Entre plantar y cortar el primer espárrago pasan dos o tres años. No hay atajo, ni en el huerto ni en la terraza, y conviene saberlo antes de comprar nada: quien busca una hortaliza que dé de comer en una temporada tiene que mirar hacia otro lado. Lo que ofrece el espárrago a cambio de esa espera es una planta perenne que, bien instalada, sigue produciendo durante ocho o diez años seguidos con muy poco trabajo anual.
Cultivarlo en maceta es posible, pero exige entender de qué depende el resultado. Y depende, casi por completo, del volumen de tierra que la planta tenga bajo los pies.
Antes de nada: dos plantas distintas con el mismo nombre
En los centros de jardinería se vende como "esparraguera" una planta ornamental de hoja fina y aspecto plumoso, Asparagus densiflorus 'Sprengeri', muy usada en cestas colgantes y jardineras. Es un pariente del espárrago de huerta, pertenece al mismo género, y ahí se acaba el parecido: no se come. Sus turiones son leñosos y sus bayas rojas resultan tóxicas si se ingieren.
El espárrago comestible es Asparagus officinalis. Cuando compres, comprueba el nombre científico en la etiqueta o pide directamente "garras de espárrago"; el vivero que vende ornamentales no suele tener las otras.
La maceta: aquí se gana o se pierde el cultivo
El espárrago forma una corona subterránea con raíces carnosas que se extienden en horizontal y, sobre todo, en vertical. Esas raíces son un almacén: durante el verano y el otoño la planta fabrica reservas con su follaje y las guarda ahí, y con esas reservas empuja los turiones de la primavera siguiente. Poco depósito, turiones finos.
Lo mínimo razonable son 50 litros de sustrato y 45-50 cm de profundidad por planta. Un cajón de obra, un contenedor de árbol de vivero, una jardinera profunda de 80 x 40 x 45 cm para dos coronas. Las macetas de 30 cm que se ven recomendadas por ahí dan plantas raquíticas que producen dos o tres lápices al año y se agotan en cuatro temporadas.
Requisitos del recipiente:
- Drenaje generoso. El encharcamiento pudre las coronas con una rapidez notable. Agujeros amplios, y mejor la maceta apoyada sobre tacos que sobre un plato con agua.
- Material que no cueza las raíces. El plástico negro al sol de julio en Sevilla o Zaragoza supera de largo lo que la planta tolera. Barro, geotextil o madera funcionan mejor; si solo tienes plástico, ponlo a la sombra aunque la parte aérea esté al sol.
- Sustrato suelto y con cuerpo. Mezcla útil: dos partes de tierra de jardín o sustrato universal, una de compost bien hecho o estiércol maduro y una de arena gruesa o perlita. El espárrago prefiere terrenos arenosos y pH entre 6,5 y 7,5; es de las pocas hortalizas que no sufre en suelos ligeramente calizos.
Semilla o garra: elige garra
Se puede sembrar. Las semillas se siembran en semillero en febrero-marzo a 20-25 °C, tardan de tres a seis semanas en nacer y hay que criar las plantitas un año entero antes de instalarlas definitivamente. Suma ese año a los dos o tres de espera y entenderás por qué casi nadie lo hace.
Lo práctico es partir de garras de un año: coronas ya formadas, con su penacho de raíces, que se venden entre enero y marzo en viveros y por catálogo. Elige garras firmes, con raíces flexibles y sin zonas blandas ni mohosas; si llegan resecas, hidrátalas dos horas en agua antes de plantar.
Sobre las variedades, un dato que cambia la cosecha: las variedades híbridas masculinas producen bastante más. La planta es dioica, y las hembras gastan energía en flores y bayas rojas, además de sembrar el sustrato de plántulas espontáneas. Híbridos como 'Gijnlim', 'Grolim' o 'Backlim' son todos macho. Para el sur peninsular, con inviernos suaves, 'UC-157' se comporta mejor porque necesita menos frío para arrancar.
Plantar la garra
La época es febrero o marzo, cuando la garra todavía duerme. En el litoral mediterráneo o en Andalucía puedes adelantarlo a enero.
El método difiere del de cualquier otra hortaliza. No se planta a su altura definitiva de golpe:
- Llena la maceta hasta dejar unos 20 cm libres por arriba.
- Forma un caballón o montículo de sustrato en el centro y coloca la corona encima, con las raíces colgando hacia abajo y hacia los lados, como una araña sobre una piedra. La yema, hacia arriba.
- Cubre con 5-8 cm de sustrato y riega.
- A medida que broten los primeros tallos, ve añadiendo sustrato en dos o tres tandas hasta llenar la maceta. Para finales de verano la corona debe quedar a unos 15-20 cm de profundidad.
Una garra por cada 40 cm de anchura. Apretarlas no multiplica la cosecha: la reparte y la empeora.
