Por debajo de 15 °C la semilla de albahaca no germina. Se queda quieta en el sustrato, y si mientras tanto se mantiene el riego, lo normal es que acabe pudriéndose antes de que llegue el calor. Ese dato explica buena parte de los fracasos con esta planta: no se falla al sembrarla, se falla al elegir la fecha.

La albahaca común (Ocimum basilicum) es una labiada de origen tropical asiático que en la Península se comporta como anual estricta: nace en primavera, produce todo el verano y muere con los primeros fríos serios de otoño. No hay forma de que pase el invierno en el exterior, ni siquiera en la costa mediterránea. Por eso conviene aprender a sembrarla: es una planta que hay que rehacer cada año.

Mata de albahaca con hojas verdes brillantes

Qué pide exactamente la semilla

La semilla de albahaca es diminuta —del orden de 600 a 800 semillas por gramo—, negra, ovalada, y tiene una particularidad que conviene conocer: al mojarse se rodea de una capa de mucílago gelatinoso, igual que la chía. Eso no es un hongo ni una señal de que se haya estropeado; es un mecanismo natural que retiene agua junto al embrión. Si al remojar unas semillas para probarlas aparece esa gelatina transparente, todo va bien.

Sus tres exigencias para germinar son:

Temperatura del sustrato entre 20 y 25 °C. No la del aire: la del sustrato, que en un semillero apoyado en una repisa fría puede estar cuatro o cinco grados por debajo de lo que marca el termómetro de la habitación. En ese rango nace en 5 a 10 días. A 18 °C tarda dos o tres semanas y sale desigual. A 15 °C o menos, sencillamente no sale.

Humedad constante pero sin encharcar. El sustrato debe estar como una esponja escurrida durante todo el proceso. Un solo día de sequía con la radícula recién emitida mata la plántula sin remedio.

Poca profundidad. La semilla es pequeña y tiene reservas para muy poco recorrido. Se tapa con 3 a 5 mm de sustrato fino, no más. Enterrarla a un centímetro es la causa más habitual de que un semillero "no nazca": las semillas germinan, agotan sus reservas empujando y mueren bajo tierra.

Cuándo sembrar según dónde vivas

La regla general es sembrar en semillero protegido de seis a ocho semanas antes de la última helada y trasplantar al exterior cuando las noches se estabilicen por encima de 12 °C. Traducido a calendario peninsular:

Litoral mediterráneo, Andalucía occidental y valle del Guadalquivir: semillero protegido desde mediados de febrero; a la intemperie desde principios de abril. En Málaga, Almería o Alicante se puede sembrar directamente en el suelo en abril.

Interior peninsular (Madrid, ambas Castillas, Aragón, Extremadura alta): semillero en marzo, dentro de casa o en invernadero. Al exterior no antes de mediados de mayo, pasada la fecha de riesgo de heladas tardías. Adelantar el trasplante aquí es tirar las plantas: una noche a 4 °C no las mata, pero las bloquea, se quedan amarillentas y ya no arrancan bien en todo el verano.

Cornisa cantábrica y Galicia: semillero a finales de marzo, trasplante a finales de mayo o principios de junio. Aquí el problema no es la helada sino la falta de calor acumulado; la albahaca al aire libre rinde menos que en maceta contra una pared soleada.

Canarias: se puede sembrar prácticamente todo el año en las medianías, evitando el pleno verano en las zonas más cálidas del sur.

Si lo que quieres es una maceta en la cocina, olvida sembrar en enero. Aunque tengas calefacción y la temperatura acompañe, en pleno invierno faltan horas de luz: las plántulas se ahílan, salen con el tallo largo y blanquecino, y se doblan solas. Con menos de doce horas de luz decente no merece la pena, salvo que uses un panel LED de cultivo.

Cómo sembrar en semillero, paso a paso

1. Prepara el recipiente. Bandeja de alveolos, macetitas de 6-8 cm o una tarrina con agujeros. Lo único innegociable es el drenaje.

2. Usa sustrato de semillero, no tierra de jardín. Una mezcla ligera de turba rubia y perlita (2:1) o un sustrato específico de siembra, tamizado y sin abono de fondo. La tierra del jardín trae hongos y se apelmaza, y en un semillero eso significa damping-off: las plántulas se estrangulan a ras de sustrato y caen de un día para otro.

3. Humedece antes de sembrar. Riega el sustrato y déjalo escurrir. Sembrar sobre sustrato seco y regar después desplaza las semillas y las entierra a profundidades aleatorias.

4. Pon dos o tres semillas por alveolo, separadas entre sí. Si siembras en bandeja corrida, deja al menos 2 cm entre semillas. La siembra apretada es cómoda pero obliga a un aclareo brutal y favorece la humedad estancada entre tallos.

5. Tapa con 3-5 mm de sustrato tamizado y aprieta suavemente con la palma para que la semilla haga contacto. No compactes.

6. Riega por abajo. Coloca el semillero en un plato con dos dedos de agua y déjalo hasta que la superficie se oscurezca; luego retíralo. Regar por arriba con regadera desentierra las semillas.

7. Calor y luz. Sitio muy iluminado y templado. Un plástico o una tapa transparente ayudan a mantener la humedad, pero hay que ventilarlos a diario y retirarlos en cuanto asome la primera plántula; si se dejan puestos, el exceso de humedad y la falta de aire acaban con todo el semillero.

8. Aclara. Cuando tengan el primer par de hojas verdaderas, deja la plántula más vigorosa de cada alveolo y corta las demás a ras con unas tijeras. No las arranques: moverías las raíces de la que quieres conservar.

