El malvavisco es una planta que casi todo el mundo cultiva mal por una razón muy concreta: se le supone rústica y mediterránea porque tiene hojas grises y aterciopeladas, y en realidad es una planta de suelos húmedos y salobres. Es el error de partida y explica la mitad de los fracasos. Si te llevas una sola idea de este artículo, que sea esa.

Aclarado eso, Althaea officinalis es una excelente vivaz de jardín: alta, sobria, de floración larga en pleno verano, resistente al frío hasta extremos que aquí nunca se dan, y con una raíz que es una de las materias primas medicinales más clásicas de Europa.

Origen y características del malvavisco

Pertenece a las malváceas (Malvaceae), la familia de las malvas, del hibisco y del algodón. Es originaria de Europa y Asia occidental, y su hábitat natural son las marismas, los juncales, los prados encharcadizos, las orillas de ríos y los suelos salinos costeros. Su propio nombre lo dice todo: el inglés marsh mallow significa literalmente "malva de marisma". En España aparece espontánea de forma dispersa en humedales, acequias, vegas y saladares.

Es una vivaz herbácea de raíz gruesa y carnosa que rebrota cada primavera y alcanza entre 1 y 2 metros de altura, con tallos erectos, poco ramificados, ligeramente leñosos en la base.

Toda la planta está cubierta de un tomento suave y aterciopelado, denso y grisáceo. Las hojas son alternas, acorazonadas u ovadas, con tres o cinco lóbulos poco marcados y el borde dentado, y ese tacto de fieltro es su rasgo más reconocible al primer contacto.

Las flores aparecen solitarias o en pequeños grupos en las axilas de las hojas, con cinco pétalos de rosa muy pálido o casi blanco, de unos 3 a 5 cm, con la columna estaminal de un púrpura oscuro que contrasta. Florece de julio a septiembre, que es justo cuando el jardín de secano ya no tiene nada, y ese es uno de sus grandes méritos.

La característica que define a esta planta a nivel químico es su altísimo contenido en mucílagos: polisacáridos que en contacto con el agua forman un gel viscoso. La raíz puede llegar a contener del 25 al 35 % de mucílago, y de ahí vienen todos sus usos.

Flores rosa pálido de Althaea officinalis, el malvavisco

Tres plantas distintas con el mismo nombre

Antes de seguir conviene deshacer el nudo de nombres, porque en un buscador se mezclan sin remedio:

  • Althaea officinalis: el malvavisco europeo, la planta medicinal clásica y la de este artículo.
  • Malvaviscus arboreus: un arbusto tropical americano de flores rojas en forma de farolillo cerrado, muy plantado en Canarias y en la costa. En Hispanoamérica se le llama malvavisco, pero no tiene nada que ver.
  • Las nubes de golosina, los marshmallows. Sí, se hicieron originalmente con la savia mucilaginosa de la raíz de Althaea officinalis batida con azúcar y clara de huevo. Desde el siglo XIX el proceso industrial la sustituyó por gelatina y almidón. Las nubes actuales no contienen ni rastro de malvavisco.

Tampoco es lo mismo que la malva común (Malva sylvestris), que es pariente cercana, comparte mucílagos y usos parecidos, pero es más baja, de flores lilas rayadas y raíz delgada sin valor. Si te venden "raíz de malva", asegúrate de qué es.

Cuidados del malvavisco

Ubicación. Pleno sol, o sol con algo de sombra en las horas centrales si vives en el interior sur, donde el calor seco lo castiga. En sombra crece pero florece poco y se tumba. Aguanta muy bien el viento y, notablemente, la salinidad, tanto del suelo como del ambiente costero, así que es una buena vivaz para jardines de costa con suelo fresco.

Tierra. Aquí está la diferencia con casi todas las medicinales mediterráneas. Quiere suelos profundos, fértiles, ricos en materia orgánica y que retengan humedad. Tolera bien los arcillosos, cosa rara, e incluso los que se encharcan temporalmente. Lo que no soporta son los suelos secos, arenosos y pobres. Si el tuyo lo es, cava un hoyo generoso, incorpora compost en cantidad y acolcha después. El pH no le preocupa mucho, se maneja entre 6 y 8.

Riego. Frecuente y abundante en la temporada de crecimiento. En verano, en la mayor parte de España, va a necesitar riego dos o tres veces por semana como mínimo para no achicharrarse a mitad de floración, y en zonas cálidas incluso a diario en agosto si el suelo es ligero. Un buen acolchado de paja, restos de poda triturados o compost es casi obligatorio: reduce mucho la frecuencia de riego y mantiene fresca la zona radicular. En invierno, con la planta en reposo, no necesita nada.

Abonado. Es de las medicinales que sí agradecen la comida. Aporta compost o estiércol bien maduro a finales de invierno, cuando aún está en reposo, y repite con una capa superficial a principios de verano si la ves floja. Si vas a usar la planta, quédate en los abonos orgánicos.

