Pide una cola de león en un vivero y lo más probable es que te saquen un arbusto de dos metros con flores naranjas aterciopeladas. No es la planta de la que trata este artículo. Aquí hablamos de Leonurus cardiaca, la labiada europea conocida también como agripalma, una vivaz robusta con una larga historia de uso para las palpitaciones nerviosas. Y conviene empezar por el lío de nombres, porque comprar una por otra es muy fácil.

Cuidado con el nombre: hay dos "colas de león"

Bajo esa denominación circulan dos plantas distintas, ambas de la familia Lamiaceae, y no son intercambiables:

  • Leonurus cardiaca, la agripalma o cola de león europea. Herbácea vivaz, flores pequeñas rosadas o blanquecinas en verticilos, hojas palmatilobadas. Es la que tiene tradición medicinal en Europa y la que trata este artículo.
  • Leonotis leonurus, la cola de león sudafricana. Arbusto de hasta dos metros con llamativas flores anaranjadas tubulares y aterciopeladas, muy usada como ornamental en la costa mediterránea. Es la que suele salir en las fotos de viveros bajo ese nombre.

Ambas comparten la raíz griega leon, "león", por la forma de sus inflorescencias, y de ahí la confusión. Si buscas la planta medicinal clásica, pide agripalma o Leonurus cardiaca por su nombre científico, no por el común.

Origen y características de la agripalma

Es originaria de Asia central y del sureste de Europa, y desde ahí se naturalizó por todo el continente siguiendo los caminos y los cultivos. En España aparece asilvestrada de forma dispersa, sobre todo en el tercio norte y en zonas de montaña, en ribazos, escombreras, huertos abandonados y bordes de camino, casi siempre en suelos ricos en nitrógeno. En el sur seco no es espontánea, aunque se cultiva sin problema si se le da riego.

Es una herbácea vivaz de raíz rizomatosa que forma matas de entre 60 cm y metro y medio de altura, con tallos erectos, rígidos y de sección claramente cuadrada. Rebrota cada primavera desde la base y muere hasta el suelo en invierno en zonas frías.

Las hojas son su rasgo más reconocible: palmatilobadas, profundamente hendidas en tres a cinco lóbulos dentados, verde oscuro por el haz y más pálidas por el envés. Las de la base son más anchas y las superiores se van estrechando hasta quedar casi trilobadas. De lejos recuerdan a las de una Aconitum o incluso a una pata de ave.

Las flores salen en verticilastros apretados en las axilas de las hojas superiores, formando falsos anillos escalonados a lo largo del tallo. Son pequeñas, de 8 a 12 mm, rosa pálido o blanquecinas, con el labio superior muy peludo. El detalle a tener en cuenta: los dientes del cáliz son rígidos y terminan en punta espinosa, y siguen ahí después de la floración. Recolectar la planta seca sin guantes es una mala idea.

Florece de junio a septiembre, con el grueso en julio. Es una excelente planta melífera, muy frecuentada por abejas y abejorros, y esa es en sí misma una buena razón para tenerla.

Mata de Leonurus cardiaca con sus hojas palmatilobadas

Usos y propiedades

El epíteto cardiaca no es casual. La agripalma se ha usado desde la antigüedad para las palpitaciones y taquicardias de origen nervioso, es decir, para esas alteraciones del ritmo que acompañan a la ansiedad y al estrés sin que haya patología cardíaca de base. También se le atribuyen efectos sedantes suaves y un uso tradicional en molestias menstruales, de donde le viene el nombre inglés motherwort.

Su composición incluye alcaloides como la leonurina y la estaquidrina, iridoides, diterpenos amargos, ácido rosmarínico y flavonoides. La parte que se emplea es la sumidad florida, recolectada al principio de la floración y secada a la sombra en capa fina, nunca al sol.

Sobre lo que sí y lo que no: la agripalma está reconocida por la Agencia Europea del Medicamento como medicamento tradicional a base de plantas para el alivio de síntomas nerviosos leves con palpitaciones, después de haber descartado una causa médica. Esa categoría se basa en la larga experiencia de uso, no en ensayos clínicos amplios. Dicho de otro modo: es una planta con historia y un perfil razonable, no un tratamiento cardiológico.

