Un sobre de albahaca sembrado en marzo directamente en el bancal no germina en casi ningún punto de la Península. No porque la semilla sea mala, sino porque el sustrato está a doce grados y esa semilla necesita veinte. Ahí está resumido el problema de sembrar aromáticas: el calendario que viene impreso en el sobre es orientativo, y lo que decide de verdad es la temperatura de la tierra y el tamaño de la semilla.
Sembrar aromáticas sale barato y da mucho más margen que comprar plantel: un sobre de tomillo cuesta lo mismo que una maceta de vivero y trae quinientas semillas. A cambio, hay que saber qué especies se siembran, cuáles no merece la pena sembrar y cómo se manejan las semillas diminutas, que son la mayor parte de este grupo.
La temperatura del sustrato manda sobre la fecha
Las aromáticas se reparten en dos grupos con exigencias térmicas muy distintas, y meterlas todas en la misma siembra de primavera es el error de partida más común.
Las de estación cálida —albahaca, perilla, algunas variedades de ajedrea anual— no arrancan por debajo de 18 °C de sustrato y van finas entre 20 y 25 °C. Por debajo de 15 °C la semilla no se pudre necesariamente, pero se queda parada semanas y acaba siendo pasto de hongos.
Las de estación fresca —perejil, cilantro, eneldo, perifollo, cebollino— germinan bien entre 12 y 20 °C y por encima de 28 °C entran en termoinhibición: la semilla se bloquea. Sembrar cilantro en pleno julio en el interior peninsular es tirar el sobre.
Y las mediterráneas leñosas —tomillo, orégano, salvia, lavanda, ajedrea de montaña— quieren entre 15 y 20 °C, luz, y sobre todo paciencia: tardan de dos a cuatro semanas frente a los cinco días de la albahaca.
La regla práctica: si el suelo está a menos de 15 °C, siembras en semillero protegido; si está por encima, puedes plantearte siembra directa. Un termómetro de cocina clavado cinco centímetros en la tierra a primera hora de la mañana da el dato real, que en marzo suele estar cuatro o cinco grados por debajo de lo que uno supone.
Cuándo se siembra cada cosa en España
Estas fechas valen para el centro peninsular. En el litoral mediterráneo, en Andalucía occidental y en Canarias se pueden adelantar tres o cuatro semanas; en la meseta norte, en zonas de montaña y en el interior del norte hay que retrasarlas otro tanto, porque las heladas tardías llegan hasta mediados de mayo.
Febrero–marzo, en semillero protegido (invernadero, galería, ventana orientada al sur): albahaca (Ocimum basilicum), salvia (Salvia officinalis), tomillo (Thymus vulgaris), orégano (Origanum vulgare), mejorana (Origanum majorana), melisa (Melissa officinalis), hisopo (Hyssopus officinalis). Trasplante al exterior en abril o mayo.
Marzo–abril, siembra directa: perejil (Petroselinum crispum), cilantro (Coriandrum sativum), eneldo (Anethum graveolens), hinojo (Foeniculum vulgare), cebollino (Allium schoenoprasum), ajedrea anual (Satureja hortensis). Las cuatro primeras tienen raíz pivotante y se resienten del trasplante, así que van mejor sembradas en su sitio definitivo o en cepellón grande.
Mayo–junio: albahaca al aire libre, ya sin riesgo de frío. Es la planta que más se estropea por adelantarse: con dos noches a 8 °C se queda amarilla y clorótica aunque no llegue a helar.
Agosto–septiembre: segunda tanda de perejil, cilantro, eneldo y perifollo (Anthriscus cerefolium). Es la siembra que más se olvida y en muchas zonas la mejor: germinan con el suelo aún caliente, crecen con el fresco de octubre y no se espigan. El cilantro sembrado en otoño en el sur y en el Levante da hoja durante todo el invierno; el mismo cilantro sembrado en mayo florece en cinco semanas y se acabó.
