Hay plantas que se identifican por la vista y otras que se identifican por el olfato antes de verlas. La dama de noche pertenece al segundo grupo: un arbusto discreto, de hoja verde corriente y flores diminutas de un blanco verdoso que pasan desapercibidas a plena luz, pero que al caer el sol suelta un perfume tan denso que se percibe a treinta metros de distancia.

Su nombre científico es Cestrum nocturnum y en España se conoce indistintamente como dama de noche, galán de noche, jazmín de noche o huele de noche. Es una de las plantas más plantadas en patios andaluces, terrazas levantinas y jardines canarios, y también una de las que más quejas de vecinos genera cuando se coloca en el sitio equivocado.

Flores tubulares de Cestrum nocturnum o dama de noche

Un nombre que se reparten varias plantas

Conviene empezar aclarando el lío de nombres, porque quien compra "una dama de noche" puede llevarse a casa cuatro plantas completamente distintas.

Cestrum nocturnum es la que trata este artículo: arbusto de la familia de las solanáceas, originario de las Antillas y Centroamérica, con flores tubulares verdosas en racimos y aroma nocturno intensísimo.

Epiphyllum oxypetalum, llamada reina de la noche o flor de un día, es un cactus epifito de flores enormes y blancas que abren una sola noche al año. Nada que ver en cuidados.

Brugmansia y Datura, los floripondios y estramonios, también perfuman de noche y a veces se les aplica el mismo apodo. Son parientes lejanos dentro de las solanáceas, pero con flores de trompeta gigantes y una toxicidad muy superior.

Cestrum diurnum, el galán de día, es la especie hermana: casi idéntica de aspecto, pero perfuma durante las horas de sol.

Si lo que buscas es el arbusto que llena el patio de olor a las diez de la noche en agosto, la etiqueta correcta es Cestrum nocturnum.

Cómo es la planta

Es un arbusto perennifolio que alcanza de 2 a 4 metros de altura, con porte algo desgarbado: emite varas largas, flexibles y arqueadas desde la base, que se desmadejan si no se podan. Las hojas son simples, alternas, lanceoladas, de 6 a 12 cm, de un verde medio brillante y textura fina.

La floración se produce en cimas axilares —racimos ramificados que salen en las axilas de las hojas— con decenas de flores tubulares de 2 a 2,5 cm, estrechas como un clavo y de color blanco verdoso o crema. De día permanecen cerradas y prácticamente inodoras; al anochecer se abren en estrella y liberan el aroma, que se mantiene hasta el amanecer.

Ese comportamiento no es capricho: la planta está polinizada por polillas nocturnas, y la combinación de flor pálida (visible con poca luz), tubo estrecho (accesible solo a una espiritrompa larga) y perfume potente es un anuncio dirigido exclusivamente a ellas.

En clima peninsular florece en varias oleadas entre junio y octubre. Tras cada tanda, si la polinización cuaja, aparecen bayas pequeñas, ovaladas y de un blanco nacarado. Son tóxicas, como toda la planta, y conviene retirarlas si hay niños.

Dónde plantarla: la decisión más importante

Este apartado va antes que el riego y el abonado porque es donde se equivoca casi todo el mundo.

El aroma de Cestrum nocturnum es extraordinariamente penetrante. A pocos metros resulta embriagador; a un metro y con la ventana abierta, mucha gente refiere dolor de cabeza, náuseas y dificultad para dormir. No es una leyenda urbana ni tiene que ver con que "consuma oxígeno por la noche", explicación que se repite mucho y que es falsa: la respiración nocturna de un arbusto es despreciable en un espacio ventilado. Lo que molesta es la concentración de compuestos volátiles, sin más.

La conclusión práctica: plántala lejos de las ventanas de los dormitorios, tuyas y de tus vecinos, y preferiblemente en un lugar abierto donde el aire circule. En un patio interior cerrado de tres por tres metros, una dama de noche adulta puede resultar directamente insoportable en agosto. En un rincón del jardín, a diez o quince metros de la casa, es un lujo.

Prefiere pleno sol o sol de mañana con sombra ligera de tarde. A la sombra vegeta y apenas florece. En el interior peninsular, con veranos muy secos, agradece que la sombra de las horas centrales se la dé un muro o un árbol de copa alta.

Cuidados

Clima y resistencia al frío. Es el factor limitante en España. Aguanta bien heladas ligeras y puntuales de hasta -2 o -3 °C: pierde la hoja y a veces se le secan las ramas, pero rebrota de la base en primavera. Por debajo de -5 °C se pierde el ejemplar. Eso la deja como planta de exterior fiable en Canarias, la costa mediterránea, el suroeste peninsular y las zonas litorales templadas. En la meseta, el valle del Duero, Aragón interior o zonas de montaña, hay que cultivarla en maceta grande y refugiarla en invierno en un porche, galería o invernadero frío. En interior calefactado sufre por el aire seco y llena de araña roja.

