La cincoenrama arbustiva es Potentilla fruticosa, un arbusto pequeño de la familia de las rosáceas que tiene una virtud difícil de igualar: florece sin parar desde mayo hasta las primeras heladas. Cinco meses seguidos de flor, sin poda de mantenimiento en verano, sin abonado especial y con una resistencia al frío que roza lo absurdo.

Es el arbusto de bordura por excelencia en la jardinería del norte de Europa, y en España funciona muy bien en toda la mitad norte, la meseta y la montaña. En el sur y en el litoral cálido, en cambio, hay que conocer sus límites antes de plantarla, porque no es una planta mediterránea y se nota.

Arbusto de Potentilla fruticosa Abbotswood en flor blanca

Un nombre para dos plantas distintas

Conviene aclarar esto de entrada porque genera bastante confusión en los buscadores. "Cincoenrama" designa en español a dos plantas diferentes, ambas del género Potentilla:

Por un lado, Potentilla reptans, la cincoenrama clásica de la flora ibérica: una herbácea rastrera de hoja palmeada con cinco folíolos —de ahí, literalmente, "cinco en rama"— que echa estolones como las fresas y aparece espontáneamente en prados, ribazos, cunetas y céspedes húmedos de toda la Península. Sus flores son amarillas, solitarias, de cinco pétalos. Fue planta medicinal tradicional por su contenido en taninos y su quinquefolio es un motivo heráldico frecuente. En el jardín es más bien una hierba adventicia a controlar que una planta a cultivar, aunque tapiza bien taludes húmedos.

Por otro, Potentilla fruticosa, la cincoenrama arbustiva, que es de la que trata este artículo: un arbusto leñoso ornamental que se compra en vivero. Su nombre aceptado hoy es Dasiphora fruticosa, y también se encuentra como Pentaphylloides fruticosa, pero en el comercio sigue siendo "potentilla" a secas.

Comparten género y el aire de las flores, pero no se parecen en nada en porte ni en uso.

Características de la cincoenrama arbustiva

Es un arbusto caducifolio de crecimiento denso y ramificado, de entre 50 cm y 1,2 m de altura según el cultivar, y anchura similar o algo mayor. Tiene un porte redondeado y compacto que se mantiene solo, sin necesidad de recorte para conservar la forma.

Las ramas son finas, con la corteza pardo-rojiza que se exfolia en tiras, un detalle que da cierto interés en invierno cuando la planta está desnuda.

Las hojas son pequeñas, de 2-3 cm, pinnadas con 5 o 7 folíolos estrechos, ligeramente vellosos, de un verde grisáceo o verde medio según variedad. Brotan tarde, en abril, y caen con las primeras heladas fuertes.

Las flores son lo importante. Miden 2,5-4 cm, tienen cinco pétalos redondeados y un centro de estambres amarillos, y recuerdan a una rosa silvestre en miniatura o a una flor de zarza. La floración es continua y abundantísima: arranca a mediados o finales de mayo, se mantiene todo el verano y no se detiene hasta octubre o noviembre. No hay muchas plantas leñosas capaces de eso.

Su origen es circumboreal: crece de forma natural por todo el hemisferio norte, en zonas frías y de montaña de Europa, Asia y Norteamérica. En la Península Ibérica hay poblaciones naturales, muy localizadas, en los Pirineos. Esa procedencia es la clave de su comportamiento: es una planta de clima frío y fresco, no de secano cálido.

Los cultivares y una advertencia sobre los colores

Existen decenas. Los más frecuentes en viveros españoles son:

'Abbotswood': flor blanco puro sobre follaje verde azulado, unos 90 cm. Es probablemente el mejor de todos y el que mejor aguanta el calor sin desmerecer, porque el blanco no puede "perder color".

'Goldfinger': amarillo intenso, flor grande, porte de 1 m. Muy florífero y fiable.

'Elizabeth' (a menudo confundido con 'Arbuscula'): amarillo mantequilla, extendido, 80 cm.

'Kobold': enano, 50-60 cm, amarillo. Bueno para borduras bajas y maceta.

'Primrose Beauty': amarillo pálido, casi crema, follaje plateado. Muy elegante.

'Pink Beauty', 'Red Ace', 'Tangerine', 'Mango Tango': los rosas, rojos y naranjas.