Siembra directa en el sitio definitivo

Funciona perfectamente en el sur y en la costa a partir de finales de abril, y en el interior desde mediados de mayo. Se prepara el terreno mullido y limpio de piedras, se siembra a chorrillo muy claro, se cubre con medio centímetro de mantillo fino y se mantiene húmedo con pulverizador hasta la nascencia. Después se aclara dejando una planta cada 25-30 cm.

La ventaja es que la planta no sufre trasplante y desarrolla mejor raíz. El inconveniente es que compite con las malas hierbas cuando aún es minúscula, así que hay que estar encima las tres primeras semanas.

El trasplante y la maceta definitiva

Se trasplanta cuando la planta tiene tres o cuatro pares de hojas verdaderas y unos 8-10 cm de altura. Antes de sacarla al exterior, acostúmbrala durante una semana: primero unas horas a la sombra, luego a sol de mañana, y después ya al sitio definitivo. Pasar de golpe de la ventana al sol de mayo le quema las hojas.

En maceta, cuenta con 3 litros de sustrato como mínimo por planta, mejor 5. Una albahaca en un tiesto de 12 cm en pleno julio hay que regarla dos veces al día y aun así se pasa de sed cada tarde; ese estrés continuado es lo que la hace espigarse y florecer antes de tiempo. En el suelo, marco de 25-30 cm entre plantas y sol directo, con algo de sombra a mediodía en el interior peninsular en julio y agosto.

Planta de albahaca cultivada en maceta

Desde la siembra hasta el primer corte de hojas pasan unos 60 días. El primer despunte es importante: corta la punta del tallo principal justo por encima de un par de hojas cuando la planta tenga cinco o seis pares. De ahí saldrán dos brotes laterales, y así sucesivamente. Una albahaca sin despuntar crece en vertical, florece pronto y se acaba.

Errores frecuentes y una creencia que conviene revisar

Sembrar demasiado pronto. Adelantar la siembra no adelanta la cosecha si luego la planta pasa seis semanas parada en un alféizar frío. Va más adelantada una sembrada el 20 de marzo con calor que otra del 10 de febrero pasando penurias.

Regar por encima con agua fría. Baja la temperatura del sustrato justo cuando más se necesita. Usa agua a temperatura ambiente.

Confundir el mucílago con moho. Ya está dicho: la gelatina transparente alrededor de la semilla es normal. El moho de verdad es una pelusa blanca y algodonosa sobre el sustrato, y aparece por exceso de humedad y falta de ventilación.

Semilla vieja sin comprobar. La albahaca conserva un poder germinativo aceptable tres o cuatro años guardada en seco y fresco, pero baja rápido después. Si tienes un sobre dudoso, pon diez semillas entre dos algodones húmedos a 22 °C y cuenta cuántas germinan en una semana antes de dedicarle un semillero entero.

Y ahora la creencia extendida: la maceta de albahaca del supermercado no es una planta, son quince o veinte. Se siembran a alta densidad para que el tiesto se vea frondoso el día de la venta, con las raíces enmarañadas en un cepellón mínimo de turba y con fertilización forzada. Por eso duran dos semanas en casa. Si compras una, la única forma de salvarla es partir el cepellón en tres o cuatro porciones nada más llegar y plantar cada una en su maceta con sustrato nuevo. No es lo mismo que una planta obtenida de semilla, y no debería servir de referencia para juzgar si se te dan bien o mal las aromáticas.

Escalonar siembras y guardar tu propia semilla

Una sola tanda de albahaca da su mejor producto durante unas ocho o diez semanas; después empieza a espigarse por mucho que la despuntes. La solución es sembrar cada tres o cuatro semanas desde marzo hasta finales de junio. Con tres tandas tienes hoja tierna de junio a octubre sin interrupción.

Para semilla propia, deja florecer una planta entera —no la que estés cosechando— y espera a que las espigas se sequen y tomen color pardo. Frótalas sobre un papel, sopla los restos de cáliz y guarda las semillas negras en un sobre de papel, en sitio seco y por debajo de 20 °C. Ten en cuenta que las variedades de albahaca se cruzan entre sí con facilidad: si tienes 'Genovese' y una de hoja fina juntas, la descendencia será una mezcla. Para mantener una variedad pura hay que separar las plantas madre varios metros o cultivar una sola.

Sobre variedades: 'Genovese' es la clásica de hoja grande y aroma anisado para pesto; la napolitana de hoja rizada es aún más grande y algo menos aromática; la de hoja fina o griega (O. basilicum var. minimum) forma bolas compactas, aguanta mejor la maceta pequeña y resiste algo más el calor; las moradas tipo 'Dark Opal' son decorativas y de sabor más fuerte. La albahaca limón (O. × citriodorum) se siembra exactamente igual. Todas comparten las mismas exigencias de temperatura.

En resumen

La albahaca se siembra cuando el sustrato puede mantenerse entre 20 y 25 °C: semillero protegido de febrero a marzo según zona, exterior de abril a mayo, nunca antes de que las noches superen los 12 °C. Se tapa con 3-5 mm de sustrato ligero, se riega por abajo y se mantiene húmeda sin encharcar hasta que nace, en menos de diez días si hay calor. Después, aclarar a una planta por alveolo, aclimatar antes de sacarla fuera, maceta de 3 litros como mínimo y despunte temprano para que ramifique. Sembrando cada tres o cuatro semanas hasta junio tendrás hoja fresca hasta que llegue el frío, que es lo que acaba con ella todos los años.


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