Un solo bananero bien plantado cambia por completo el aire de un jardín. Con hojas de dos metros y un porte que parece de selva, basta ese ejemplar para que un patio mediterráneo deje de parecer mediterráneo. Y además, si se dan las condiciones, da fruta.

Lo primero que conviene tener claro es que el bananero no es un árbol. Es una hierba perenne gigante, la mayor del mundo, y ese aparente tronco no es madera: es un pseudotallo formado por las vainas de las hojas enrolladas apretadamente unas sobre otras. Si lo cortas transversalmente verás capas concéntricas, como en un puerro. El tallo verdadero es un rizoma subterráneo, y de él sale todo. Entender esto explica casi todo lo demás: por qué el pseudotallo muere después de fructificar, por qué la planta se propaga por hijuelos y por qué el viento la destroza con tanta facilidad.

Origen y características

El género Musa pertenece a la familia Musaceae y es originario del sureste asiático y de Oceanía. Casi todas las variedades comestibles descienden del cruce de dos especies silvestres: Musa acuminata (genoma A) y Musa balbisiana (genoma B). De esas combinaciones salen los grupos que se cultivan hoy: AAA (el subgrupo Cavendish, al que pertenece el plátano de Canarias), AAB (plátanos de fritura o plátano macho) y ABB, entre otros. El nombre Musa × paradisiaca se sigue usando como cajón de sastre para los híbridos cultivados.

Las variedades comestibles son partenocárpicas y estériles: forman fruto sin fecundación y sin semillas viables. Por eso no puedes multiplicar tu bananero por semilla; las semillas que se venden por internet corresponden a especies ornamentales silvestres, no a plataneras productivas.

La planta forma un rizoma o cormo del que emerge el pseudotallo, coronado por una roseta de hojas enormes, enteras, de nervio central grueso y nervios secundarios paralelos. Esas hojas se rasgan longitudinalmente con el viento, y ahí va uno de los malentendidos más frecuentes: las hojas rotas no son una enfermedad ni una plaga, es la respuesta mecánica normal de una lámina gigantesca a las rachas de aire. De hecho, es una adaptación: al rasgarse, la hoja ofrece menos resistencia y la planta no vuelca.

Bananero con hojas variegadas del cultivar Ae Ae

La floración y el ciclo del pseudotallo

Cuando la planta ha acumulado suficiente masa foliar —normalmente entre 30 y 40 hojas emitidas—, la inflorescencia asciende por el interior del pseudotallo y sale por el ápice. Va colgando y se llama popularmente bellota o corazón. Se abre por brácteas: las primeras dejan ver las flores femeninas, que son las que darán los frutos y se agrupan en "manos"; después salen las masculinas, estériles en los cultivares comerciales, que siguen apareciendo mientras el racimo engorda.

El conjunto de manos es el racimo o piña, y en una platanera bien alimentada puede pesar entre 15 y 40 kg. Desde la floración a la cosecha pasan de tres a cinco meses según temperatura.

Aquí viene lo importante: cada pseudotallo fructifica una sola vez y después muere. No está enfermo, no lo has matado. Es su ciclo. Lo que continúa vivo es el rizoma, que ya ha emitido hijuelos, y uno de ellos tomará el relevo. Un platanar es en realidad la misma planta renovándose indefinidamente.

Ubicación y clima

El bananero quiere sol pleno y calor. Su ritmo de crecimiento óptimo está entre los 25 y 30 °C. Por debajo de 15 °C el crecimiento se ralentiza mucho y por debajo de 12-13 °C prácticamente se detiene; ahí aparece el llamado "chilling", un frío no helador que igualmente daña los tejidos y provoca manchas y hojas deformadas.

Lo segundo, y casi tan decisivo, es el abrigo del viento. Un bananero en una esquina expuesta pierde superficie foliar constantemente, y con ella capacidad de producir. Contra una pared orientada al sur, en un patio cerrado o al resguardo de un seto, la misma planta se comporta de otra manera.

En España, la producción comercial está en Canarias, donde el clima permite cultivo al aire libre todo el año, y hay plantaciones y ejemplares productivos en la costa tropical de Granada y Málaga (Almuñécar, Motril, la Axarquía), además de la costa de Cádiz y algunos enclaves valencianos y murcianos muy resguardados. En el resto de la Península es factible como planta ornamental, aceptando que el frío invernal la va a quemar hasta el suelo y que la fructificación será improbable, porque el ciclo necesita más meses cálidos seguidos de los que hay.