Y aquí va la advertencia práctica más importante del artículo, porque es la causa de la mayoría de las decepciones. Los cultivares rosas, rojos y naranjas pierden el color con el calor y el sol intenso. Un 'Red Ace' que en la foto del catálogo es de un naranja rojizo brillante —foto tomada, casi siempre, en Escocia o en Holanda— en un jardín de Madrid o de Sevilla en julio se abre amarillo pálido o casi blanquecino. No es un defecto de la planta ni un engaño del vivero: el pigmento se degrada con temperaturas altas y radiación fuerte.

Si quieres color rojo o rosa fiable en clima cálido, hay dos opciones: plantarlos en media sombra, donde conservan mucho mejor el tono aunque florezcan algo menos, o renunciar y quedarse con los amarillos y blancos, que son estables en cualquier condición. En el norte peninsular y en zonas de montaña, los rojos sí dan el color de catálogo.

Clima y rusticidad

La resistencia al frío de Potentilla fruticosa es extraordinaria: soporta sin daño alguno -30 °C y por debajo. No hay ningún lugar de España, ni Ávila, ni el Pirineo, ni Molina de Aragón, donde el frío pueda ser un problema para ella. Es de las plantas más rústicas que se pueden comprar.

Su limitación está en el otro extremo. El calor seco prolongado la desluce. Con temperaturas sostenidas por encima de 35 °C y aire seco, la floración se ralentiza, las hojas se agostan por los bordes y la planta se ve deslustrada hasta que refresca en septiembre, cuando suele dar un segundo empujón de flor.

En términos prácticos: en Galicia, la cornisa cantábrica, Pirineos, Sistema Ibérico, ambas mesetas y zonas de montaña va estupendamente. En el litoral mediterráneo, el valle del Guadalquivir y Extremadura es cultivable pero exige media sombra en las horas centrales y riego constante en verano, y aun así rendirá por debajo de su potencial. En Canarias y zonas costeras subtropicales directamente no es la planta adecuada.

Cuidados

Ubicación. A pleno sol en la mitad norte y en clima fresco, que es donde florece más. En el centro y el sur, sol de mañana y sombra de tarde, que es el mejor compromiso entre floración y aspecto del follaje. En sombra profunda florece poco y se ahíla.

Tolera bien el viento y también la brisa marina, lo que la hace útil en jardines costeros del norte.

Suelo. Es una de sus grandes bazas: acepta casi cualquier suelo. Arcilloso, arenoso, pedregoso, pobre, y muy notablemente calizo, que es lo que hay en buena parte de España. No es exigente con el pH. Lo único que no perdona es el encharcamiento permanente: en suelo pesado que retiene agua en invierno acaba pudriendo raíces. Si tu terreno es así, planta en caballón o mejora el hoyo con grava gruesa y compost.

Riego. Moderado y regular. No es una planta de secano: no tiene la resistencia a la sequía de una lavanda o un romero, y en verano el suelo debe mantenerse fresco. En clima continental español, un riego profundo por semana en los meses de calor es lo razonable para un ejemplar establecido, y dos si está en maceta o en suelo muy arenoso. El primer verano tras la plantación necesita más atención.

Un acolchado de corteza, paja o grava de 5 cm alrededor de la mata reduce mucho el riego, mantiene la raíz fresca y es probablemente la mejor inversión de tiempo que se puede hacer con esta planta en clima seco.

Abonado. Muy poco. Es una planta de suelos pobres de montaña y el exceso de nitrógeno produce ramas largas y blandas con menos flor. Basta con un aporte de compost o estiércol muy maduro en superficie a finales de invierno, o un abono granulado de liberación lenta para arbustos de flor una vez en marzo.

Poda: cuándo y cómo

La cincoenrama florece en la madera del año, es decir, en los brotes que emite en la primavera en curso. Esto determina por completo el calendario: se poda al final del invierno, entre febrero y principios de marzo, antes de que brote. Podar en otoño o en verano solo sirve para quitarse flores.

La poda anual de mantenimiento es sencilla y tiene tres pasos:

Primero, retirar las ramas secas, rotas o muy finas del interior.

Segundo, cortar a ras de suelo un tercio de las ramas más viejas. Con los años, la mata acumula madera vieja poco productiva; renovando una fracción cada año se consigue que siempre haya ramas jóvenes, que son las que dan la floración de verdad.

Tercero, recortar el conjunto en un tercio de su altura para mantener la silueta compacta.