Los dos primeros años: no cortes nada
Es el punto donde se estropean más cultivos. El primer año salen turiones finos, tentadores, y cortarlos condena la planta. Todo lo que brote debe dejarse crecer hasta convertirse en esa mata alta y aireada de aspecto de helecho, que es la fábrica de reservas.
Riego: constante pero moderado durante la primavera y el verano. En maceta, con el calor peninsular, eso significa regar cada dos o tres días en julio y agosto, mojando bien todo el cepellón y dejando que escurra. En invierno, con la planta parada, casi nada: solo evitar que el sustrato se convierta en polvo.
Abonado: el espárrago es exigente. Un aporte de compost o estiércol maduro al final del invierno, más un abonado rico en potasio a comienzos del verano, cuando la planta está fabricando reservas. Los abonos muy nitrogenados dan follaje blando que se tumba y no engorda la corona.
Sol: pleno, con la salvedad de que en el interior peninsular agradece sombra en las horas centrales de julio y agosto.
Otoño: cuando el follaje amarillee del todo, hacia noviembre, córtalo a ras de sustrato y retíralo. Dejarlo puesto y seco solo sirve para alojar la mosca del espárrago (Platyparea poeciloptera) y hongos de un año para otro.
El espárrago necesita frío invernal para romper la dormancia y brotar con fuerza. En zonas de invierno muy templado, como el litoral de Málaga o Canarias, la brotación es irregular y la producción, floja; ahí conviene elegir variedades adaptadas y no esperar cosechas de manual.
La cosecha, a partir del tercer año
En el tercer año se pueden cortar unos pocos turiones durante dos o tres semanas de marzo o abril. A partir del cuarto, la campaña se alarga a seis u ocho semanas, siempre con la misma regla: se corta hasta mediados o finales de mayo y se para. Todo lo que salga después se deja crecer.
Se corta cuando el turión mide 18-22 cm y la punta sigue cerrada. En cuanto las brácteas se abren, el tallo se vuelve fibroso. El corte se hace con cuchillo, un par de centímetros por debajo de la superficie, o simplemente partiéndolo por la base con la mano, que evita herir las yemas vecinas.
Sé realista con la cantidad: una corona bien alimentada en 50 litros da del orden de 8 a 15 turiones en campaña. Es una guarnición de lujo para dos comidas, no el suministro de la temporada. Quien quiera cantidad necesita metros de bancal, no macetas.
Blanco y verde son el mismo espárrago
No son variedades distintas ni plantas distintas: el espárrago blanco es un turión que ha crecido enterrado, sin ver la luz, y por tanto sin fabricar clorofila. En Navarra se consigue formando caballones altos de tierra sobre las coronas y cortando el turión antes de que asome.
En maceta se puede imitar dejando 25-30 cm libres por encima de la corona y rellenando con sustrato ligero, o encajando un tubo opaco sobre el brote. Funciona, aunque cortar a ciegas y a esa profundidad en un recipiente es incómodo y se dañan yemas con facilidad. Para maceta, el verde es la opción sensata.
Problemas frecuentes
Turiones cada vez más finos. Casi siempre exceso de cosecha o falta de abonado. Deja de cortar ese año, alimenta y espera a la primavera siguiente.
Turiones torcidos o con la punta abierta al salir. Golpes de calor, riego irregular o corona demasiado somera.
Roya del espárrago (Puccinia asparagi): pústulas anaranjadas en los tallos a finales de verano, favorecidas por ambiente húmedo y follaje apretado. Airea, no mojes la parte aérea al regar y retira el follaje en otoño.
Criocero (Crioceris asparagi): escarabajo alargado, azulado con manchas claras, que roe el follaje. En maceta se controla a mano sin problema.
La planta no brota en primavera. Revisa la corona: si está blanda y oscura, se pudrió por exceso de agua o drenaje insuficiente. No se recupera.
Renovar el cultivo
En tierra, una esparraguera dura de diez a quince años. En maceta, con el sustrato agotado y el volumen limitado, cuenta con seis u ocho. Aporta compost cada invierno y, hacia el quinto año, sustituye los 10 cm superiores de sustrato por mezcla nueva. Cuando la producción caiga sin remedio, lo eficaz es empezar de cero con garras nuevas y sustrato nuevo; dividir coronas viejas rara vez sale bien.
En resumen
El espárrago de terraza sale adelante si le das al menos 50 litros de sustrato drenante por planta, partes de garras masculinas plantadas entre enero y marzo, y aguantas sin cortar nada durante dos años completos. A cambio recibes una cosecha modesta pero puntual cada primavera durante media docena de temporadas, con un mantenimiento anual que se reduce a abonar en febrero, regar en verano y cortar el follaje seco en noviembre. Lo que no debes esperar de una maceta es volumen, ni confundir la esparraguera ornamental del vivero con la planta que se come.