Hay dos cosas que conviene saber de la crossandra antes de pagarla en el vivero: no perdona el frío ni la sequía y, si se le respetan esas dos, puede estar florecida de forma casi ininterrumpida durante meses. Lo primero explica por qué buena parte de las que se venden en primavera —hojas de un verde oscuro brillante, casi barnizado, y una espiga de flores de un naranja asalmonado que no se parece a nada más en el estante— acaban en la basura en otoño. No es que sea difícil: es que nadie lo cuenta.

Vale la pena conocerla bien, porque detrás de ese aspecto discreto hay una planta con una historia y unos mecanismos bastante más interesantes de lo que aparenta.

Qué es la crossandra

La especie que se cultiva habitualmente es Crossandra infundibuliformis, de la familia de las acantáceas, la misma del acanto mediterráneo, la Justicia y la Aphelandra. Es originaria del sur de la India y de Sri Lanka, donde crece en el sotobosque de zonas cálidas y húmedas.

Es un subarbusto perenne que en maceta se mantiene entre 30 y 60 cm, con tallos que lignifican en la base con los años. Las hojas son ovado-lanceoladas, opuestas, de márgenes ondulados, de un verde intenso y muy lustroso; ese brillo es parte importante de su atractivo incluso cuando no está en flor.

Las flores se agrupan en espigas terminales de cuatro caras, con brácteas verdes solapadas de las que van saliendo, de abajo arriba y a lo largo de semanas, corolas asimétricas de cinco lóbulos desiguales, generalmente de un tono naranja asalmonado, aunque hay cultivares en amarillo, rojo ladrillo y tonos coral.

Espiga de flores asalmonadas de Crossandra infundibuliformis

Cuatro curiosidades que explican la planta

El nombre viene de sus anteras. Crossandra procede del griego krossos, "fleco", y andros, "macho": alude a las anteras provistas de un fino borde flecoso. El epíteto infundibuliformis significa "en forma de embudo", por el tubo estrecho de la corola. Es de los pocos nombres científicos que describen exactamente lo que se ve con una lupa.

Se llama "flor de petardo" por sus frutos, no por sus flores. Este es el dato que casi todo el mundo confunde. El apodo inglés firecracker flower, traducido como flor de petardo, no se refiere al color de la flor sino al comportamiento de la cápsula: cuando el fruto maduro se moja con la lluvia, estalla y proyecta las semillas a varios metros. Es un mecanismo de dispersión higrocástica, común en las acantáceas, en el que la humedad genera tensiones en los tejidos secos de la cápsula hasta que revienta. Si tienes una crossandra con frutos, mojarlos es un pequeño espectáculo.

Tiene flores asimétricas y sin labio superior. Muchas acantáceas tienen la corola bilabiada; en la crossandra el labio superior está prácticamente ausente y los cinco lóbulos se disponen en abanico hacia un solo lado. Esa arquitectura está relacionada con la polinización por mariposas y lepidópteros de trompa larga, que se posan en el "abanico" y alcanzan el néctar a través del largo tubo floral.

Es una flor cultural en el sur de la India. En Tamil Nadu se conoce como kanakambaram y se cultiva a escala comercial no como planta de maceta, sino para guirnaldas florales que las mujeres llevan en el pelo y que se usan en ceremonias religiosas y bodas. Existen mercados diarios dedicados a ella y su precio fluctúa según la temporada de festivales. Es decir, la planta que aquí vemos como una curiosidad de interior es allí un cultivo agrícola con siglos de tradición.

Especies y cultivares que puedes encontrar

Crossandra infundibuliformis. La especie tipo, de flores asalmonadas. La base de casi todo lo que se comercializa.

'Mona Wallhed'. Probablemente el cultivar más difundido en Europa. Es una selección de origen escandinavo, compacta, muy ramificada y de floración especialmente prolongada, con flores de un naranja salmón cálido. Fue precisamente esta variedad la que popularizó la crossandra como planta de maceta en el mercado europeo, porque su porte bajo y su floración continua la hacían apta para producción comercial. Si buscas una crossandra que se mantenga densa sin apenas poda, esta es la opción.

