A la primera planta de interior la mata el exceso de atención, no el descuido: riego de más, tres cambios de sitio, abono en pleno enero y las hojas pulverizadas todos los días. Una planta apta para principiantes no es la que necesita más mimos, sino la que tolera que te equivoques y sigue viva mientras aprendes a leerla.
Con ese criterio he seleccionado ocho especies. Todas se encuentran en cualquier vivero o centro de jardinería en España, todas soportan la calefacción de invierno y ninguna exige nada raro. Al final del artículo hay una lista de plantas que se recomiendan mucho a principiantes y que en realidad no lo son, porque también conviene saber de qué huir.
Antes de elegir: mide la luz que tienes
Este paso se salta siempre y es el que determina el 70% del resultado. No se trata de si la habitación "es luminosa" a ojo, porque el ojo humano se adapta y engaña muchísimo. Se trata de dónde está la ventana y a qué distancia vas a poner la maceta.
Una orientación sur o sureste da luz abundante; junto al cristal, incluso sol directo unas horas. Una este da sol suave de mañana, que es lo mejor para la mayoría de plantas de interior. Una oeste da sol fuerte de tarde, que en verano quema. Una norte da luz indirecta constante, sin sol directo nunca: es la orientación donde más gente fracasa sin entender por qué.
Y un dato que sorprende: a dos metros de una ventana ya recibes menos de la cuarta parte de la luz que a treinta centímetros de ella. Esa planta "junto a la ventana" que en realidad está al otro lado del sofá no está junto a la ventana. Si tu casa es oscura, no compres una planta difícil y esperes que se adapte; compra una de las que toleran la penumbra de verdad.
Aspidistra elatior
Si tuviera que elegir una sola planta para alguien que dice "a mí se me mueren todas", sería esta. La Aspidistra elatior se llama en inglés cast iron plant, planta de hierro fundido, y el nombre es literal. Sobrevive en rincones oscuros donde no crecería nada más, aguanta corrientes de aire, olvidos de riego de tres semanas y temperaturas que van de los 5 a los 30 grados.
Es una planta de hoja lanceolada, verde muy oscuro, brillante, que sale directamente del rizoma sin tallo aparente. Alcanza unos 60-70 cm. Fue omnipresente en los patios y portales españoles durante todo el siglo XX, precisamente porque nadie tenía que cuidarla.
Luz: sombra o semisombra. Nunca sol directo, que le quema la hoja. Riego: cada 10-15 días en verano, cada 20-25 en invierno. Su único defecto: crece muy despacio, así que si quieres una planta grande tendrás que comprarla grande. Y no la trasplantes cada año, prefiere estar algo apretada.
Sansevieria (ahora Dracaena trifasciata)
La lengua de suegra o lengua de tigre. Botánicamente el género Sansevieria se ha absorbido dentro de Dracaena, así que su nombre correcto hoy es Dracaena trifasciata, aunque en viveros la seguirás encontrando como sansevieria.
Es una suculenta de hojas erectas, rígidas, con bandas transversales verdes y bordes amarillos en la variedad más común, 'Laurentii'. Almacena agua en la hoja y en el rizoma, lo que la hace prácticamente inmune a la sequía. He visto ejemplares perfectos tras un mes y medio sin riego.
Luz: se adapta a casi todo, desde semisombra hasta sol directo suave, aunque con más luz crece más rápido y los amarillos son más intensos. Riego: aquí está todo el secreto. Cada 15-20 días en verano y una vez al mes o menos en invierno. Si dudas, no riegues.
El error que la mata es único y siempre el mismo: exceso de agua. La base de las hojas se vuelve blanda y amarillenta y se desprende sola. Cuando llegas a eso, normalmente el rizoma ya está podrido. Riega poco, en serio.
Chlorophytum comosum
La cinta o malamadre. Hoja acintada, arqueada, con una franja blanca central o marginal según variedad. Parece imposible de matar y además te regala hijos: emite unos tallos largos y colgantes con plantitas ya formadas en el extremo, que se pueden cortar y plantar directamente en tierra húmeda. Enraízan en dos semanas.
Luz: indirecta y abundante. En sombra profunda pierde la variegación y se vuelve verde entera. Riego: es de las pocas de esta lista que agradece humedad constante; cada 4-5 días en verano, cada 10 en invierno.
