Las teresitas que se pierden se pierden casi todas el primer año, y casi siempre por dos motivos: demasiada agua y prisa por plantarlas. Es una lástima, porque florecen sin parar de mayo a noviembre y aguantan el calor que fulmina a las petunias. Vamos a ver qué planta es exactamente y qué necesita.

Qué es la teresita

Con el nombre de teresita se conoce a Catharanthus roseus, una planta de la familia Apocynaceae originaria de Madagascar que hoy se cultiva y se ha naturalizado en las regiones cálidas de medio mundo. Arrastra una colección enorme de nombres populares: vicaria, dominica, chatas, chula, flor de todo el año, isabel segunda o, simplemente, vinca de Madagascar.

Y aquí hay que aclarar un malentendido muy extendido. Aunque se venda como "vinca", no es una Vinca. Las vincapervincas de verdad (Vinca major y Vinca minor) son plantas tapizantes de flor azul violácea, rústicas, que viven perfectamente a la sombra y aguantan las heladas del interior peninsular. La teresita es todo lo contrario: mata erguida, flores rosas, blancas o granates con un ojo central de otro color, adora el sol y el calor, y muere con el primer frío serio. Confundirlas lleva a colocarlas en el sitio equivocado.

Flores rosas de teresita, Catharanthus roseus, con el ojo central más oscuro

Botánicamente es un subarbusto perenne de 30 a 60 cm de altura, con hojas opuestas, ovaladas, brillantes y de nervio central claro, y flores de cinco pétalos planos, de unos 3-4 cm, que se abren de forma continua durante toda la temporada cálida. En su tierra vive varios años; en España, como veremos, eso depende de dónde estés.

¿Dentro o fuera de casa?

Es la duda más habitual cuando te regalan una, y la respuesta corta es: fuera, y a pleno sol. La teresita es una planta de exterior que se comporta bien en interior solo de manera temporal.

En una habitación normal recibe una fracción de la luz que necesita, y la respuesta es previsible: los tallos se alargan buscando la ventana, las hojas se separan, la floración se reduce a unas pocas flores y aparecen la araña roja y la mosca blanca. Si la única opción es el interior, colócala pegada a una ventana orientada al sur, sin visillo, y sácala a la terraza en cuanto pasen los fríos.

Al aire libre, en cambio, es una de las pocas plantas de flor que rinden bien en un balcón al sur en pleno agosto. Tolera perfectamente los 35-40 °C y la insolación directa siempre que tenga las raíces sanas.

Frío: el límite que marca todo lo demás

La teresita no soporta las heladas. Por debajo de unos 10 °C deja de crecer, y en cuanto la temperatura roza los 0 °C los tejidos se ennegrecen y la planta se pierde. Esto tiene dos consecuencias prácticas.

La primera: no la plantes fuera demasiado pronto. En el litoral mediterráneo y en Andalucía puedes hacerlo a partir de mediados de abril; en el interior y en el norte, mejor esperar a mediados o finales de mayo, cuando ya no haya riesgo de heladas tardías y el suelo se haya templado. Un plantón que pasa tres semanas a 12 °C se queda parado, amarillea y luego arranca peor que otro plantado más tarde.

La segunda: en Canarias, en la costa de Málaga, Almería, Alicante o Murcia se comporta como perenne y vive varios años, engrosando la base y rebrotando cada primavera. En el resto del país lo normal es tratarla como planta de temporada, o meterla en casa o en una galería luminosa a más de 12-15 °C durante el invierno, regando muy poco y podándola a un tercio en marzo para que rebrote compacta.

Sustrato y plantación

El drenaje es, con diferencia, el factor decisivo. La teresita es extremadamente sensible a las podredumbres de raíz y cuello causadas por hongos del suelo como Phytophthora y Pythium, que prosperan en sustratos saturados de agua. Es lo que hay detrás de la escena típica: planta espléndida que en dos días se marchita entera como si le faltase agua, y que muere pese a que la riegues más.

En maceta, usa un sustrato universal de calidad aligerado con un 25-30 % de perlita o arena gruesa, y una maceta con buenos agujeros. Nada de plato con agua estancada debajo. En jardín, si tu tierra es pesada, planta sobre un caballón elevado de 15-20 cm mezclada con compost y arena, para que el cuello nunca quede en la zona encharcada.

Deja unos 25-30 cm entre plantas: la mata se ensancha y una plantación apretada favorece las enfermedades foliares.

Riego

Menos del que crees. Es una planta con notable tolerancia a la sequía una vez establecida y muy poca al exceso de humedad. La regla: espera a que los 2-3 cm superficiales del sustrato estén secos y entonces riega a fondo.