Octubre–noviembre: siembra al aire libre de lavanda (Lavandula angustifolia, L. latifolia), tomillo y orégano en bandejas que se dejan a la intemperie. El frío del invierno rompe la latencia de la semilla de forma natural y en marzo nacen solas. Es más lento que el semillero de primavera, pero la nascencia es bastante más alta.
Cómo se siembra: profundidad, sustrato y riego
La norma general es enterrar la semilla a dos o tres veces su propio diámetro. En aromáticas eso significa que la mayor parte se siembra casi en superficie, y ahí es donde se pierden más siembras.
Tomillo, orégano, mejorana, melisa y ajedrea tienen semilla de menos de un milímetro y además son fotoblásticas positivas: necesitan luz para germinar. Se esparcen sobre el sustrato ya humedecido, se presionan con la palma para que hagan contacto y no se cubren, o como mucho se espolvorea encima una capa finísima de vermiculita. Si las entierras medio centímetro no salen, y luego uno culpa a la semilla.
Albahaca, salvia, perejil y cilantro tienen semilla mayor y van a medio centímetro o un centímetro. El cilantro se siembra a un centímetro y el fruto, que es doble, se puede partir con los dedos: nacen dos plantas por unidad y germina antes.
El sustrato de siembra debe ser fino, tamizado y pobre. Una mezcla de fibra de coco o turba rubia con un 30 % de perlita o arena de sílice funciona para todas. Nada de sustrato universal con abono de liberación lenta: las plántulas de aromáticas no lo necesitan y el exceso de sales frena la germinación.
Humedece la mezcla antes de sembrar, hasta que apretando un puñado no gotee más que unas pocas gotas. Después riega siempre por capilaridad, poniendo la bandeja en un plato con dos dedos de agua durante diez minutos y retirándola. Regar por arriba con regadera desplaza las semillas finas, las entierra o las saca a flote.
Tapa la bandeja con una tapa transparente o un plástico hasta la nascencia, y quítala en cuanto asome la primera plántula. Dejarla puesta más tiempo es la vía directa al damping-off, el hongo de cuello (Pythium, Rhizoctonia) que tumba las plántulas de un día para otro como si las hubieran segado. Se previene ventilando, no encharcando y sembrando ralo, no con fungicida a posteriori.
Las que germinan mal, y qué hacer con ellas
El perejil tarda de tres a cinco semanas y desespera a cualquiera. Su pericarpo contiene inhibidores solubles en agua; un remojo de 24 horas cambiando el agua dos veces los lava y adelanta la nascencia casi una semana. Ese remojo no sirve de nada en tomillo u orégano, que no tienen ese problema.
La lavanda tiene latencia fisiológica y germina de forma irregular. Se resuelve con estratificación en frío: semillas en papel de cocina húmedo, dentro de una bolsa, en el cajón de la verdura de la nevera a 4-5 °C durante tres o cuatro semanas, y siembra después. O directamente con la siembra de otoño a la intemperie, que hace lo mismo sin ocupar nevera.
El romero (Salvia rosmarinus, antes Rosmarinus officinalis) germina mal de por sí, con porcentajes que rara vez pasan del 30 %, y encima tarda un mes. Se multiplica por esqueje semileñoso en verano con una facilidad ridícula en comparación. Sembrar romero es un ejercicio de paciencia sin recompensa.
El cebollino, el perifollo y el propio perejil tienen semilla de vida corta: al segundo año pierden buena parte del poder germinativo. Con estas tres conviene comprar sobre del año en curso y no reutilizar el que lleva tres campañas en el cajón.
Lo que no se siembra: menta, estragón y los cultivares
Aquí conviene deshacer un par de creencias muy repetidas.
La hierbabuena y la menta no se siembran. La menta piperita (Mentha × piperita) es un híbrido estéril y no produce semilla viable; lo que se vende como "semilla de menta" suele ser Mentha spicata o mezclas que dan plantas irregulares y de aroma pobre. Se multiplican por estolón o por esqueje en agua, que enraíza en diez días.