Suelo

Suelo profundo, fértil, rico en materia orgánica y con muy buen drenaje. El bananero es exigente en agua pero no tolera el encharcamiento: sus raíces son superficiales, carnosas y se pudren rápido en suelo asfixiado. El pH ideal ronda el 6 a 7,5; en suelos muy calizos aparecen clorosis férricas con facilidad.

Antes de plantar merece la pena abrir un hoyo generoso (60 × 60 × 60 cm como mínimo) y enmendarlo con estiércol bien compostado o compost maduro, mezclado con la tierra del sitio. Si tu suelo es arcilloso y pesado, plantar sobre un caballón elevado de 20-30 cm evita muchos disgustos.

Riego

Es de las plantas de jardín más consumidoras de agua que puedes tener. Una hoja de dos metros transpira muchísimo. En verano, en el sur peninsular, un ejemplar adulto en el suelo puede pedir riego cada uno o dos días, y en maceta directamente a diario. En primavera y otoño se puede espaciar a dos o tres veces por semana, y en invierno se reduce mucho: con la planta parada, un suelo empapado y frío es la vía rápida a la pudrición del rizoma.

Lo eficaz es riego localizado por goteo con varios goteros repartidos alrededor del cormo, más un buen acolchado de paja, restos de poda triturados o las propias hojas viejas del bananero. El acolchado reduce la evaporación, mantiene fresca la zona radicular y aporta materia orgánica al descomponerse.

Señal de sed: las hojas se pliegan hacia abajo por el nervio central y el borde se seca en marrón. Señal de exceso: hojas amarillentas de abajo hacia arriba, base blanda y olor agrio al escarbar.

Abonado

Aquí falla mucha gente. El bananero es extraordinariamente exigente en potasio, más que en cualquier otro elemento, y bastante en nitrógeno. Un abonado equilibrado de tipo 15-15-15 se queda corto para producir fruta.

Pauta razonable para un ejemplar adulto en el suelo, de marzo a octubre:

  • Abono de fondo al inicio de la primavera: estiércol muy hecho o compost, una capa de 5-8 cm sobre el alcorque, sin tocar el pseudotallo.
  • Abono mineral rico en potasio (relaciones tipo N-P-K 12-4-24 o similares con magnesio), repartido en aplicaciones pequeñas y frecuentes, cada 3 o 4 semanas, en lugar de una dosis grande. Las raíces son superficiales y una carga fuerte de sal las quema.
  • Vigila el magnesio: su carencia da un amarilleo entre nervios en las hojas viejas, muy típico. Se corrige con sulfato de magnesio.

En maceta, abono líquido para plantas de fruto o para tomate cada 10-15 días durante todo el periodo de crecimiento, a la dosis de la etiqueta. En invierno, nada.

Plantación y multiplicación

La plantación se hace en primavera, cuando el suelo ya se ha calentado y ha pasado el riesgo de heladas: entre marzo y mayo según la zona. En la costa muy suave y en Canarias también funciona el otoño temprano.

La multiplicación es vegetativa, siempre. Hay tres formas:

Hijuelos. El método doméstico. Del rizoma brotan retoños y no todos valen lo mismo. Los que interesan son los llamados hijos de espada: los que salen con hojas estrechas y lanceoladas, casi sin lámina, porque llevan buena base de rizoma y darán una planta vigorosa. Los hijos de agua, con hojas anchas desde el principio, tienen poco cormo y son mucho más débiles. Se separan cuando alcanzan 60 cm-1 m de altura, cortando con una pala afilada o un machete para llevarse un trozo generoso de rizoma con raíces. Se dejan orear unas horas para que cicatrice el corte, se recortan las hojas a la mitad para reducir la transpiración y se plantan enseguida.

División de cormo. Un rizoma grande se puede trocear en porciones que tengan al menos una yema visible, se dejan secar y se plantan en sustrato húmedo y cálido.

Cultivo in vitro. Es el sistema comercial: garantiza plantas sanas y libres de virus. Si vas a plantar varias plataneras, comprar planta certificada evita introducir en tu jardín el mal de Panamá o el virus del mosaico de una vez para siempre.

Semilla: solo para especies ornamentales silvestres, como Musa basjoo, Musa velutina o Musa ornata. Las semillas son duras y conviene remojarlas 24-48 horas en agua tibia antes de sembrarlas a 25-30 °C. La germinación es lenta e irregular.

Plagas

Picudo negro de la platanera (Cosmopolites sordidus): el más grave. Es un escarabajo cuyas larvas excavan galerías dentro del cormo y del pseudotallo, debilitando la planta hasta que vuelca. Se detecta por el serrín húmedo alrededor de la base y por los orificios en el rizoma. Se controla con trampas de pseudotallo cortado en secciones puestas boca abajo cerca de la planta, con trampas de feromona y, sobre todo, usando material de plantación sano.

