La planta camaleón es Houttuynia cordata 'Chameleon', un cultivar de hojas jaspeadas en verde, crema, amarillo y rojo que se vende en viveros como tapizante de zonas húmedas. Es barata, se multiplica sola, aguanta el frío y da color desde primavera hasta la primera helada.

También es una de las plantas más invasoras que se pueden meter en un jardín pequeño. Cualquier artículo honesto sobre ella tiene que empezar por ahí: no es difícil de cultivar, es difícil de quitar. Si entiendes eso y la plantas donde toca, es una planta magnífica.

Hojas jaspeadas en verde, crema y rojo de la planta camaleón

Qué es la planta camaleón

Houttuynia cordata es una herbácea perenne rizomatosa de la familia Saururaceae, originaria del este y el sudeste de Asia: China, Japón, Corea, Vietnam, Nepal y el Himalaya, donde crece de forma natural en bordes de arrozal, cunetas encharcadas, orillas de arroyo y suelos permanentemente húmedos. Ese hábitat explica todo su comportamiento posterior.

Alcanza entre 20 y 40 cm de altura y se extiende indefinidamente en horizontal mediante rizomas blanquecinos, finos, que corren a poca profundidad —entre 5 y 15 cm— y emiten tallos verticales cada pocos centímetros. No forma mata: forma alfombra.

Las hojas son alternas, acorazonadas (de ahí el epíteto cordata), de 4 a 8 cm, con nervadura marcada y peciolo rojizo. La especie tipo las tiene verdes con reflejos azulados o purpúreos. El cultivar 'Chameleon' —también comercializado como 'Tricolor' o 'Variegata'— es el que da nombre popular a la planta: cada hoja combina verde, crema, amarillo mantequilla y rojo carmín en manchas irregulares distintas en cada una. El rojo se intensifica con el sol directo y con el frío del otoño.

La floración, en mayo y junio, pasa bastante desapercibida: una espiga cónica de flores diminutas sin pétalos, rodeada en la base por cuatro brácteas blancas que hacen las veces de flor. Es discreta pero limpia, y contrasta bien con el follaje abigarrado.

Hay un detalle sensorial que sorprende a mucha gente: al estrujar una hoja desprende un olor fuerte y peculiar, que unos describen como a naranja amarga y otros directamente como a pescado. En japonés se llama dokudami y en Vietnam, donde la hoja se consume cruda en ensaladas y sopas como diếp cá, es un ingrediente cotidiano. En jardinería española es simplemente un detalle curioso: no se planta para comerla.

Por qué hay que hablar de su carácter invasor antes que de sus cuidados

Los rizomas de Houttuynia son quebradizos y regenerativos. Cada fragmento de dos o tres centímetros que quede en el suelo produce una planta nueva. Esto significa que:

Cavar para arrancarla la multiplica, porque se trocean los rizomas y se reparten por la zona removida.

Se cuela por debajo de bordillos, entre las juntas de las losas, bajo los setos y por los agujeros de drenaje de las macetas vecinas.

Rebrota de trozos enterrados a 20 cm de profundidad, así que tapar con mantillo o con tela antihierbas la frena poco tiempo.

Tolera el herbicida de contacto mal aplicado porque rebrota desde abajo.

Dicho esto, conviene matizar según el clima. En la cornisa cantábrica, Galicia, el Pirineo y cualquier jardín con riego abundante, se comporta de forma francamente agresiva. En el interior y el sur peninsular, con veranos secos y suelo que se agosta, su expansión es mucho más lenta y se controla razonablemente, porque el rizoma no avanza donde no hay humedad. Es el propio suelo seco el que le pone la frontera.

La conclusión práctica: plántala contenida. Las opciones que funcionan son maceta, jardinera, cesta de plantación acuática, o directamente en el suelo pero dentro de un contenedor sin fondo —un bidón cortado, un aro rígido de rizobarrera, un tubo de obra— hundido con el borde sobresaliendo al menos 5 cm por encima del nivel del suelo, porque si no lo salta por arriba.

Donde sí puede ir suelta es en sitios que quieras cubrir por completo y que ya estén delimitados de forma natural: el borde de un estanque grande, una zona húmeda entre muros, un talud encharcado donde no crece otra cosa, un rincón bajo un grifo exterior.

Ubicación y luz

Acepta desde pleno sol hasta sombra ligera, y la elección cambia el resultado.

A pleno sol, siempre que tenga el suelo húmedo, desarrolla el jaspeado más intenso: los rojos y los amarillos suben mucho. El riesgo es que si el suelo se seca, las hojas se queman por los bordes en cuestión de horas.

A media sombra mantiene un color decente y sufre mucho menos en verano. Es la ubicación más equilibrada para el clima español, especialmente en el centro y el sur.

En sombra profunda el cultivar tiende a revertir: aparecen brotes de hoja completamente verde, más vigorosos que los variegados, que acaban por dominar la mata. Es el mismo fenómeno que en cualquier planta variegada, y es irreversible si no se actúa. La solución es sencilla: arrancar en cuanto se vean los brotes verdes, siguiendo el rizoma hacia abajo, y mejorar la luz.