Puntas marrones: es su queja característica y casi siempre se debe al flúor y el cloro del agua del grifo, a los que es particularmente sensible. En muchas zonas de España el agua es dura y muy clorada. Solución: dejar reposar el agua 24 horas antes de regar, o usar agua de lluvia. También pueden deberse a aire muy seco por calefacción.
Va perfecta en una maceta colgante o sobre una estantería alta, que es donde luce el porte llorón.
Philodendron hederaceum
Antes clasificado como Philodendron scandens, hoy Philodendron hederaceum. Es una trepadora de hoja acorazonada, verde brillante, que crece rápido y perdona casi todo. Se puede dejar colgar desde una estantería o guiar por un tutor de musgo, y en ese caso las hojas se hacen bastante más grandes.
Luz: indirecta, incluso baja. Tolera la penumbra mejor que casi cualquier otra trepadora de interior. Riego: cuando los tres primeros centímetros de sustrato estén secos, más o menos cada 7-10 días en verano.
Su gran virtud para un principiante es que avisa: cuando le falta agua, los tallos se vuelven blandos y las hojas caen visiblemente, y se recupera por completo en unas horas tras el riego. Es una planta que enseña a leer las señales sin castigarte por fallar.
Se multiplica cortando un trozo de tallo con dos o tres nudos y poniéndolo en un vaso de agua. En quince días tiene raíces. Ojo: es tóxica por ingestión por sus cristales de oxalato cálcico, como todas las aráceas, así que cuidado si hay gatos o niños pequeños.
Spathiphyllum wallisii
La espatifilo o flor de la paz. Hojas verde oscuro lanceoladas y unas inflorescencias formadas por una espata blanca que envuelve un espádice; no son flores en sentido estricto, pero el efecto es el de una planta florida durante meses.
Es la planta más comunicativa que existe: cuando tiene sed se derrumba entera, con las hojas colgando como si estuviera muerta, y treinta minutos después de regar está otra vez tiesa. Para alguien que está aprendiendo a calibrar el riego, es un profesor inmejorable.
Luz: indirecta, tolera bastante sombra. El sol directo le quema. Riego: cada 4-6 días en verano. Si no florece, casi siempre es falta de luz: llévala más cerca de la ventana, sin sol directo, y en primavera dale un abono para plantas de flor cada tres semanas.
Una advertencia sobre el mito del "purificador de aire": la NASA hizo aquellos ensayos en cámaras selladas de laboratorio. Para que una casa real notara el efecto harían falta cientos de plantas por habitación. Tenerlas por su belleza es razón suficiente; comprarlas como filtro de aire es comprar una expectativa que no se va a cumplir.
Dracaena fragrans
El tronco del Brasil, aunque en realidad es africana. Se vende como esquejes de tronco leñoso plantados en maceta, de los que brota una roseta de hojas largas y arqueadas, verdes o con franja central amarilla en la variedad 'Massangeana'.
Es una planta de estructura, ideal para llenar una esquina con poco esfuerzo. Crece despacio y aguanta muy bien la luz mediana de un salón español medio.
Luz: indirecta y media. Riego: cada 10-12 días en verano, cada 20 en invierno; el tronco almacena reservas y tolera bien la sequía. Sensible al flúor igual que la cinta, así que las puntas marrones suelen venir del agua del grifo.
Cuando se hace demasiado alta, se puede cortar el tronco a la altura que quieras: rebrotará por debajo del corte, normalmente con dos yemas, y el trozo cortado sirve como esqueje. Es una planta muy indulgente con las intervenciones drásticas.
Tillandsia aeranthos
Una de las llamadas "plantas del aire". Es una bromeliácea epífita: en la naturaleza vive agarrada a ramas y rocas, sin tierra, y absorbe agua y nutrientes por unas escamas de la hoja llamadas tricomas. No lleva maceta ni sustrato, lo que elimina de golpe el error más frecuente del principiante.
La Tillandsia aeranthos es originaria del sur de Brasil, Argentina y Uruguay, forma rosetas compactas de hojas rígidas grisáceas y produce una inflorescencia rosada con flores violeta intenso, normalmente en primavera.
Luz: mucha luz indirecta, o sol suave de primera hora. Riego: sumergirla en agua durante 15-20 minutos una o dos veces por semana en verano, y una cada diez días en invierno. Lo crítico: después del baño hay que escurrirla boca abajo y dejar que se seque del todo en unas horas. Si el agua se queda estancada en el centro de la roseta, se pudre. Es la única forma realista de matarla.
Nada de ponerla dentro de un globo de cristal cerrado, que es como se venden a menudo: sin ventilación no sobrevive.