Suelo. No es exigente, pero quiere drenaje. Suelo fértil, con materia orgánica, ligeramente ácido a neutro. En terrenos muy calizos puede mostrar clorosis férrica: hojas amarillas con nervios verdes. Se corrige con quelato de hierro y con aportes anuales de compost.

Riego. Es una planta de origen tropical y no es xerófila, al contrario de lo que sugiere lo bien que crece en el sur. Necesita el suelo fresco durante toda la temporada de crecimiento. En verano, en jardín, dos o tres riegos por semana; en maceta, prácticamente a diario en julio y agosto. En invierno se espacia mucho, dejando secar entre riegos. Los golpes de sed provocan caída de botones florales y hoja amarilla.

Abonado. Es una planta glotona que florece sobre la madera del año. De marzo a septiembre, abono líquido para plantas de flor cada 15 días, o un abono de liberación lenta al inicio de primavera. Si notas mucha hoja y poca flor, reduce el nitrógeno y sube el potasio.

Poda. Aquí está la clave para tener una planta bonita en lugar de un matojo. El Cestrum florece en los brotes del año, así que puede podarse con energía sin comprometer la floración. A finales de invierno, entre febrero y marzo, se acortan todas las varas a un tercio o la mitad de su longitud y se eliminan las ramas viejas, secas o mal orientadas desde la base. Además, a lo largo del verano, un despunte tras cada oleada de floración estimula la siguiente. Sin poda, la planta se abre, se despuebla por abajo y florece cada vez en las puntas más altas.

Multiplicación. Es de las plantas más agradecidas de reproducir. Por esqueje semileñoso en verano o esqueje leñoso a finales de invierno: trozos de 15-20 cm, se retiran las hojas inferiores, se entierran dos tercios en sustrato de propagación y enraízan en unas semanas con humedad ambiental alta. También se propaga por acodo, y a menudo emite chupones de raíz que se pueden separar.

Plagas. Como buena solanácea, atrae mosca blanca con facilidad, y en ambiente seco y caluroso aparece la araña roja, que decolora las hojas y las llena de un punteado fino. También pulgón en los brotes tiernos y, ocasionalmente, cochinilla. La mosca blanca se combate con trampas cromáticas amarillas y jabón potásico; la araña roja, subiendo la humedad ambiental con pulverizaciones al envés de la hoja.

Toxicidad y precauciones

Cestrum nocturnum es una planta tóxica en todas sus partes, con especial concentración en los frutos verdes y en las hojas. Contiene alcaloides y saponinas, y en el género Cestrum se han descrito además glucósidos con actividad similar a la vitamina D que provocan calcificación de tejidos blandos en ganado que la pasta.

Para el uso doméstico, las precauciones razonables son: no dejar al alcance de niños pequeños las bayas blancas, vigilar a los perros que mordisquean, lavarse las manos tras podar y no compostar grandes cantidades de restos si el compost va a un huerto de pasto. No es una planta que haya que evitar por sistema —convive sin problemas en miles de jardines—, pero sí conocerla.

Un apunte adicional: en varias regiones tropicales y subtropicales del mundo, incluidas zonas de Sudáfrica, Australia y algunas islas, está catalogada como especie invasora, porque los pájaros dispersan sus bayas y coloniza márgenes de bosque. En la península ibérica el clima limita mucho ese comportamiento, pero en Canarias y en enclaves litorales muy templados conviene retirar los frutos y no abandonar restos de poda en el campo.

Errores frecuentes

Ponerla bajo la ventana del dormitorio. El error clásico. Suena romántico y termina con la ventana cerrada todo el verano.

Tratarla como planta de secano. Florece bien en el sur, sí, pero regada. Con sequía suelta los botones.

No podarla. A los tres años sin tijera es un manojo de varas de tres metros con flores solo en las puntas.

Meterla en casa en invierno. El salón calefactado es lo peor que le puede pasar: aire seco, poca luz y araña roja garantizada. Mejor un porche fresco y luminoso, aunque baje a 5 °C.

Darla por muerta tras una helada. Si la parte aérea se ha secado pero la base está viva, rebrota. No la arranques hasta bien entrada la primavera.

En resumen

La dama de noche es un arbusto fácil, rápido y barato de multiplicar, que ofrece a cambio uno de los perfumes más potentes que se pueden tener en un jardín español. Pide sol, suelo drenado, riego constante en verano, abonado quincenal durante la temporada y una poda fuerte a final de invierno, y solo pone un límite serio: el frío por debajo de -3 °C.

La decisión que determina si va a ser un acierto o un problema no es ninguna de las anteriores, sino dónde se planta. Con distancia suficiente respecto a las ventanas y con aire circulando alrededor, es una planta memorable. Pegada al dormitorio en un patio cerrado, es un arrepentimiento de agosto.


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