'Fortuna'. Otra selección compacta, con flores algo mayores y de tono naranja claro, y hojas anchas y muy brillantes. Suele tener un porte ligeramente más abierto que 'Mona Wallhed' y responde muy bien al pinzado.

Crossandra nilotica. De origen africano, con flores más pequeñas y de un tono rojo ladrillo o coral apagado, y porte más alto y laxo. Menos habitual en el comercio, pero interesante si buscas algo distinto.

Series modernas. Existen líneas de semilla con nombres como 'Orange Marmalade' o series amarillas, seleccionadas para producción rápida y uniformidad. Suelen ser algo menos longevas pero florecen muy pronto desde siembra.

Luz

Necesita luz abundante pero filtrada. Es planta de sotobosque tropical: el sol directo del mediodía, sobre todo a través de un cristal, le decolora las hojas y le quema las flores, que se marchitan en horas.

En una casa española, la ubicación adecuada es una ventana al este o a un metro de una ventana sur con visillo. Con poca luz la planta sobrevive pero deja de florecer, se estira y pierde el brillo de las hojas, que es la mitad de su gracia.

En verano puede salir a una terraza a media sombra, y se lo agradece, siempre que no le dé el sol directo de la tarde.

Temperatura: su punto débil

Aquí está el motivo por el que tantas crossandras mueren en octubre. Es una planta estrictamente tropical y muy poco tolerante al frío.

Su rango cómodo es de 20 a 28 ºC. Por debajo de 15 ºC deja de crecer y de florecer; por debajo de 13 ºC empieza a sufrir daños visibles, con hojas que se ennegrecen y caen; con heladas muere sin remedio. Esto significa que, salvo en Canarias y en algún enclave muy protegido del litoral sur, en España es una planta de interior todo el año o, como mucho, de exterior en verano.

Otro factor que la afecta mucho son las corrientes de aire frío. Un ejemplar junto a una ventana que se abre a diario en invierno acaba defoliándose aunque la temperatura media de la casa sea correcta.

Humedad ambiental

Quiere humedad alta, por encima del 60 %, y es bastante intransigente en esto. En un piso con calefacción, donde la humedad relativa baja del 30 %, la crossandra reacciona con bordes de hoja secos, caída de botones florales antes de abrirse y, muy frecuentemente, con una invasión de araña roja.

Las soluciones son las habituales, por orden de eficacia: plato ancho con arcilla expandida y agua bajo la maceta, agrupar plantas, humidificador y, en último lugar, pulverización de las hojas. Con la crossandra hay que pulverizar el follaje pero evitar mojar las flores, que se manchan y se pudren con facilidad.

Riego

Es una planta de riego constante, no de riego escaso. El sustrato debe mantenerse uniformemente húmedo durante toda la época de crecimiento, sin llegar a estar empapado.

Un cepellón que se seca del todo tiene consecuencias inmediatas y visibles: las hojas se marchitan de golpe y, aunque la planta se recupere al regar, tira todos los botones florales. Repetir ese episodio dos o tres veces significa quedarse sin floración durante semanas.

Del otro lado, el encharcamiento permanente le provoca podredumbre radicular con la misma facilidad. El punto correcto es regar cuando el centímetro superior del sustrato se note seco, con agua templada, dejando escurrir y vaciando siempre el plato.

En invierno, con la planta menos activa y temperaturas más bajas, reduce sensiblemente la frecuencia sin llegar a dejar secar el cepellón por completo.

El agua conviene que sea de baja mineralización: la crossandra prefiere un medio ligeramente ácido y el agua muy calcárea acaba provocándole clorosis.

Sustrato y trasplante

Un sustrato rico en materia orgánica, esponjoso y ligeramente ácido, con pH entre 5,5 y 6,5. Una mezcla práctica es sustrato universal de calidad con un 20 % de perlita y algo de fibra de coco o mantillo. Lo importante es que retenga humedad sin encharcarse, porque la planta pide las dos cosas a la vez.

Trasplanta cada primavera mientras la planta sea joven, subiendo poco el tamaño de la maceta. Las crossandras florecen mejor cuando el cepellón está algo ocupado; una maceta demasiado grande retrasa la floración y aumenta el riesgo de encharcamiento.