Yucca elephantipes
Otra planta de tronco, con roseta de hojas rígidas, alargadas y acabadas en punta. Más arquitectónica que la dracena y aún más resistente a la sequía, porque procede de zonas semiáridas de Centroamérica.
Luz: es de las pocas de la lista que quiere luz fuerte, incluida algo de sol directo. En un rincón oscuro se estira, pierde hojas bajas y queda desgarbada. Ponla junto a una ventana bien orientada. Riego: cada 12-15 días en verano, cada 25-30 en invierno.
Si tienes una terraza en zona costera o de clima suave, puede vivir fuera todo el año; aguanta heladas ligeras de hasta unos -5 °C. Las puntas de las hojas pinchan de verdad, cosa a tener en cuenta si va a estar en un pasillo estrecho o donde haya niños.
Plantas que se recomiendan a principiantes y no deberían
Ficus lyrata. La planta de moda de la última década y una de las peores compras para alguien que empieza. Es extraordinariamente sensible a los cambios: la mueves de sitio y suelta hojas; hay una corriente de aire y suelta hojas; te pasas de riego una vez y aparecen manchas marrones que ya no se van. Necesita mucha luz indirecta, humedad estable y riego muy calibrado. Es una planta preciosa, pero para la segunda o tercera etapa, no para la primera.
Dieffenbachia. Se anuncia como fácil y en cuidados casi lo es, pero tiene dos problemas. Es muy sensible al frío: por debajo de 12-13 grados empieza a colapsar, y muchas casas españolas sin calefacción central bajan de eso en enero. Y su savia es notablemente irritante: contiene oxalato cálcico y enzimas que inflaman boca y garganta, de ahí su nombre popular de "planta muda". Si hay mascotas o niños pequeños, hay opciones mejores.
Calathea y Maranta. Espectaculares y muy vendidas, pero exigen humedad ambiental alta y agua sin cal. En un piso con calefacción y agua dura, que es la situación de media España, se llenan de bordes secos y crujientes en pocas semanas. No es culpa tuya: es que están mal recomendadas.
Orquídea Phalaenopsis. No es difícil de mantener viva, pero sí de volver a hacer florecer, y la mayoría de la gente que la compra la considera un fracaso cuando pierde las flores. Su cultivo no se parece en nada al de una planta en tierra y conviene abordarla sabiéndolo.
Los cinco errores que matan más plantas de interior
1. Regar por calendario. "Los domingos riego" es la manera más eficaz de ahogar una planta. La necesidad de agua cambia con la estación, la temperatura, el tamaño de la maceta y el material del tiesto. Comprueba el sustrato con el dedo antes de cada riego, siempre.
2. Dejar el plato con agua. Riega hasta que salga agua por los agujeros de drenaje y vacía el plato a los diez minutos. Las raíces sumergidas permanentemente no respiran y se pudren. Las plantas de esta lista, salvo la cinta y el espatifilo, prefieren secarse a estar mojadas.
3. Macetas sin agujeros. Ese cache-pot de cerámica precioso sin drenaje es una trampa. Deja la planta en su maceta de plástico con agujeros y mete esa dentro del decorativo, sacándola para regar.
4. Abonar en invierno. De noviembre a febrero la mayoría de plantas de interior están en semiparada por falta de luz. Abonar entonces acumula sales en el sustrato y quema las raíces. Abona solo de marzo a septiembre, y a la dosis del envase o algo menos.
5. Ponerlas encima del radiador o junto a la puerta de la calle. El aire caliente y seco directo deseca las hojas en días, y las corrientes frías de invierno provocan caída súbita. Ninguna planta tropical lleva bien un salto de quince grados en un metro de distancia.
En resumen
Para empezar, elige entre Aspidistra elatior, sansevieria, cinta, Philodendron hederaceum, espatifilo, Dracaena fragrans, Tillandsia aeranthos y yuca. Todas toleran errores de riego, se encuentran fácilmente en España y no piden humedad ambiental especial.
Antes de comprar, mira la orientación de tu ventana y calcula a qué distancia real va a estar la maceta. Para rincones oscuros, aspidistra y filodendro. Para sitios muy luminosos, yuca y sansevieria. Para aprender a regar, espatifilo, porque avisa.
Y sobre todo: riega menos de lo que crees que debes, vacía siempre el plato y no abones entre noviembre y febrero. Con eso solo ya evitas la inmensa mayoría de las muertes prematuras.