Precauciones importantes. No debe usarse durante el embarazo, ya que tradicionalmente se le atribuye acción sobre el útero. Tampoco en lactancia ni en niños. Puede potenciar el efecto de sedantes y de medicación cardíaca o anticoagulante, así que si tomas algo de eso, consulta antes. Y una regla que vale para cualquier planta: unas palpitaciones que se repiten hay que consultarlas con un médico, no infusionarlas.

Cuidados de la cola de león

Si buscas una vivaz medicinal que no dé trabajo, esta es de las más fáciles que hay. El problema, si acaso, es el contrario: puede acabar dándote más plantas de las que querías.

Ubicación. Sol directo o media sombra. Al sol queda más compacta y florece mejor; en semisombra se estira. En el sur peninsular agradece unas horas de sombra en las tardes de julio y agosto.

Suelo. Prácticamente cualquiera con tal de que no se encharque de forma permanente. Prefiere los suelos algo ricos, frescos y de reacción neutra o ligeramente alcalina, y responde bien a la materia orgánica. En terreno muy pobre y seco vive, pero se queda enana.

Riego. Moderado. Una vez establecida aguanta bastante bien la sequía gracias a su rizoma, pero pasa mejor los veranos con el suelo fresco. En un jardín peninsular de interior, un riego semanal en verano es suficiente; en maceta, más frecuente, porque el volumen de raíz es grande para el cepellón.

Abonado. Una aportación de compost o estiércol maduro en superficie al final del invierno, y listo. No usar abonos ricos en nitrógeno: producen tallos blandos que se tumban con la primera tormenta.

Multiplicación. De tres formas, todas sencillas:

  • Semilla en otoño al aire libre, aprovechando el frío invernal, o en primavera tras estratificar unas semanas en nevera. Germina bien y rápido.
  • División de mata a principios de primavera o en otoño, separando trozos de rizoma con yemas. Es el método más seguro y el que antes da planta adulta.
  • Autosiembra, que ocurrirá sola quieras o no.

Poda. Corta las inflorescencias en cuanto empiecen a pardear si no quieres que se resiembre. Al final del otoño o a finales de invierno, siega la mata a unos 10 cm del suelo para que rebrote limpia. Si dejas las varas secas en pie, aportan estructura al jardín invernal y refugio a insectos, pero también semilla suelta por todas partes.

Rusticidad. Excelente. Aguanta sin inmutarse por debajo de -20 °C, así que en toda España peninsular se puede dejar en el suelo todo el año, incluida la meseta y las zonas de montaña.

El error que casi todo el mundo comete

Plantarla sin pensar dónde. La agripalma se resiembra con mucha facilidad y en un jardín fresco y bien abonado puede convertirse en un incordio en tres o cuatro temporadas, colonizando los arriates vecinos. La solución es simple pero hay que acordarse: cortar las inflorescencias antes de que la semilla madure, o plantarla en un rincón donde no importe que se extienda, o cultivarla en un contenedor grande enterrado.

El segundo error, ya lo hemos visto, es comprar Leonotis leonurus creyendo que es la medicinal. La sudafricana es preciosa y merece la pena en un jardín de costa, pero no tiene los mismos usos ni resiste el frío igual: por debajo de -3 o -4 °C sufre daños serios.

En resumen

Leonurus cardiaca es una vivaz de la familia de la menta, de hoja palmeada y flores rosadas en verticilos espinosos, rústica hasta -20 °C y de cultivo muy fácil: sol o semisombra, suelo fresco, riego moderado y poco más. Se multiplica por semilla o división con la misma facilidad con que se resiembra sola, así que conviene desflorarla si no quieres tenerla por todas partes.

Su uso tradicional es como sedante suave y para palpitaciones de origen nervioso, reconocido a nivel europeo como medicamento tradicional pero no como tratamiento cardíaco. Está contraindicada en embarazo y lactancia y puede interaccionar con medicación. Y sobre todo: no la confundas con la cola de león sudafricana, Leonotis leonurus, que es otra planta completamente distinta.


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