviene pasar a una fórmula con menos nitrógeno y más potasio (tipo 10-30-20 o similar) durante unas semanas, para ayudar a que el pseudobulbo madure. Y en cuanto la hoja empieza a amarillear, se suspende el abono por completo hasta la primavera siguiente. Abonar una planta en reposo no la alimenta: le quema las raíces.
Para Coelogyne y Phalaenopsis, mucho más moderado: abono específico de orquídeas a la mitad de la dosis del envase, cada dos o tres riegos de marzo a octubre, y una vez al mes en invierno.
Temperatura y humedad
En crecimiento agradecen calor: 22-32 °C de día y 16-20 °C de noche son ideales para Fredclarkeara, y el verano español se lo da sin esfuerzo. En reposo prefieren fresco, entre 14 y 18 °C, y ahí es donde el interior de un piso con calefacción juega en contra: a 22 °C constantes la planta se deshidrata más rápido de lo que debería. Una habitación sin calefacción, una galería cerrada o un porche protegido de las heladas resuelven el invierno. Por debajo de 10 °C ya hay riesgo, y una helada las mata.
Coelogyne pandurata aguanta mínimas algo más frescas, hasta 12-13 °C, sin llegar nunca a 0.
La humedad relativa ideal ronda el 60-70 %. En el litoral mediterráneo o en el norte se consigue sola; en el interior, en invierno con calefacción, se cae por debajo del 30 %. Una bandeja con arlita húmeda bajo la maceta (con la maceta apoyada sobre las piedras, nunca dentro del agua) y agrupar varias plantas juntas ayuda bastante. Pulverizar las hojas no sube la humedad ambiente más que unos minutos y, si el agua se queda encharcada en el cogollo, favorece podredumbres bacterianas. Es un gesto que hace más ilusión que efecto.
Floración: cuándo y por qué no llega
En Fredclarkeara la vara sale del pseudobulbo maduro, normalmente en otoño, entre septiembre y diciembre, a veces coincidiendo con la caída de la hoja y a veces ya sobre la planta desnuda. Cada vara lleva de cinco a quince flores cerosas de hasta 7 cm, que duran tres o cuatro semanas y desprenden un perfume dulce, más intenso a media mañana.
Si no florece, la causa casi siempre está en la temporada anterior: poca luz, riego escaso en verano, abono insuficiente o un reposo que no se respetó. Un pseudobulbo nuevo más pequeño que el del año anterior es el aviso de que algo faltó. También conviene saber que estas plantas solo florecen del pseudobulbo del año; los viejos no vuelven a dar vara, aunque sí sirven de despensa, así que no los cortes mientras estén firmes.
Y sobre el color: si la flor sale más clara de lo que recordabas, sube la luz de la temporada siguiente. La antocianina se produce con radiación; con poca luz la planta la fabrica en menor cantidad y el negro se queda en burdeos.
Plagas y problemas frecuentes
La plaga número uno de las Catasetinae en España es la araña roja (Tetranychus urticae), que aprovecha el aire seco de los interiores y las hojas tiernas y finas. Se detecta por un punteado plateado en el envés y unas telarañas finísimas en las axilas. Revisa el envés cada dos semanas en primavera; si la coges pronto, un par de lavados con jabón potásico y subir la humedad bastan. Cuando ya hay tela, hace falta acaricida específico y repetir a los siete días.
También aparecen cochinilla algodonosa entre las vainas secas de los pseudobulbos (limpia esas vainas viejas al trasplantar, es donde se esconden) y trips, que deforman los capullos y dejan las flores manchadas.
Entre los problemas de cultivo, el más común es la base del brote nuevo podrida y blanda: agua estancada en el cogollo o riego iniciado antes de tiempo. Se corta lo afectado con hoja limpia y se espolvorea canela o un fungicida en polvo. Los pseudobulbos muy arrugados a mitad de verano indican falta de riego o raíces perdidas; en invierno, en cambio, un arrugado moderado es normal y no hay que corregirlo.
Calendario rápido para la Fredclarkeara
Marzo-abril: aparece el brote. Trasplante si toca. Sin riego todavía. En cuanto las raíces nuevas midan 5 cm, primer riego.
Mayo-agosto: luz alta, riegos abundantes y frecuentes, abono equilibrado casi siempre, fuera de casa si es posible. Vigilar araña roja.
Septiembre-octubre: abono más potásico, se espacia el riego según amarillea la hoja. Sale la vara floral.
Noviembre-febrero: hoja caída, planta seca, fresca y luminosa. Nada de agua ni abono.
En resumen
La orquídea negra no es negra ni es una sola planta. Identifica primero lo que tienes: si es una Fredclarkeara After Dark, con pseudobulbos gruesos y hoja caduca, su cultivo se resume en dar mucha luz, mucha agua y mucho abono de abril a septiembre, y después dejarla completamente seca hasta que las raíces nuevas midan cinco centímetros. Si es una Coelogyne pandurata, humedad constante, luz filtrada y no tocarle el rizoma. Si es una Phalaenopsis oscura, cuidados de mariposa de toda la vida. Y si es una Tacca chantrieri, ni siquiera es una orquídea: plántala en tierra. Riega con agua blanda, cambia la corteza cada uno o dos años y ajusta la luz al alza si el color de las flores te decepciona, porque ese negro se fabrica con radiación.