El romero es la planta medicinal más disponible de España. Crece silvestre en medio país, está en todos los jardines de secano y en la mayoría de los balcones, y no cuesta nada tener una mata a mano. Eso hace que valga la pena saber qué hace realmente, cómo se prepara y dónde están sus límites, porque también es una de las plantas sobre las que circula más exageración.

De Rosmarinus a Salvia: un cambio de nombre reciente

Empecemos por algo que sorprende a mucha gente. El romero se llamó durante siglos Rosmarinus officinalis, pero los estudios filogenéticos demostraron que el género Rosmarinus estaba anidado dentro de Salvia. Desde 2017 su nombre aceptado es Salvia rosmarinus.

No cambia nada en la práctica: es la misma planta, con las mismas propiedades. Pero si ves las dos denominaciones en etiquetas y libros, ahora sabes por qué. Muchas farmacopeas y envases siguen usando el nombre antiguo.

Qué contiene el romero

Casi todo lo que hace el romero se explica por dos grupos de compuestos:

El aceite esencial, que supone entre el 1 y el 2,5 % de la hoja seca y le da el aroma. Sus componentes principales son el 1,8-cineol (eucaliptol), el alcanfor, el alfa-pineno, el borneol y el acetato de bornilo. Las proporciones varían mucho según el origen: existen quimiotipos distintos, y un romero español rico en alcanfor no se comporta igual que uno tunecino rico en cineol. Esto importa sobre todo si compras aceite esencial.

Los compuestos fenólicos, que no son volátiles y quedan en la infusión: ácido rosmarínico, ácido carnósico y carnosol, principalmente. Son antioxidantes potentes, tanto que el extracto de romero está autorizado como aditivo alimentario (E-392) para evitar el enranciamiento de grasas en productos industriales. Ese es el uso del romero mejor demostrado de todos, aunque no sea el que la gente espera.

Rama de romero con hojas lineares

Uso interno: para qué sirve la infusión

El uso interno tradicional del romero es sobre todo digestivo, y es también el mejor documentado a nivel regulatorio. La Agencia Europea del Medicamento reconoce la hoja de romero como medicamento tradicional a base de plantas para el alivio sintomático de la dispepsia y los trastornos digestivos leves.

Lo que hace concretamente:

  • Colerético y colagogo: estimula la producción de bilis en el hígado y su vaciado desde la vesícula. Por eso ayuda con las digestiones pesadas, sobre todo de comidas grasas. Es el fundamento de tomarlo después de comer.
  • Carminativo: reduce la sensación de hinchazón y los gases.
  • Espasmolítico suave sobre la musculatura lisa digestiva.
  • Tónico y estimulante ligero, un efecto tradicional que se le atribuye pero que está lejos de estar demostrado.

Cómo se prepara. Una cucharadita rasa de hoja seca (unos 1-2 gramos) por taza de agua recién hervida. Tapa la taza mientras reposa entre 5 y 10 minutos: si no lo haces, el aceite esencial, que es lo activo, se va con el vapor. Cuela y toma después de las comidas, hasta tres veces al día. No conviene prolongar el uso continuado más de dos semanas sin descanso.

Precauciones importantes. No es una planta inocua:

  • Contraindicado en obstrucción de las vías biliares, cálculos y enfermedad hepática, precisamente por su efecto sobre la bilis.
  • Evitar en el embarazo en dosis medicinales; el consumo culinario normal no plantea problema.
  • No dar preparados medicinales a niños menores de 12 años.
  • Puede interaccionar con anticoagulantes y con medicación hepática.

Y un aviso sobre el aceite esencial: no se toma por vía oral por cuenta propia. Es entre 50 y 100 veces más concentrado que la infusión y el alcanfor es neurotóxico en dosis altas. Está expresamente desaconsejado en epilepsia y en personas con antecedentes de convulsiones, y no debe usarse en niños pequeños ni cerca de sus vías respiratorias.

Uso externo: donde el romero brilla más

En aplicación tópica el romero tiene un uso muy asentado y bastante razonable.

Dolores musculares y articulares. Es el uso estrella. El aceite esencial aplicado diluido produce una sensación de calor local (efecto rubefaciente) y un aumento del riego sanguíneo superficial que alivia agujetas, contracturas, sobrecargas y molestias reumáticas leves. Está reconocido como medicamento tradicional para este fin.

El preparado clásico español es el alcohol de romero: sumidades floridas maceradas en alcohol de 70º durante dos o tres semanas en un tarro cerrado, agitando de vez en cuando, y luego colado. Es un friegue de masaje, no se ingiere y no se aplica sobre heridas ni piel irritada.

