Planta una mata de hierbabuena en un bancal en abril y, con dos temporadas por delante, la encontrarás brotando entre las lechugas a metro y medio de donde la pusiste. No es una exageración: sus rizomas corren bajo tierra y colonizan todo lo que pillan. Ese detalle, que se menciona poco en las etiquetas de vivero, condiciona la primera decisión que hay que tomar sobre ella.

Qué planta es exactamente

La hierbabuena que se vende y se cultiva en España es casi siempre Mentha spicata, la menta verde o menta romana. Es una labiada perenne de hoja lanceolada, arrugada, de color verde intenso y con el borde aserrado, que forma matas de 30 a 60 cm de alto y se extiende indefinidamente por rizomas.

Conviene deshacer una confusión habitual: hierbabuena y menta no son sinónimos exactos. La menta piperita (Mentha × piperita) es un híbrido entre Mentha aquatica y Mentha spicata, con hoja más oscura, tallos violáceos y un contenido de mentol mucho más alto. Por eso pica y refresca de forma agresiva, mientras que la hierbabuena tiene un aroma más dulce, con predominio de carvona en lugar de mentol. En cocina no son intercambiables: un té moruno con menta piperita sale áspero, y un mojito con hierbabuena sale como debe salir.

Tampoco lo es el poleo (Mentha pulegium), que es otra especie distinta, ni la Mentha × villosa, la llamada hierbabuena cubana, de hoja más redondeada y muy usada en el Caribe.

Hojas de hierbabuena, lanceoladas y con el borde aserrado

La primera decisión: maceta o suelo

Salvo que quieras un tapiz de hierbabuena y nada más en ese rincón, plántala en maceta. No por delicadeza, sino por contención. Una mata sana produce estolones y rizomas que avanzan varias decenas de centímetros por temporada y que rebrotan de cualquier fragmento que quede en el suelo, con lo que arrancarla después es un trabajo de meses.

Si aun así la quieres en tierra, hay dos soluciones eficaces. Una es enterrar la maceta entera, sin fondo o con el fondo perforado, dejando el borde dos o tres centímetros por encima del nivel del suelo para que los estolones aéreos no salten por encima. Otra es rodear la zona con una barrera vertical de al menos 30 cm de profundidad, de plástico rígido o chapa. Los bordillos superficiales de jardinería no sirven: los rizomas pasan por debajo.

Para maceta, el tamaño mínimo razonable son 25 cm de diámetro y 20 de profundidad. En jardineras de balcón funciona bien sola, pero mala compañera: si la pones con perejil, albahaca o cebollino, en una temporada se lo come todo.

Ubicación y luz

Aquí hay otra idea extendida que conviene matizar. La hierbabuena figura en las guías como planta de pleno sol, y eso vale para el norte de la península o para primavera y otoño. En el interior y en el sur, con veranos de 38 °C y aire seco, el sol de todo el día la castiga: las hojas se acartonan por los bordes, la planta se estresa y se dispara a flor antes de tiempo.

La ubicación óptima en clima mediterráneo o continental es sol de mañana y sombra a partir del mediodía. Una orientación este, o el pie de un muro que le dé sombra en las horas centrales, o bajo la sombra ligera de un árbol. Con eso la hoja se mantiene tierna y aromática todo el verano.

Dentro de casa se puede tener, pero rara vez sale bien a largo plazo: necesita bastante luz y una ventana normal se le queda corta, así que se estira, produce tallos delgados con entrenudos largos y hojas pequeñas. Si no hay más remedio, ponla en el alféizar más luminoso y renueva la planta cada año.

Sustrato

Pide un suelo fértil, rico en materia orgánica y que retenga humedad, con pH entre 6 y 7,5. En su hábitat natural crece en bordes de acequia y suelos frescos, y ese es el modelo a imitar.

Para maceta, una mezcla de sustrato universal con un 20-30 % de humus de lombriz o compost maduro y un puñado de perlita para que no se apelmace funciona perfectamente. No hace falta nada especializado. Lo que sí hace falta es que la maceta tenga agujeros de drenaje generosos: quiere humedad constante, no agua estancada.

Riego

Es de las aromáticas más exigentes en agua, justo lo contrario que el romero, el tomillo o la lavanda, con las que suele compartir estante en el vivero. Un solo secado completo del cepellón en verano le tira la mitad de las hojas.