Si el arbusto está viejo, hueco por dentro y florece mal, admite una poda de rejuvenecimiento drástica: cortar todo a 15-20 cm del suelo en febrero. Rebrota con fuerza y en dos temporadas está recuperada. Es una planta agradecida en ese sentido.

Durante el verano no hace falta quitar flores marchitas: se caen solas y no impiden la floración continua. Es uno de los pocos arbustos que no exige esa tarea.

Una nota realista sobre su longevidad: Potentilla fruticosa no es un arbusto de vida larga. A partir de los 10-15 años tiende a degradarse, a florecer menos y a quedarse desgarbado incluso con buena poda. Llegado ese punto, lo más eficiente es reponerla; sale barata y crece rápido.

Multiplicación

Por esquejes semileñosos, que es el método fiable y el único que mantiene el cultivar. Se toman en julio o agosto, de brotes del año ya algo endurecidos: trozos de 8-10 cm, se les quitan las hojas de la mitad inferior, se moja la base en hormona de enraizamiento y se clavan en una mezcla de turba y perlita a partes iguales, en sombra, con el sustrato húmedo y bajo plástico o campana. Enraízan en cuatro a seis semanas con buen porcentaje de éxito.

También funcionan esquejes leñosos en pleno invierno, plantados directamente a la intemperie, y la división de mata en las variedades bajas y extendidas.

La semilla se puede sembrar en otoño al exterior, pero los cultivares no salen fieles: se obtienen plantas parecidas a la especie, casi siempre amarillas.

Plagas y enfermedades

Es un arbusto notablemente sano. Los problemas que se ven son pocos:

Oídio. Un polvillo blanco sobre hojas y brotes, típico de finales de verano en ambientes húmedos, poco ventilados o con las plantas demasiado juntas. Se previene aclarando el interior en la poda y evitando el riego por aspersión sobre el follaje. Si aparece, azufre mojable o un fungicida específico.

Araña roja. En veranos secos y calurosos, sobre todo en ejemplares estresados por falta de riego. Punteado amarillento en el haz y telarañas finas en el envés. Riego correcto y acolchado la previenen mejor que cualquier tratamiento.

Pulgón. En los brotes tiernos de primavera, especialmente si se ha abonado en exceso. Jabón potásico.

Las hojas amarillas con nervios verdes (clorosis) son raras en esta planta porque tolera bien la caliza, pero pueden aparecer en suelos muy alcalinos y con riego de agua muy dura; se corrigen con quelato de hierro y acolchado orgánico.

Dónde plantarla

Bordura y seto bajo. Es su uso estrella. Plantada cada 60-80 cm forma un seto informal de medio metro a un metro que florece cinco meses y no necesita recorte de formación.

Macizos de arbustos y jardín de bajo mantenimiento. Combina bien con lavandas, salvias, Perovskia, gramíneas ornamentales y rosales de suelo.

Rocallas y taludes. Los cultivares enanos ('Kobold', las formas rastreras) sujetan bien pendientes y aguantan suelos pedregosos.

Maceta y jardinera. Va bien en contenedor de 30-40 cm de diámetro, con riego regular. En terraza soleada de clima fresco es una opción excelente.

Jardines de montaña y segunda residencia. Por su rusticidad extrema y su bajo mantenimiento es ideal para jardines que se visitan poco: sobrevive a inviernos duros sin protección y perdona descuidos.

Atracción de polinizadores. Su floración larguísima la convierte en una fuente continua de néctar y polen para abejas y sírfidos durante todo el verano, cuando muchos arbustos ya han terminado.

En resumen

La cincoenrama arbustiva (Potentilla fruticosa, hoy Dasiphora fruticosa) es un arbusto caducifolio de 50 cm a 1,2 m que florece de mayo a octubre sin interrupción, resiste hasta -30 °C, tolera suelos pobres y calizos y no necesita apenas abono. Pide sol en clima fresco y media sombra en el sur, riego regular con acolchado —no es planta de secano— y una única poda anual a finales de invierno en la que se renueva un tercio de la madera vieja, porque florece sobre brotes del año. Los cultivares blancos ('Abbotswood') y amarillos ('Goldfinger') son los más fiables en España; los rojos y naranjas pierden color con el calor, así que reserva esos para el norte o para media sombra. No confundir con Potentilla reptans, la cincoenrama herbácea rastrera de nuestros prados, que es otra planta.


Contenidos relacionados