Trips: producen puntuaciones plateadas y deformaciones en hojas y, cuando atacan al fruto joven, la característica "mancha roja" o herrumbre en la piel. Se agravan en ambientes secos y calurosos.

Daños de trips en una hoja

Araña roja (Tetranychus urticae): muy habitual en verano seco y en cultivo bajo invernadero o en interior. Da un moteado amarillento en el haz y telaraña fina en el envés. La humedad ambiental alta la frena mucho.

Cochinillas (algodonosas y de escudo) en las axilas de las hojas y en el pseudotallo, y pulgones en los brotes tiernos. Los pulgones importan menos por el daño directo que porque transmiten el virus del mosaico del bananero.

Nematodos (Radopholus similis, Pratylenchus): atacan las raíces, provocan pérdida de anclaje y vuelco. No se ven; se sospechan cuando la planta pierde vigor sin causa aparente y las raíces aparecen con lesiones oscuras.

Enfermedades

Mal de Panamá (Fusarium oxysporum f. sp. cubense): hongo de suelo que obstruye los vasos conductores. Provoca amarilleo de las hojas más viejas, colapso del cogollo y, al cortar el pseudotallo, se ven haces vasculares teñidos de marrón rojizo. No tiene tratamiento: el hongo persiste años en el suelo. La única defensa es plantar material sano, no reutilizar tierra de plantas afectadas y desinfectar herramientas.

Sigatoka amarilla y negra (Pseudocercospora musae y Pseudocercospora fijiensis): manchas foliares alargadas que confluyen y secan la hoja, reduciendo la producción. Se combaten con deshoje sanitario riguroso —quitar y retirar las hojas afectadas— y buena ventilación.

Pudrición del cormo y del cuello: consecuencia casi siempre del encharcamiento y de heridas mal cicatrizadas. Se previene con drenaje y con cortes limpios.

Virus del mosaico del pepino (CMV) y virus del rayado del banano: se transmiten por pulgones y por material de propagación infectado. No se curan; la planta afectada se elimina.

Poda y manejo

No se poda como un árbol; se hacen tres operaciones concretas.

Deshoje. Retirar las hojas secas, quebradas o con manchas, cortándolas al ras de la vaina. Mejora la ventilación, reduce el inóculo de hongos y evita que las hojas rocen y marquen los frutos. No quites hojas verdes sanas: cada una alimenta el racimo.

Deshije. Es la operación clave y la que casi nadie hace. Si dejas crecer todos los hijuelos, la mata se convierte en un matorral de pseudotallos delgados que no produce nada. La regla clásica es mantener tres generaciones: la planta madre que está fructificando, un hijo ya crecido que será el sucesor y un nieto pequeño. El resto se elimina cortándolos a ras y descabezando la yema con un hierro para que no rebroten.

Eliminación de la bellota. Cuando ya han salido todas las manos femeninas y solo quedan brácteas masculinas, se corta la inflorescencia masculina unos 15-20 cm por debajo de la última mano. La planta deja de gastar energía en flores estériles y la dedica a engordar el racimo. También conviene retirar los restos florales secos de la punta de cada plátano.

Una vez cosechado el racimo, se corta el pseudotallo agotado a ras de suelo (o se deja un trozo que sirva de trampa para el picudo, y luego se retira) y se trocea para acolchado.

Rusticidad y invernada

Depende radicalmente de la especie, y esto es lo que hay que mirar antes de comprar:

  • Variedades comestibles (Cavendish y similares): sufren por debajo de 10 °C, se dañan seriamente con 0 °C y una helada moderada mata la parte aérea. Con el rizoma protegido y suelo que no llegue a helarse pueden rebrotar, pero pierden la campaña.
  • Musa basjoo: el bananero rústico por excelencia y la mejor opción para la mayor parte de la Península. Su parte aérea se quema con las primeras heladas, pero el rizoma bien acolchado resiste inviernos duros, del orden de -10 a -12 °C, y rebrota con fuerza en primavera. No da fruta comestible: sus bananas son pequeñas y llenas de semillas. Se cultiva por la hoja.
  • Musa sikkimensis, Musa velutina: intermedias, algo más resistentes que las comestibles pero lejos de basjoo.
  • Ensete ventricosum, el falso bananero abisinio, no es una Musa: no forma hijuelos y muere tras florecer, sin sustituto. Se multiplica por semilla y es aún más sensible al frío.