Multiplicación. Tres métodos:

  • Semilla. Es el más común. La germinación mejora mucho con estratificación en frío: guarda las semillas en la nevera, entre arena o papel húmedo, durante tres o cuatro semanas antes de sembrar en primavera. Alternativa más sencilla: sembrar directamente en otoño al aire libre y dejar que el invierno haga el trabajo. Sin ese frío previo, la germinación es errática y baja.
  • División de mata en otoño o a finales de invierno, separando la cepa con brotes y trozo de raíz. Rápido y fiable.
  • Esqueje de raíz en reposo invernal: trozos de raíz gruesa de 5-8 cm enterrados horizontalmente en sustrato húmedo. Funciona bien y es la manera clásica de multiplicar plantas seleccionadas.

Época de plantación o trasplante. Otoño, de octubre a noviembre, o final del invierno, de febrero a marzo, siempre con la planta en reposo. Deja al menos 60-80 cm entre plantas: acaba ocupando más de lo que parece. Como tiene raíz pivotante y carnosa, no le gustan los trasplantes en plena vegetación: si lo mueves, hazlo con la planta dormida.

Poda y mantenimiento. Corta los tallos secos a ras del suelo al final del otoño o a finales de invierno. Si el emplazamiento es ventoso, entutora los tallos: con dos metros de altura y flor arriba, se doblan. Puedes despuntar en mayo para forzar ramificación y obtener una mata más compacta, a costa de retrasar algo la floración.

Rusticidad. Excelente. Soporta sin daños por debajo de -20 °C, de modo que en toda España peninsular, incluidas la meseta norte y las zonas de montaña, se puede dejar plantado en el suelo permanentemente. El frío no es un problema; la sequía sí.

Problemas. El principal es la roya de la malva (Puccinia malvacearum), que produce pústulas anaranjadas en el envés de las hojas y es frecuente en veranos húmedos o con riego por aspersión. Se controla regando al pie, ventilando la plantación y retirando y destruyendo las hojas afectadas, nunca al compost. También pueden aparecer pulgón, arañuela en ambientes muy secos y algún ataque de orugas. Las babosas atacan los brotes tiernos en primavera.

Usos del malvavisco

Ornamental. Encaja en la fila trasera de un arriate de vivaces, en jardines de estilo rústico o cottage, junto a estanques y arroyos artificiales, y en cualquier zona de suelo fresco. Su follaje gris aterciopelado y su floración de julio a septiembre lo hacen valioso donde el resto ya ha terminado. Combina bien con altramuces, verbena bonariense, equináceas y gramíneas altas.

Medicinal. Es de las pocas plantas de este tipo con reconocimiento oficial. La raíz y la hoja están reconocidas por la Agencia Europea del Medicamento como medicamento tradicional a base de plantas para el alivio sintomático de la irritación de boca y garganta con tos seca y, la raíz, para molestias gástricas leves. El mecanismo no es farmacológico sino físico: los mucílagos forman una película protectora sobre la mucosa que la aísla de la irritación.

Un detalle práctico importante: la preparación clásica de la raíz es una maceración en frío, no una infusión hirviendo. El agua caliente degrada parte del mucílago y arrastra más almidón. Se dejan los trozos de raíz en agua fría varias horas, se cuela y se toma. La raíz se recolecta en otoño, a partir del segundo o tercer año, se lava, se pela y se seca en trozos.

Precauciones: por su efecto de recubrimiento, puede retrasar la absorción de otros medicamentos, así que conviene separar las tomas al menos una hora. No usar en tos con expectoración abundante sin criterio médico, ni en niños pequeños ni en embarazo sin consultar. Y como siempre, no sustituye a una consulta si los síntomas persisten.

Culinario. Las hojas jóvenes se comen crudas en ensalada o cocinadas, con una textura algo mucilaginosa que espesa guisos, igual que la okra. Las flores son comestibles y decoran bien un plato. Y la raíz, además del uso medicinal, se puede emplear para elaborar en casa nubes al método antiguo, aunque el resultado no se parece demasiado a lo que se compra hoy.

Errores frecuentes

Tratarlo como planta de secano. El error central. No es lavanda ni romero. Sin agua en verano se agosta a media floración y la raíz no engorda.

Sembrarlo en primavera sin frío previo. Sin estratificación la germinación es mala. Siembra en otoño o pasa la semilla por la nevera.

Regar por aspersión. Mojar el follaje en verano es una invitación a la roya. Riego al pie o por goteo.

Cosechar la raíz el primer año. No hay nada que cosechar. Espera al segundo o tercer otoño.

Preparar la raíz hirviéndola. Maceración en frío, que es donde está el mucílago.

Plantarlo en un rincón estrecho. Dos metros de alto y bastante de ancho. Dale sitio y, si hace viento, entutóralo.

En resumen

El malvavisco (Althaea officinalis) es una vivaz de hasta dos metros, de hoja aterciopelada gris y flores rosa pálido de julio a septiembre, originaria de marismas y suelos húmedos y salinos de Europa y Asia occidental.

Sus cuidados son los de una planta de suelo fresco: sol, tierra profunda y fértil, riego generoso en verano, acolchado, compost al final del invierno y siega de los tallos secos en otoño. Resiste el frío por debajo de -20 °C, se multiplica por semilla estratificada, división o esqueje de raíz, y su único enemigo habitual es la roya de la malva.

Su raíz, rica en mucílagos y recolectada en otoño a partir del segundo año, tiene uso reconocido para calmar la irritación de garganta y la tos seca preparada en maceración fría. Hojas y flores son comestibles. Y no, las nubes de golosina de hoy no llevan malvavisco.


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