Suelo y riego

Es planta de suelo húmedo, incluso encharcado. Tolera perfectamente el mal drenaje que mataría a la mayoría de las perennes, y por eso es tan útil en los rincones donde el agua se queda parada.

Puede cultivarse como planta palustre, en la zona de márgenes de un estanque, con el cepellón bajo 5-10 cm de lámina de agua. En cesta de plantación acuática con sustrato específico y una capa de grava por encima, funciona muy bien y además queda contenida.

En suelo normal de jardín no es exigente con el tipo de tierra —arcillosa, franca o incluso pobre— siempre que no se seque. Prefiere pH neutro o ligeramente ácido, pero tolera suelos calizos sin clorosarse gravemente.

El riego es el único cuidado que de verdad requiere atención. El sustrato debe estar constantemente fresco. En maceta, que es donde más gente la tiene, esto significa regar cada uno o dos días en verano en el interior peninsular, y dejar plato con agua durante los meses de calor, algo que en casi ninguna otra planta recomendaría. Si se seca, las hojas se marchitan y se agostan; la planta suele rebrotar desde el rizoma, pero pierde toda la temporada de color.

Rusticidad y comportamiento estacional

Es caducifolia y muy resistente al frío: aguanta sin problema -15 °C y en suelo profundo bastante más. Con las primeras heladas la parte aérea se ennegrece y desaparece por completo, y el rizoma pasa el invierno bajo tierra.

Esto genera una alarma innecesaria todos los años: en enero no hay nada que ver, y quien la plantó en otoño da la maceta por muerta. Rebrota tarde, entre abril y mayo, cuando el suelo ya se ha calentado, así que hay que tener paciencia y marcar el sitio para no cavar encima.

En invierno basta con retirar los restos secos de la parte aérea y mantener el sustrato apenas húmedo, sin llegar a secarlo del todo.

Abonado, multiplicación y mantenimiento

El abonado es casi innecesario y en muchos casos contraproducente: cuanto más se la alimenta, más corre. En suelo pobre basta con un aporte de compost o mantillo en superficie al inicio de la primavera. En maceta, donde el sustrato se agota, un abono líquido equilibrado cada tres o cuatro semanas de abril a septiembre, a media dosis, mantiene el color sin dispararla.

La multiplicación no puede ser más fácil: división de rizomas a finales de invierno o principios de primavera, antes del rebrote. Se desentierra un trozo, se corta en secciones de 5-10 cm con al menos una yema y se plantan a 3-5 cm de profundidad en sustrato húmedo. Enraízan en dos o tres semanas. También arraigan esquejes de tallo puestos en agua.

El mantenimiento anual se reduce a tres cosas: cortar los brotes que se hayan salido del recinto asignado, eliminar las reversiones verdes y, cada dos o tres años en maceta, sacar el cepellón, trocearlo, tirar la mitad y replantar con sustrato nuevo, porque acaba tan lleno de rizomas que se estrangula a sí mismo y pierde vigor.

Plagas y problemas

Prácticamente no tiene plagas. El olor de sus hojas y sus compuestos aromáticos la hacen poco apetecible, y ni siquiera los caracoles y babosas —que campan por los mismos ambientes húmedos que ella— la atacan de forma seria.

Los problemas que se ven son casi todos fisiológicos: bordes de hoja quemados por falta de agua o por sol excesivo en suelo seco; pérdida de variegación por sombra; mata rala y desnuda por el centro en macetas que llevan demasiados años sin dividir. Los tres se corrigen con lo dicho en los apartados anteriores.

Dónde queda bien

Como tapizante de zonas húmedas donde nada más agarra: márgenes de estanque, arroyos artificiales, bordes de pozas, jardines de lluvia, alcorques que se encharcan.

En maceta ancha y baja, sola, aprovechando que se derrama por los bordes. Es probablemente el mejor uso para un jardín pequeño o una terraza, porque une el efecto decorativo con el control total.

Combinada con follajes lisos y verdes que calmen su abigarramiento: Hosta, helechos, Carex, Acorus, juncos. Junto a otras plantas de hoja variegada resulta ruidosa.

Donde no hay que ponerla: en un macizo mixto de vivaces delicadas, junto a un césped fino, en una rocalla o entre plantas de crecimiento lento que vaya a tapar. Ahí no es una tapizante, es una plaga con derecho de admisión.

En resumen

La planta camaleón (Houttuynia cordata 'Chameleon') es una perenne rizomatosa asiática de 20-40 cm, con hojas acorazonadas jaspeadas en verde, crema, amarillo y rojo, caducifolia, rústica hasta -15 °C y adaptada a suelos húmedos o incluso encharcados. Quiere sol o media sombra —a más luz, más color, pero también más sed— y humedad constante; casi no necesita abono ni tiene plagas, y se multiplica sola por división de rizomas. Su único inconveniente serio es también su mayor virtud: coloniza sin freno cualquier terreno húmedo y rebrota de cualquier fragmento de rizoma. Plántala en maceta, en cesta acuática o dentro de una barrera enterrada que sobresalga del suelo, vigila los brotes que reviertan a verde y tendrás una alfombra de color de mayo a noviembre sin apenas trabajo.


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