Para invernar un bananero en zona fría: en noviembre, cortar los pseudotallos a 40-60 cm, envolverlos con malla rellena de paja u hojas secas y cubrir el alcorque con 20-30 cm de acolchado. En primavera se retira todo y se deja rebrotar. En maceta, entrar la planta a un lugar luminoso y sin heladas, reducir el riego al mínimo y no abonar.

¿Se puede tener en maceta?

Sí, con condiciones. Elige un cultivar enano: 'Dwarf Cavendish', 'Super Dwarf Cavendish' o 'Truly Tiny' se quedan entre 1 y 2 m. Un bananero estándar en maceta acabará siendo una planta descontenta.

El recipiente debe ser grande y estable: 40 litros como mínimo para una planta joven, y de 60 a 100 litros para un adulto. Sustrato rico y drenante: dos partes de sustrato universal de calidad, una de compost o mantillo y una de perlita o arena gruesa. Los agujeros de drenaje, generosos.

En maceta, el riego es diario en verano y el abonado quincenal, porque el volumen de sustrato es pequeño y se agota. Trasplanta cada uno o dos años, en primavera. Sacar la maceta al exterior de mayo a octubre y entrarla en invierno es el manejo habitual en la mitad norte peninsular. La fructificación en maceta es posible con un enano bien alimentado y varios veranos por delante, pero no es lo habitual y no conviene comprarlo esperándola.

Usos

Ornamental

Es su papel principal en la mayoría de los jardines españoles. Aporta el efecto tropical más eficaz que existe por metro cuadrado, y combina bien con estrelitzias, cañas de bambú, cañas de indias (Canna), colocasias y palmeras. Los cultivares variegados, como el célebre 'Ae Ae', y los de pseudotallo oscuro tipo Musa acuminata 'Zebrina', con manchas rojizas en las hojas, son especialmente decorativos.

Culinario

Vale la pena aclarar la terminología, que en español genera confusión constante:

  • Plátano de Canarias: pertenece al subgrupo Cavendish. Más pequeño, con pecas oscuras al madurar, más dulce y aromático que la banana de importación por su ciclo más largo.
  • Banana: comercialmente designa a los Cavendish de plantaciones tropicales americanas y africanas. Botánicamente son lo mismo, con distintas variedades y condiciones de cultivo.
  • Plátano macho o de fritura (grupo AAB, tipo 'Hartón' o 'Dominico'): más grande, feculento y con poco azúcar. No se come crudo: se fríe, se asa o se cuece, como los patacones o los tostones.

Además del fruto, en muchas cocinas se usa la hoja como envoltorio para cocer al vapor —tamales, pescados, arroces—, porque aporta aroma y no se rompe con el calor, y el corazón o bellota se consume como verdura en el sureste asiático, troceado y desamargado en agua acidulada.

Racimo de bananas madurando en la planta

Nutricional

El plátano es conocido por su aporte de potasio, y también contiene magnesio, vitamina B6 y vitamina C, además de hidratos de carbono de asimilación rápida cuando está maduro. En verde predomina el almidón resistente, que se comporta más como fibra. En la etnobotánica tropical se emplean hojas, savia y frutos verdes para diversos usos tradicionales, pero eso es tradición documentada, no indicación médica.

Errores más frecuentes

  • Tratar las hojas rasgadas como una enfermedad. Es el viento. Si te molesta estéticamente, planta en un sitio abrigado.
  • Cortar la planta entera al ver que el pseudotallo muere tras dar fruta. Solo muere ese pseudotallo; el rizoma sigue vivo y el hijuelo continúa.
  • No deshijar. Es la diferencia entre una mata que produce y un matorral que no.
  • Abonar poco potasio. Un abono universal no basta para fructificar.
  • Comprar semillas de "banano comestible". Los comestibles no tienen semilla viable.
  • Esperar fruta en Valladolid o en Zaragoza. El ciclo necesita muchos meses cálidos seguidos. Fuera de la franja subtropical, disfrútalo por la hoja.

En resumen

El bananero es una hierba gigante de rizoma perenne y pseudotallo monocárpico: cada tallo florece una vez, fructifica y muere, y un hijuelo lo reemplaza. Pide sol, calor sostenido, abrigo del viento, suelo profundo y drenante, mucha agua y mucho potasio.

En Canarias y en la costa tropical andaluza es un cultivo frutal real; en el resto de España es, sobre todo, una planta ornamental espectacular. Si quieres una que sobreviva a los inviernos peninsulares, elige Musa basjoo y acolcha bien el rizoma; si quieres fruta y no vives en el sur cálido, opta por un Cavendish enano en maceta grande que puedas resguardar en invierno. Con deshoje, deshije y un abonado generoso en potasio, tendrás una planta que se renueva sola año tras año.


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