La pregunta "¿qué planto ahora?" tiene una respuesta que sorprende a mucha gente: el mejor momento para plantar casi cualquier cosa en España es el otoño, no la primavera. La primavera es cuando los viveros se llenan y cuando apetece salir al jardín, pero desde el punto de vista de la planta es una fecha mediocre para casi todo lo que tenga raíz permanente.
Antes de entrar en el calendario, conviene separar dos verbos que se usan como sinónimos y no lo son. Plantar es llevar al suelo una planta ya formada: un árbol, un arbusto, una vivaz, un bulbo, un plantel. Sembrar es poner semilla. Las fechas óptimas de una cosa y de otra pueden ser opuestas: un rosal se planta en enero y una petunia se siembra en enero, pero se plantan en meses distintos.
Y un tercer aviso: España no tiene un clima, tiene varios. Las fechas de este artículo son orientativas y hay que ajustarlas a la última helada de tu zona, que es el dato que realmente manda.
El dato que manda: tu fecha de última helada
Todo el calendario de jardinería gira alrededor de una fecha: el día a partir del cual ya no se esperan heladas en tu localidad. Como referencia aproximada en la península:
Litoral mediterráneo, Baleares, costa andaluza y Canarias: heladas raras o inexistentes. Se puede plantar prácticamente todo el año, con el verano como única limitación seria.
Valle del Guadalquivir, Extremadura, litoral atlántico andaluz: última helada en torno a mediados de marzo.
Cornisa cantábrica y Galicia costera: finales de marzo, con inviernos suaves pero veranos frescos y húmedos.
Interior peninsular, Madrid, valle del Ebro, Castilla-La Mancha: mediados de abril.
Meseta norte, Soria, León, Burgos, Teruel: primeros o mediados de mayo.
Zonas de montaña por encima de 1.000 m: finales de mayo, y en algunos puntos junio.
La sabiduría popular de los "santos de hielo", alrededor del 12 al 15 de mayo, sigue siendo una referencia razonable para el interior norte. Y en el otro extremo del año, la primera helada de otoño va de finales de octubre en la meseta a diciembre o nunca en el litoral sur.
Otoño: la estación reina
De octubre a diciembre, con el suelo todavía templado por el verano y las lluvias empezando, la raíz de una planta recién puesta sigue creciendo aunque la parte aérea esté parada. Eso le da cinco o seis meses de ventaja para explorar el terreno antes de enfrentarse a su primer verano. Es una diferencia enorme, y es la razón de que los profesionales concentren aquí la mayor parte del trabajo.
Árboles y arbustos. Todos, en contenedor o a raíz desnuda: encinas, algarrobos, madroños, laureles, lentiscos, durillos, adelfas, viburnos, frutales, setos de todo tipo. Si solo vas a plantar leñosas una vez al año, que sea ahora.
Bulbos de floración primaveral. De octubre a noviembre: tulipanes, narcisos, jacintos, muscari, crocus, fresias, ranúnculos, anémonas, iris holandés. Regla de profundidad sencilla: se entierran a dos o tres veces su propia altura. Un error muy común es regarlos abundantemente nada más plantarlos y luego seguir regando todo el invierno; con la lluvia natural basta, y el exceso los pudre. Los tulipanes, además, van mejor plantados tarde, en noviembre o incluso diciembre, porque el frío del suelo mejora la floración.
Vivaces. Salvias, gauras, agapantos, sedums, gramíneas ornamentales, lavandas, romeros, santolinas. Plantadas en octubre, la primavera siguiente ya rinden.
Plantel de temporada fría. Pensamientos, violas, primulas, caléndulas, alisos, bellis. Son las que dan color de noviembre a abril.
Césped. Septiembre y octubre son la mejor época para sembrar mezclas de gramíneas de estación fría —festuca, ray-grass, poa—, mucho mejor que la primavera, porque disponen de todo el otoño e invierno para instalarse sin competencia de malas hierbas estivales.
Huerta. Ajos (en torno a noviembre, aunque en el sur se adelanta a octubre), habas, guisantes, espinacas, acelgas, cebollas de plantel, coles, lechugas de invierno.
Invierno: raíz desnuda y paciencia
De diciembre a febrero, con las plantas en reposo vegetativo, se hacen las plantaciones que exigen que la savia esté parada.
Raíz desnuda. Es la gran oportunidad del invierno y está infrautilizada. Los rosales, los frutales de hueso y pepita, las moreras, los chopos, las higueras y muchos arbustos de hoja caduca se venden sin cepellón, envueltos en serrín o turba húmeda, entre diciembre y febrero. Cuestan bastante menos que en maceta, arraigan mejor y ofrecen mucha más variedad. Condición: hay que plantarlos enseguida, sin dejar que la raíz se seque, y en un día sin helada.
Trasplantes de leñosas. Si hay que mover un arbusto de sitio, enero es el mes.
Siembras protegidas. Aquí empieza la temporada siguiente. En enero y febrero, en semillero con calor y luz: tomates, pimientos, berenjenas, y anuales de flor de ciclo largo como petunias, begonias semperflorens, lobelias, ojos de poeta o dalias de semilla.
Bulbos de verano en interior. Las begonias tuberosas y las dalias pueden arrancarse en febrero en maceta bajo cubierto para adelantar la floración.
Poda. No es plantar, pero es el otro trabajo del invierno: rosales en enero o febrero, frutales de pepita en pleno reposo, arbustos de floración estival —lagerstroemia, buddleia, hibisco de Siria— en febrero. Ojo con los que florecen en primavera sobre madera vieja, como la forsitia o el jazmín de invierno: esos se podan después de florecer, no antes.