El estragón francés (Artemisia dracunculus var. sativa), el bueno, el del aroma anisado, tampoco produce semilla fértil. Todo sobre etiquetado "estragón" contiene en realidad estragón ruso (Artemisia dracunculoides), que germina sin problema y sabe a poco. Si quieres el francés, se compra en planta y se divide.
Y con los cultivares seleccionados pasa lo mismo: un lavandín (Lavandula × intermedia 'Grosso') es un híbrido y no se reproduce fiel por semilla; un tomillo limonero o una salvia 'Purpurascens' sembrados dan plantas que se parecen al tipo silvestre, no al cultivar. Semilla para especies botánicas, esqueje para variedades con nombre.
Del semillero a la maceta
Nada más nacer, la plántula necesita toda la luz posible. Un semillero en el interior de una habitación, lejos de la ventana, produce plantas ahiladas: tallos largos, pálidos y tumbados que ya no se recuperan. Ventana orientada al sur, invernadero o un foco LED a quince centímetros, y girando la bandeja cada dos días.
El repicado a maceta individual se hace cuando aparece el segundo par de hojas verdaderas —las dos primeras son los cotiledones y no cuentan—, sujetando la plántula por una hoja y nunca por el tallo, que se estrangula con nada. La albahaca es la excepción cómoda: se puede repicar en mata de tres o cuatro plantas juntas sin separarlas.
Antes de sacarlas fuera, aclimátalas entre siete y diez días, empezando por dos horas de sombra exterior y ampliando. Una plántula de invernadero puesta de golpe al sol de mayo se quema en una tarde.
Marcos de plantación orientativos: albahaca a 20-25 cm, perejil y cebollino a 15 cm, tomillo, orégano y salvia a 30-40 cm porque acaban ocupando mucho más de lo que parece el primer año, y lavanda a 60-80 cm.
Errores frecuentes
Sembrar demasiado espeso. Un sobre de orégano trae miles de semillas y la tentación es echarlas todas. El resultado es una alfombra que hay que aclarar, que se ventila mal y que acaba con hongos. Media docena de semillas por alvéolo son suficientes.
Tratar a todas igual en riego y abonado. Tomillo, romero, lavanda y salvia vienen de suelos pedregosos y pobres; si las plantas en sustrato rico y las riegas como a la albahaca, crecen rápido, blandas, con poco aceite esencial y se pudren de cuello el primer invierno húmedo. La albahaca y el perejil, en cambio, sí agradecen fertilidad y humedad constante. No comparten bancal cómodamente.
Los sobres de "mezcla de aromáticas". Meten en el mismo paquete especies con temperaturas de germinación, profundidades y ciclos incompatibles. Germina un tercio, y ni siquiera sabes cuál.
Pinzar tarde. La albahaca se despunta por encima del segundo par de hojas cuando tiene unos 15 cm, y se le corta la flor en cuanto asoma. Sin ese pinzado se estira, florece y deja de dar hoja en pleno julio.
Sembrar a destiempo lo que se espiga. Cilantro, eneldo y rúcula responden al día largo floreciendo. Sus fechas útiles son el arranque de la primavera y, sobre todo, el final del verano.
En resumen
Comprueba la temperatura del sustrato antes de mirar el calendario: 18-25 °C para albahaca, 12-20 °C para perejil y cilantro, 15-20 °C para las mediterráneas. Siembra en semillero protegido de febrero a marzo lo que se trasplanta bien, y directamente en su sitio lo que tiene raíz pivotante. Entierra cada semilla dos o tres veces su diámetro, lo que en tomillo, orégano y melisa significa dejarlas en superficie porque necesitan luz. Riega por capilaridad, retira la tapa en cuanto nazcan y dales toda la luz que puedas. Remoja el perejil 24 horas y estratifica la lavanda en frío. No pierdas el tiempo sembrando menta, estragón francés, romero ni cultivares con nombre propio: esos van por esqueje o por división. Y no te olvides de la tanda de finales de agosto, que para el perejil y el cilantro suele dar mejor resultado que la de primavera.