Circulación en las piernas. Muy usado tradicionalmente en fricciones y baños de pies para la sensación de piernas cansadas.

Antiséptico y cicatrizante leve. La decocción se ha empleado para lavar pequeñas heridas y en gargarismos para molestias de garganta.

Cuero cabelludo y caída del pelo. Aquí toca ser preciso, porque es donde más se exagera. Hay un ensayo clínico de 2015, pequeño y con limitaciones metodológicas, que comparó aceite de romero con minoxidil al 2 % en alopecia androgenética y encontró resultados similares a los seis meses. Es un dato interesante, no una prueba concluyente: un solo estudio, con pocos participantes y sin réplicas sólidas posteriores. Traducido: el enjuague de romero puede ayudar y desde luego no hace daño, pero no es un tratamiento para la alopecia y venderlo como tal es publicidad, no ciencia.

Cómo preparar el enjuague: un puñado de romero fresco en medio litro de agua, hervir cinco minutos, dejar enfriar tapado, colar y aplicar sobre el cuero cabelludo tras el lavado, masajeando. Sin aclarar.

Regla de oro del uso tópico: el aceite esencial nunca se aplica puro sobre la piel. Se diluye siempre en un aceite portador (almendras, oliva, jojoba) a una concentración del 2-3 %, es decir, unas 12-18 gotas por cada 30 ml. Puro puede provocar irritación y sensibilización.

El romero en la cocina, que también es medicina

No conviene despreciar el uso culinario. Añadir romero a los asados, a las legumbres o a las carnes grasas no es solo aromático: sus fenoles reducen la formación de compuestos de oxidación durante la cocción y facilitan la digestión de las grasas. Es la razón por la que la cocina mediterránea lo empareja históricamente con el cordero y con el cerdo.

Un ramillete en el aceite de oliva, unas hojas en la bandeja del horno o una rama en el guiso de alubias hacen más de lo que parece.

Cuándo y cómo recolectarlo

Si tienes la planta, el detalle marca la diferencia en la calidad del producto:

  • El momento del año: la concentración de aceite esencial es máxima justo antes y durante la floración. En España el romero florece de forma muy prolongada, con el grueso entre finales de invierno y primavera, y a menudo con una segunda floración en otoño.
  • El momento del día: por la mañana, una vez evaporado el rocío pero antes del calor fuerte. Con el sol de mediodía se pierde parte de los volátiles.
  • Qué cortar: los 10-15 cm terminales de los brotes del año, nunca la madera vieja sin hojas, porque de ahí no rebrota.
  • El secado: en ramilletes colgados boca abajo o en capa fina sobre rejilla, en un lugar oscuro, seco y ventilado. Nunca al sol y nunca en horno, que degrada el aceite esencial. Una vez seco (dos o tres semanas), guarda la hoja desgranada en tarro de cristal opaco o en un armario oscuro. Se conserva bien un año.

Si lo recolectas en el campo, evita cunetas de carretera, bordes de cultivo tratados y zonas de paso de perros.

Lo que el romero no hace

Conviene decirlo con claridad, porque se le atribuye de todo:

No cura la alopecia. Ver más arriba: hay un indicio, no una prueba.

No mejora la memoria de forma comprobada. Existen estudios preliminares sobre el aroma del romero y el rendimiento cognitivo, con efectos pequeños y resultados inconsistentes. Es un campo abierto, no una conclusión.

No adelgaza, no depura ni desintoxica. Estas palabras no significan nada fisiológicamente concreto.

No sustituye a ningún tratamiento médico. Es un digestivo suave y un buen friegue muscular. Eso ya es bastante para una planta que crece sola en la cuneta.

En resumen

El romero (Salvia rosmarinus, antes Rosmarinus officinalis) debe sus propiedades a su aceite esencial rico en cineol y alcanfor y a sus fenoles antioxidantes, sobre todo el ácido rosmarínico y el carnósico.

Por vía interna, su uso reconocido es como digestivo: colerético, carminativo y espasmolítico suave, en infusión tapada de 1-2 g por taza tras las comidas. Contraindicado con problemas biliares o hepáticos, en embarazo a dosis medicinales y en menores de 12 años.

Por vía externa, funciona como rubefaciente para dolores musculares y articulares, en forma de alcohol de romero o de aceite esencial diluido al 2-3 % en un portador, nunca puro. El aceite esencial no debe usarse en epilepsia ni ingerirse por cuenta propia.

Y sobre el pelo: hay un ensayo pequeño y prometedor, pero no una prueba. Úsalo por lo que sí sabemos que hace, que no es poco.


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