Primavera: color rápido y hortalizas de verano
De marzo a mayo. Es la estación con más actividad, pero conviene entender qué se planta aquí porque toca y qué se planta aquí por inercia.
Después de la última helada se planta todo lo sensible al frío:
Bulbos de verano. Dalias, gladiolos, cannas, lirios, begonias tuberosas, nardos, agapantos. Entre marzo en el sur y mayo en el norte.
Anuales de flor. Petunias y surfinias, tagetes, alegrías de la casa, vincas, portulacas, celosías, zinnias, cosmos, capuchinas, salvias splendens. Son las que llenan balcones y jardineras de mayo a octubre.
Huerta de verano. Plantel de tomate, pimiento, berenjena, pepino, calabacín; siembra directa de judía, calabaza, melón, sandía, maíz. Marzo-abril en el sur, mayo en el interior norte.
Aromáticas. Albahaca (muy sensible al frío, no antes de mayo en el interior), perejil, cilantro, menta, cebollino.
Girasoles. Siembra directa de abril a junio. Necesitan sol pleno, suelo profundo y espacio: 40-50 cm entre plantas para las variedades grandes.
Césped de estación cálida. Bermuda, kikuyu, zoysia y grama se implantan en mayo y junio, cuando el suelo está caliente; al contrario que las mezclas de estación fría.
Lo que no conviene hacer en primavera: plantar árboles y arbustos de gran porte si puede esperarse al otoño. Sobrevivirán, pero necesitarán riego de apoyo durante dos o tres veranos en lugar de uno, y en clima seco esa diferencia es cara y trabajosa.
Verano: la estación de no plantar
Junio, julio y agosto son, en la mayor parte de España, la peor época del año para meter nada en el suelo. El calor y la sequía obligan a la planta a transpirar antes de que su raíz haya explorado el terreno, y el resultado suele ser una muerte lenta o un ejemplar debilitado para siempre.
Dicho esto, el verano no está vacío de trabajo:
Siembras de otoño e invierno en la huerta. Es justo ahora cuando se preparan: puerro, col, brócoli, coliflor, escarola, cardo, acelga y remolacha se siembran en junio y julio para trasplantar en agosto y septiembre. En agosto se siembran ya los nabos, rábanos, espinacas y canónigos.
Bulbos de floración otoñal. Poco conocidos y muy agradecidos. Se plantan en agosto o principios de septiembre y florecen a las pocas semanas: Sternbergia lutea, Colchicum, Crocus sativus (el azafrán, que se planta en agosto y florece en octubre), Amaryllis belladonna, nerines y los narcisos de racimo como el 'Paperwhite'.
Esquejes semileñosos. De julio a septiembre es el momento de los esquejes de romero, lavanda, laurel, mirto, adelfa, buganvilla, hortensia y geranio.
Siembra de bienales. Las digitales, las malvarrosas y los nomeolvides se siembran en verano para florecer al año siguiente.
Y si no queda más remedio que plantar en verano —una baja que hay que reponer, una planta comprada por impulso—: hazlo al atardecer, riega el cepellón por inmersión antes de plantarlo, acolcha bien y sombrea con una malla los primeros quince días. Se puede salvar, pero es trabajo doble.
Errores de calendario más frecuentes
Comprar en el vivero en abril lo que debía haberse plantado en noviembre. El vivero vende cuando la gente compra, no cuando conviene plantar. Esto vale sobre todo para árboles, setos y arbustos.
Sacar el plantel de tomate demasiado pronto. Ver un día de veinte grados en marzo en la meseta no significa nada. Una noche a cero grados en abril lo mata.
Sembrar césped en primavera. Compite con toda la flora arvense en su mejor momento y llega al verano sin arraigar. Septiembre.
Plantar bulbos de primavera en primavera. Los tulipanes y narcisos que se ven florecer en marzo se plantaron en noviembre. Comprados en marzo, ya en flor, sirven como planta de temporada, pero no como bulbo para el año siguiente.
Podar en la fecha equivocada. Podar en otoño estimula brotes tiernos que la primera helada quema. Salvo casos concretos, la poda fuerte va al final del invierno.
Abonar en agosto. Con la planta parada por calor, el abono no se aprovecha y puede quemar la raíz. En verano, riego sí; fertilizante, en dosis mínimas o ninguna.
No mirar el suelo. Plantar en tierra encharcada la compacta y arruina su estructura. Después de un temporal, espera unos días a que escurra.
Resumen por estaciones
Otoño (octubre-diciembre). Árboles, arbustos, setos, vivaces, bulbos de primavera, césped de estación fría, plantel de temporada fría, ajos y habas. La estación más productiva del año.
Invierno (diciembre-febrero). Raíz desnuda: rosales y frutales. Trasplantes de leñosas. Semilleros protegidos de tomate, pimiento y anuales de flor. Poda.
Primavera (marzo-mayo). Todo lo sensible a la helada, una vez pasada: bulbos de verano, anuales de flor, huerta de verano, aromáticas, césped de estación cálida.
Verano (junio-agosto). No plantar. Sembrar la huerta de otoño e invierno, poner bulbos de floración otoñal en agosto, hacer esquejes semileñosos y sembrar bienales.
En resumen
El calendario de plantación en España se resume en una frase: lo permanente se planta en otoño, lo delicado en primavera y en verano no se planta nada. El invierno queda para la raíz desnuda y los semilleros protegidos.
Encima de ese esquema, ajusta siempre por la fecha de última helada de tu zona, que puede variar dos meses entre Málaga y Soria. Y ten presente la distinción entre sembrar y plantar: muchas especies se siembran en enero bajo cubierto y no salen al jardín hasta mayo, y confundir ambas cosas es el origen de la mitad de los fracasos de temporada.