Conviene aclarar un malentendido antes de empezar, porque es el que más ejemplares arruina: la Passiflora incarnata no es una planta de interior. Se vende a menudo en el mismo pasillo que los potos y las kentias, pero es una trepadora herbácea de exterior, rústica, que necesita sol directo en verano y un invierno frío en el que desaparece por completo. Dentro de casa, con calefacción y sin reposo, sobrevive uno o dos años, no florece y acaba tomada por la araña roja.

Dicho esto, sí se puede cultivar en maceta en una terraza, un balcón o una galería fría, y ahí da un resultado espectacular. Lo que sigue explica cómo.

Flor de Passiflora incarnata con la corona de filamentos morados

Qué planta es exactamente

La Passiflora incarnata procede del sureste de Estados Unidos, donde se la conoce como maypop. En español se la llama pasiflora, pasionaria o flor de la pasión, nombres que comparte con otras especies del género y que provocan bastante confusión en los viveros.

La diferencia práctica con la Passiflora caerulea, que es la que se ve trepando por tantas vallas del litoral mediterráneo, está en dos cosas. La caerulea es perenne: mantiene el follaje leñoso todo el año y sus filamentos son blancos y azules. La incarnata es herbácea y caducifolia: en otoño se seca hasta el suelo, desaparece del todo durante el invierno y rebrota de la raíz en primavera, con flores de corona rizada en tonos lila y púrpura. Quien no lo sabe da la planta por muerta en noviembre y arranca el cepellón.

Es además la especie del género con mayor resistencia al frío: la parte aérea muere con las primeras heladas, pero la raíz aguanta sin problemas en cualquier punto del interior peninsular, incluidos inviernos con mínimas de −15 °C si está bien acolchada.

Ubicación y suelo

Quiere sol directo, un mínimo de seis horas diarias. A media sombra crece igual de rápido pero da la mitad de flores o menos, y ese es el diagnóstico más frecuente cuando alguien se queja de que su pasiflora "solo hace hojas". El otro motivo, del que hablo más abajo, es el abono equivocado.

En cuanto al suelo, no es exigente siempre que drene bien. Prefiere pH neutro o ligeramente ácido, entre 6 y 7, y tolera mal la caliza activa: en suelos muy calizos del centro y del este peninsular es habitual verla con las hojas amarillas y los nervios verdes, clorosis férrica que se corrige con quelato de hierro y, mejor aún, evitando plantarla directamente en ese terreno.

Necesita a qué agarrarse. Trepa mediante zarcillos, no se enrolla al tronco ni se adhiere a la pared, así que le hace falta una malla, un enrejado o unos alambres tensados. En una temporada sube entre tres y seis metros desde cero.

Cultivo en maceta

Es perfectamente viable y, en un jardín pequeño, incluso recomendable, porque plantada en suelo emite rizomas y saca brotes a varios metros de distancia: con los años puede convertirse en una planta invasora dentro de tu propio arriate.

Usa un recipiente de 40 litros como mínimo, con agujeros amplios, y una mezcla de sustrato universal de calidad con un tercio de perlita o arena gruesa y algo de compost. La maceta se seca mucho más rápido que el suelo, así que en julio y agosto hay que revisarla a diario. En invierno, con la planta ya seca, basta con dejar el sustrato apenas húmedo y proteger la maceta con un plástico de burbujas o llevarla a un rincón resguardado: el cepellón se congela antes que el suelo del jardín.

Riego

Riego regular y moderado en primavera y verano, dejando secar los primeros centímetros entre uno y otro. En plena canícula, un ejemplar grande en maceta puede pedir agua cada día; en el suelo, dos o tres riegos generosos por semana son suficientes.

De octubre en adelante se va reduciendo, y con la planta en reposo invernal el riego es prácticamente nulo. Regar una raíz dormida en un sustrato frío es la forma más rápida de pudrirla, y explica buena parte de los ejemplares que no rebrotan en marzo.

Abonado: el error que impide la floración

Aquí está la creencia extendida que más conviene corregir. La pasiflora es una planta vigorosa y se tiende a alimentarla con abonos ricos en nitrógeno, del tipo de los que se usan para plantas verdes. El resultado es una masa de hoja enorme y ninguna flor: el exceso de nitrógeno estimula el crecimiento vegetativo a costa de la floración.

Lo correcto es un abono bajo en nitrógeno y alto en potasio, el mismo tipo que se emplea para tomates o para plantas de flor. Se aplica cada dos semanas desde abril hasta finales de agosto, respetando la dosis del envase, y se suspende en septiembre para que la planta endurezca antes del frío. Un aporte de compost o estiércol bien hecho al pie en primavera completa el año.