En maceta y en pleno verano eso suele significar cada 1 o 2 días si el tiesto es pequeño y hace mucho calor, y cada 3 o 4 días en primavera y otoño. En jardín, con un riego semanal generoso basta casi siempre.

Dos precauciones que evitan la mayoría de los problemas: riega al pie, no por encima del follaje, y hazlo por la mañana, para que las hojas lleguen secas a la noche. La humedad prolongada sobre las hojas favorece las manchas foliares por Alternaria.

Abonado y clorosis

Florece de forma continua durante meses y eso consume nutrientes. Un abono líquido para plantas de flor cada 15 días de mayo a septiembre, o un granulado de liberación lenta al plantar, mantiene el ritmo.

Presta atención a un problema muy frecuente en España: la clorosis férrica. La teresita prefiere sustratos ligeramente ácidos (pH 5,5-6,5) y en suelos calizos o regada con agua muy dura las hojas nuevas amarillean dejando los nervios verdes. La solución es aplicar quelato de hierro y, si es posible, regar con agua de lluvia o con agua ligeramente acidulada. Mucha gente interpreta ese amarilleo como falta de riego y añade agua, con lo que empeora la situación: fíjate en si el amarilleo empieza por las hojas nuevas (hierro) o por las viejas y de forma generalizada (raíz asfixiada o falta de nitrógeno).

Poda y mantenimiento

Buena noticia: no hace falta quitar las flores marchitas. La teresita es autolimpiante, las flores se desprenden solas y no forma cápsulas de semilla de forma llamativa, así que no se agota como las petunias o los pensamientos.

Lo único recomendable es pinzar los brotes cuando el plantón es joven, para forzar la ramificación y obtener una mata redondeada en lugar de un par de tallos larguiruchos. Si a mitad de temporada se desgarba, un recorte de un tercio la rejuvenece y en dos semanas vuelve a estar cuajada de flor.

Multiplicación

Por semilla, sembrando en semillero protegido entre febrero y marzo, a 22-25 °C. Un detalle que casi nadie menciona: las semillas de Catharanthus germinan mejor en oscuridad, así que cúbrelas con unos milímetros de sustrato y, si puedes, tapa la bandeja con un plástico opaco hasta que asomen, en 1-2 semanas. Se trasplantan al exterior cuando tengan 4-6 hojas verdaderas y haya pasado el riesgo de helada.

También se multiplica muy fácil por esqueje de tallo en verano: corta puntas de 8-10 cm, retira las hojas inferiores y las flores, y plántalas en perlita con turba a la sombra y con humedad constante. Enraízan en tres semanas. Es la forma de conservar un color concreto que te guste.

Ten en cuenta que en zonas cálidas del sur y en Canarias se resiembra sola con facilidad y puede escaparse del jardín, así que conviene vigilarla si vives cerca de espacios naturales.

Plagas y problemas

Al aire libre y bien situada da pocos disgustos. Los habituales son pulgón en los brotes tiernos de primavera, mosca blanca en cultivos protegidos y araña roja cuando el ambiente es muy seco y caluroso, sobre todo en interior. Los tres se controlan bien con jabón potásico aplicado al atardecer y repitiendo cada 7 días.

Las enfermedades importantes son de raíz, ya comentadas, y a esas no hay tratamiento eficaz una vez declaradas: se previenen con drenaje y riego contenido.

Una advertencia sobre su toxicidad

Catharanthus roseus contiene alcaloides indólicos, entre ellos la vinblastina y la vincristina, compuestos de los que se derivan medicamentos empleados en quimioterapia. Esa fama médica ha alimentado el uso de infusiones caseras de la planta, y es una idea peligrosa: esos alcaloides son citotóxicos y su margen entre dosis activa y dosis tóxica es estrechísimo. Toda la planta es tóxica por ingestión, tanto para personas como para perros y gatos. Trátala como lo que es en un jardín: una planta ornamental, no una planta medicinal doméstica.

En resumen

La teresita (Catharanthus roseus) es una planta de exterior, de sol pleno y de calor, que florece sin descanso desde finales de primavera hasta las primeras noches frías. Sustrato muy drenante, riego moderado esperando a que la superficie se seque, abono quincenal en floración y quelato de hierro si el agua es dura. No la plantes fuera hasta que hayan pasado las heladas, no la confundas con la vincapervinca rústica y no la uses como remedio casero. Con eso, es de las plantas de temporada que menos trabajo dan y más flor devuelven.


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