En maceta, y en pleno verano peninsular, eso significa regar a diario o en días alternos. En primavera y otoño, dos o tres veces por semana. En invierno, cuando pierde la parte aérea, muy poco: lo justo para que el sustrato no llegue a polvo, porque el rizoma sigue vivo bajo tierra.

La regla práctica es tocar el sustrato: si el primer centímetro está seco, se riega. Y riega al pie, no por encima de las hojas, y a primera o última hora del día. Mojar el follaje al sol favorece el problema sanitario número uno de esta planta, que veremos más abajo.

Abonado

Al ser una planta de hoja de la que se corta continuamente, agradece el abono, pero con criterio. Como se consume cruda, usa siempre fertilizantes aptos para plantas comestibles: compost, humus de lombriz, estiércol muy maduro o abonos líquidos ecológicos.

Una pauta sencilla: una aportación de humus de lombriz en marzo al arrancar el crecimiento, otra a finales de junio, y si está en maceta y se corta mucho, un abono líquido para plantas verdes cada tres semanas de abril a septiembre.

Cuidado con el exceso de nitrógeno. Hace crecer mucho y rápido, sí, pero diluye los aceites esenciales: sale una planta grande de hoja tierna y aroma flojo, que además es un imán para el pulgón. Menos abono y más luz dan una hierbabuena más pequeña y mucho más aromática.

Mata de hierbabuena cultivada en maceta

Cómo cortarla para que rebrote con fuerza

La forma de recolectar determina el aspecto de la planta el resto del año. Deshojar los tallos uno a uno, que es lo que se hace por instinto, deja unos palos pelados que no vuelven a llenarse y la mata se vuelve rala.

Lo correcto es cortar el tallo entero por encima de un par de hojas, con tijeras o pellizcando con los dedos. De las axilas de ese par de hojas saldrán dos brotes nuevos, y la mata se ramifica. Corta siempre por la parte alta, dejando al menos dos o tres pares de hojas en el tallo.

Otras dos reglas útiles:

No te lleves más de un tercio de la planta de una vez. Necesita hoja para recuperarse.

Pellizca las espigas florales en cuanto asomen, en junio o julio. Cuando la hierbabuena florece, la hoja se endurece, pierde aroma y la planta deja de emitir brotes tiernos. Si te interesa que florezca por los polinizadores, deja una parte de la mata para eso y siega el resto.

A finales de agosto o principios de septiembre, un corte a fondo a unos 5 cm del suelo rejuvenece la mata y da una segunda cosecha de hoja tierna en otoño. Y en invierno, cuando la parte aérea se seca, se corta a ras y se deja tranquila: rebrota del rizoma en marzo.

Multiplicación

Multiplicarla es tan fácil que casi resulta cómico. Tres vías:

Esqueje en agua. Corta un tallo de 10-12 cm, quítale las hojas de la mitad inferior y ponlo en un vaso con agua en un sitio luminoso. En una o dos semanas tiene raíces blancas y se puede plantar. Es el método más agradecido y sirve incluso con un manojo comprado en la frutería, siempre que los tallos estén frescos.

División de mata. A comienzos de primavera o en otoño, se saca el cepellón y se corta en porciones con un cuchillo, asegurándose de que cada trozo lleve rizoma y raíces. Cada porción es una planta nueva. Es también la manera de renovar una mata vieja.

Rizomas. Basta con desenterrar un trozo de rizoma blanco de unos 10 cm con algún nudo y enterrarlo horizontalmente a 3-4 cm de profundidad.

La siembra por semilla no compensa. La Mentha spicata y sobre todo las mentas híbridas dan descendencia muy variable, y es habitual acabar con plantas de aroma mediocre que no se parecen a la madre. Además, muchos sobres etiquetados como "hierbabuena" contienen mentas sin identificar.

Rusticidad y invierno

Es una planta rústica de verdad. Aguanta sin problema temperaturas de -10 a -15 °C. Lo que ocurre en invierno no es que se muera, es que pierde toda la parte aérea y queda el rizoma latente bajo tierra. Cada invierno se dan por perdidas plantas que estaban perfectamente vivas y que habrían rebrotado en marzo.