Poda

Es la trepadora más fácil de podar que existe, precisamente porque es herbácea: a finales de invierno, entre febrero y comienzos de marzo, se corta a ras de suelo toda la vegetación seca del año anterior. No hay que decidir nada, no hay estructura leñosa que conservar. En zonas de invierno suave conviene dejar los tallos secos puestos hasta febrero, porque protegen algo la corona.

Durante el verano se pueden despuntar las guías que se salgan del enrejado. Despuntar además ramifica y aumenta el número de puntos de floración, ya que las flores salen en las axilas de los brotes nuevos.

Floración y frutos

Florece de julio a septiembre en la mayor parte de la Península, un poco antes en el sur. Cada flor dura un solo día, pero se abren de forma escalonada durante semanas. Son flores de cinco a siete centímetros, con la corona de filamentos rizados lila y púrpura sobre pétalos blanquecinos.

El fruto, el famoso maypop, es ovalado, del tamaño de un huevo, verde al principio y amarillento y algo arrugado cuando está maduro, entre septiembre y octubre. Se come la pulpa gelatinosa que rodea las semillas; el sabor recuerda al maracuyá comercial (Passiflora edulis) pero es más suave y más ácido. El fruto verde no se come.

Que aparezcan frutos o no depende de la polinización, y esto sorprende a quien tiene una planta única y sana llena de flores que se caen sin cuajar: muchos clones de P. incarnata son autoincompatibles, es decir, necesitan polen de otro ejemplar genéticamente distinto. Tener dos plantas de orígenes diferentes soluciona el problema. También funciona pasar un pincel de una flor a otra a media mañana, cuando el polen está suelto.

Passiflora incarnata en plena floración sobre un enrejado

Multiplicación

Por rizomas. El método más rápido y agradecido. En primavera, cuando empiezan a asomar los brotes de la raíz, se desentierra uno con su trozo de rizoma y se planta directamente en maceta. Enraíza casi siempre.

Por esqueje. En junio o julio, esquejes semileñosos de unos 15 cm con dos o tres nudos, sin flores ni zarcillos, con hormona de enraizamiento, en perlita o en una mezcla de turba y arena, tapados con plástico para mantener la humedad. Enraízan en tres o cuatro semanas.

Por semilla. Es lento y desigual. La semilla germina mejor si se escarifica frotándola suavemente con lija y se remoja 24 horas en agua templada; después necesita entre 25 y 30 °C y puede tardar de tres semanas a varios meses. A cambio, las plantas de semilla resuelven el problema de la autoincompatibilidad.

Plagas y problemas

Araña roja. El enemigo número uno, sobre todo en ambientes secos y calurosos y, muy especialmente, dentro de casa. Se detecta por el punteado amarillento en el haz y las telarañas finísimas en el envés. Aumentar la humedad y aplicar jabón potásico o aceite de neem al atardecer, insistiendo en el envés.

Pulgón. En los brotes tiernos de primavera. Jabón potásico o un chorro de agua a presión.

Mosca blanca. Frecuente en invernadero y galería cerrada. Trampas cromáticas amarillas y jabón potásico.

Clorosis. Hojas amarillas con nervios verdes por exceso de cal en el agua o en el suelo. Quelato de hierro y, si es posible, riego con agua de lluvia.

No rebrota en primavera. Antes de darla por perdida, espera. La incarnata es tardía: en muchos jardines no asoma hasta finales de abril o incluso mayo, bastante después que el resto de las trepadoras.

Un apunte sobre su uso medicinal

Es la pasiflora de la farmacopea, la que aparece en infusiones y extractos para la ansiedad y el insomnio; se emplean las partes aéreas secas recolectadas en floración. No es lo mismo cultivarla que usarla: la planta contiene principios activos que interaccionan con sedantes y otros medicamentos, y su consumo no está indicado en embarazo. Si te interesa esa vía, consúltalo con un profesional sanitario en lugar de improvisar dosis en casa.

En resumen

La Passiflora incarnata es una trepadora de exterior, no una planta de salón: pleno sol, suelo drenante y no calizo, un enrejado al que agarrarse y riego regular en verano que se suspende casi del todo en invierno. Abónala con potasio y poco nitrógeno si quieres flores en lugar de hojas, córtala a ras de suelo a finales de invierno y no la des por muerta cuando desaparezca en otoño, porque volverá de la raíz. Si buscas frutos, planta dos ejemplares de procedencia distinta o poliniza a mano. Y si el sitio disponible es un interior con calefacción, elige otra planta: esta te lo va a hacer pagar con araña roja y cero flores.


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