Abonado

Florece de forma continua y eso consume nutrientes. Aplica un abono líquido para plantas de flor, rico en potasio y fósforo, cada dos semanas de marzo a septiembre, a la dosis del envase o algo por debajo. En otoño e invierno, una vez al mes o nada, según lo activa que esté.

Un exceso de nitrógeno produce mucha hoja verde y ninguna espiga floral, un fallo bastante común cuando se abona con fertilizante genérico de plantas verdes.

Cómo mantenerla florecida durante meses

Tres gestos concretos marcan la diferencia entre una crossandra que florece seis semanas y una que florece seis meses.

Retira las espigas agotadas. Cuando una espiga ha terminado de abrir flores de abajo arriba, córtala por su base. Si se deja, la planta empieza a formar cápsulas y desvía energía a la producción de semillas en lugar de a nuevas espigas.

Pinza los brotes jóvenes. En una planta joven, pinzar la punta de los tallos una o dos veces en primavera fuerza la ramificación. Como cada rama termina en una espiga, más ramas significan más floración y un porte más compacto.

No la dejes pasar sed. Es el factor más determinante y el más olvidado. La caída de botones por sequía puntual es la causa principal de floraciones cortas.

Poda y renovación

Con el tiempo la crossandra se desgarba: los tallos lignifican, se desnudan por abajo y la floración pierde fuerza. Es un proceso normal a partir del segundo o tercer año.

La solución es una poda de rejuvenecimiento a finales de invierno o principios de primavera, reduciendo los tallos a un tercio o la mitad de su longitud, siempre por encima de un par de yemas. Rebrota bien si tiene calor suficiente. Aun así, muchos cultivadores prefieren renovar la planta cada dos o tres años a partir de esquejes, porque los ejemplares jóvenes florecen mucho mejor.

Multiplicación

Por esqueje es el método más rápido y fiable. Toma esquejes apicales de 8-10 cm en primavera o principios de verano, retira las hojas inferiores, aplica hormona de enraizamiento y plántalos en una mezcla de perlita y turba húmeda. Mantén el conjunto tapado con una bolsa o en un miniinvernadero, con humedad alta y temperatura de 22-25 ºC. Enraízan en tres o cuatro semanas.

Por semilla también funciona bien, y si tienes una planta madura con cápsulas puedes recogerlas justo antes de que revienten. Siembra a 22-25 ºC, apenas cubiertas, en sustrato ligero y húmedo. Germinan en dos o tres semanas y las plantas obtenidas florecen en su primer año.

Problemas frecuentes

Caída de botones sin abrir. Aire seco, sequía puntual del cepellón o corriente de aire frío. Es el síntoma más característico de esta planta.

Hojas con bordes secos y marrones. Baja humedad ambiental o agua demasiado dura.

Hojas amarillas y caída generalizada. Exceso de riego o frío. Comprueba primero el sustrato y luego dónde está colocada.

Punteado amarillento y telarañas finísimas en el envés. Araña roja, su plaga número uno, favorecida por la calefacción. Sube la humedad, limpia las hojas y trata con jabón potásico o acaricida.

Nubes de insectos blancos al mover la planta. Mosca blanca, también frecuente. Trampas cromáticas amarillas y jabón potásico repetido cada pocos días.

No florece pero está frondosa. Falta de luz o exceso de nitrógeno.

En resumen

La crossandra (Crossandra infundibuliformis) es un subarbusto tropical del sur de la India, de hojas lustrosas y espigas de flores asalmonadas que puede permanecer florecido casi todo el año. Su nombre popular de flor de petardo no viene del color sino de sus cápsulas, que estallan al mojarse para dispersar la semilla.

Sus exigencias son claras: luz brillante sin sol directo, temperatura por encima de 15 ºC todo el año, humedad ambiental alta, sustrato siempre algo húmedo y abonado quincenal de plantas de flor. Retirar las espigas agotadas y pinzar los brotes jóvenes prolonga la floración de forma notable.

Los cultivares 'Mona Wallhed' y 'Fortuna' son los más recomendables para maceta por su porte compacto. Y si con los años se desgarba, no la descartes: una poda fuerte en primavera o un par de esquejes te devuelven la planta en pocos meses.


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