Si está en maceta en zona fría, arrima el tiesto a una pared, protégelo con un plástico de burbujas o entiérralo, porque en maceta el cepellón se congela mucho antes que el suelo del jardín. En el litoral mediterráneo y en Canarias no llega ni a perder toda la hoja y se mantiene semiperenne.

Problemas: la roya por delante de todo

La enfermedad característica de las mentas es la roya (Puccinia menthae). Se reconoce por unas pústulas naranjas o anaranjado-marrones en el envés de las hojas, que luego amarillean y se caen; los tallos se deforman y la planta se debilita año tras año, porque el hongo persiste en el rizoma.

Prevención, que es donde se juega: no mojar las hojas al regar, no amontonar demasiado las plantas, no abusar del nitrógeno y hacer el corte de renovación a final de verano. Si aparece, retira y tira a la basura las hojas afectadas (no al compost) y, si la infestación es fuerte, siega toda la mata a ras y destruye el material. Cuando el rizoma está muy infectado, lo más eficaz es empezar de cero con esquejes sanos en sustrato nuevo.

Otros problemas menores: oídio (polvillo blanco, en ambientes cálidos con poca ventilación), pulgón en los brotes tiernos de primavera, que se resuelve con un chorro de agua o jabón potásico, y araña roja en verano seco, que se combate subiendo la humedad. Ten presente que la hoja se come, así que respeta los plazos de seguridad de cualquier producto y prioriza los métodos físicos.

Si la mata pierde vigor sin síntomas claros al cabo de dos o tres años, el motivo suele ser sencillo: en maceta el sustrato se agota y se llena de rizoma. Divide y replanta en sustrato nuevo cada dos años y el problema desaparece.

Usos en cocina y en infusión

En la cocina española y mediterránea la hierbabuena aparece en las habas con jamón, en el guiso de habas a la granadina, en sopas y potajes, en el cordero, en el gazpacho de algunas casas, en el tabulé y en macedonias y sorbetes. Es también la hierba del té moruno, con té verde gunpowder y azúcar, y la del mojito.

Un apunte práctico: se añade al final de la cocción o directamente fuera del fuego. Los aceites esenciales que le dan el aroma son volátiles y quince minutos de hervor los evapora casi por completo.

Para conservarla, el secado a la sombra en manojos colgados boca abajo, en sitio ventilado, funciona bien y mantiene buena parte del aroma. Congelar hojas picadas en cubiteras con un poco de agua o aceite conserva mejor el perfume fresco, aunque la hoja pierde textura.

En infusión se ha usado tradicionalmente como digestiva y carminativa: alivia sensaciones de pesadez y gases. Hay un matiz que conviene conocer y que se repite poco: al relajar el esfínter esofágico inferior, las infusiones de menta pueden empeorar el reflujo gastroesofágico en quien lo padece. Nada grave, pero si notas que la infusión de después de comer te da ardor, ahí está la explicación.

Elegir bien la planta en el vivero

Si la vas a comprar hecha, mira el envés de las hojas antes de pagar buscando pústulas naranjas de roya: es la forma más habitual de meterla en casa. Descarta también las matas con tallos muy largos, hojas pequeñas y espaciadas, típicas de plantas forzadas en invernadero.

Y ten en cuenta que muchas etiquetas ponen "hierbabuena" sobre plantas que son otras mentas. La comprobación es gratis y directa: frota una hoja entre los dedos y huélela. Si el olor es dulce y herbáceo, es hierbabuena; si pica en la nariz y refresca como un caramelo mentolado, tienes piperita en la mano.

La alternativa más barata, y la mejor, es pedir un par de tallos a quien ya la tenga y enraizarlos en un vaso de agua.

En resumen

La hierbabuena (Mentha spicata) es una planta fácil siempre que se respeten cuatro cosas: contenerla en maceta o con barrera enterrada, no dejar que el sustrato se seque, darle sol de mañana y sombra en las horas duras del verano, y cortarla por encima de un par de hojas en lugar de deshojarla. Quítale las flores en cuanto asomen para que la hoja siga tierna, abónala con materia orgánica sin pasarte de nitrógeno, vigila el envés de las hojas por si aparece roya y divide la mata cada dos años. En invierno desaparece pero no muere: el rizoma vuelve a brotar en primavera.


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