La monstera es la planta de interior más fotografiada de la última década y también una de las que más dudas genera, casi siempre por lo mismo: no saca los agujeros. Antes de cambiarle el abono conviene entender por qué aparecen esos agujeros, porque no tienen que ver con la nutrición.

Monstera deliciosa con sus hojas perforadas

Por qué tiene agujeros, y por qué la tuya no

Esas perforaciones se llaman fenestraciones, y la explicación más aceptada es que le permiten captar luz de forma eficiente en el sotobosque tropical: en lugar de una lámina maciza que intercepte un rayo o ninguno, una hoja perforada cubre más superficie con menos tejido y aumenta la probabilidad de recibir los haces de luz que se cuelan entre las copas. También dejan pasar el viento y la lluvia sin desgarrarse.

La consecuencia práctica es directa: las fenestraciones son cuestión de madurez y de luz. Una monstera joven saca hojas enteras, en forma de corazón, y eso es completamente normal. Empieza a perforar cuando la planta gana tamaño, y lo hace antes y mejor cuanto más luz recibe.

Si la tuya lleva años con hojas cerradas, el problema casi siempre es luz insuficiente. No es falta de abono.

Luz

Luz brillante indirecta, que es su punto exacto. Cerca de una ventana al este, o al sur con visillo. Tolera algo de sol directo de mañana.

El sol directo de mediodía le quema la hoja y deja manchas marrones permanentes. En el otro extremo, en un rincón oscuro sobrevive pero saca hojas pequeñas, sin agujeros, con entrenudos larguísimos y aspecto desgarbado.

Gírala un cuarto de vuelta cada semana o dos, o crecerá inclinada hacia la ventana.

Riego

Deja secar los dos o tres centímetros superiores del sustrato antes de volver a regar. Entonces riega a fondo, hasta que salga agua por los agujeros, y vacía el platillo.

En la práctica eso suele ser cada 7 a 10 días en verano y cada 2 o 3 semanas en invierno, pero comprueba con el dedo en lugar de seguir un calendario: depende mucho de la maceta, la luz y la calefacción.

Aguanta mucho mejor la sequía que el encharcamiento. Ante la duda, espera.

Sustrato y maceta

Es una aroidea trepadora que en la naturaleza crece agarrada a troncos, con las raíces aireadas entre hojarasca. Quiere un sustrato suelto, nada compacto.

Una mezcla que funciona: sustrato universal al 50%, corteza de pino al 25% y perlita al 25%. Puedes añadir un puñado de carbón vegetal y otro de fibra de coco. El sustrato de interior corriente, solo, se apelmaza y es la causa habitual de raíz podrida.

Maceta con agujero, y subiendo de tamaño poco a poco: dos o tres centímetros de diámetro por trasplante, cada dos años más o menos, en primavera.

Las raíces aéreas: qué hacer con ellas

Son esos tallos gruesos que salen del tronco y cuelgan. Genera dudas constantes, así que vamos por partes.

No las cortes por sistema. Cumplen dos funciones: sujetar la planta a un soporte y absorber humedad y nutrientes.

Guíalas hacia un tutor de musgo o de fibra de coco. Cuando se agarran a él, la planta entiende que está trepando y empieza a sacar hojas más grandes y más perforadas. Es la intervención que más se nota en una monstera adulta.

También puedes dirigirlas al sustrato de la propia maceta, donde acabarán enraizando.

Si alguna estorba de verdad, puedes cortarla sin dañar la planta, pero no ganas nada haciéndolo.

Abonado

Abono líquido equilibrado para plantas verdes, cada dos o tres semanas de primavera a final de verano, a media dosis. En otoño e invierno, nada o muy espaciado.

Siempre sobre sustrato ya húmedo. Y sin pasarse: el exceso produce puntas quemadas y costra blanca de sales en la superficie.

Multiplicarla

Es fácil, con una condición que casi todo el mundo se salta: el esqueje tiene que llevar un nodo. El nodo es el engrosamiento del tallo de donde salen la hoja y la raíz aérea. Un esqueje de hoja con su peciolo, sin nodo, puede vivir meses en agua y **nunca** echará raíces ni dará una planta nueva.

Corta justo por debajo de un nodo, deja una o dos hojas, y ponlo en agua o directamente en sustrato ligero. En agua verás raíces en dos o tres semanas; pásalo a tierra cuando midan cuatro o cinco centímetros, sin esperar más, porque las raíces de agua se adaptan peor cuanto más largas.

Problemas y qué significan

Hojas nuevas sin agujeros: falta luz, o la planta aún es joven.

Hojas amarillas empezando por abajo, sustrato húmedo: exceso de riego. Es lo más frecuente.

Puntas y bordes marrones y secos: aire seco o exceso de sales. Mira si hay costra blanca en el sustrato.

Manchas marrones grandes con halo amarillo: quemadura de sol directo.

Gotas de agua en las puntas por la mañana: es gutación, un proceso normal por el que expulsa el exceso de agua. No es una enfermedad; como mucho indica que riegas algo de más.

Tallos largos con hojas pequeñas y separadas: se está ahilando por falta de luz.

Araña roja en invierno con calefacción, y cochinilla en las axilas. Jabón potásico y alcohol respectivamente.

Dos avisos

Es tóxica para personas y mascotas: contiene oxalato de calcio, que irrita boca y garganta al masticarla. Mantenla fuera del alcance de niños y de gatos, que suelen mordisquear las hojas.

Y el fruto de la Monstera deliciosa —que en interior no vas a ver— solo es comestible completamente maduro; verde es irritante por esos mismos cristales.

En resumen

Luz brillante indirecta si quieres agujeros, riego cuando los primeros tres centímetros estén secos, sustrato aireado con corteza y perlita, y un tutor de musgo al que agarrar las raíces aéreas. Si no fenestra, es luz, no abono. Y si la multiplicas, el esqueje debe llevar nodo.


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