Cada primavera se repite la misma escena: alguien compra una maceta de "planta antimosquitos", la pone junto a la puerta de la terraza y sigue picado igual. No es que le hayan vendido una planta falsa. Es que la idea que tenía sobre cómo funcionan estas plantas era incorrecta.

Este artículo separa lo que las plantas repelentes hacen de verdad de lo que se les atribuye, y explica cómo sacarles partido real en un jardín o una terraza en España.

Cómo funciona un repelente vegetal (y por qué la maceta sola no basta)

Las plantas aromáticas producen aceites esenciales para defenderse: citronelal, geraniol, linalol, mentol, eugenol, timol, cineol. Muchos de estos compuestos sí interfieren con los receptores olfativos de los insectos, ese es un hecho contrastado y es la base de los repelentes comerciales de origen vegetal.

El problema está en la dosis y en la volatilidad. Una planta intacta libera al aire una cantidad ínfima de esos compuestos, y esos compuestos se dispersan en cuanto hay la más mínima corriente de aire. La concentración que llega a un mosquito a un metro de distancia es irrelevante. El aceite esencial está dentro de la hoja, no flotando alrededor de ella.

De ahí se deducen las tres formas en que una planta repelente sí es útil:

Frotando la hoja. Machacar unas hojas entre las manos y pasárselas por la piel expuesta libera el aceite y da una protección real, aunque corta: entre veinte minutos y una hora según la planta y la sudoración. Prueba antes en una zona pequeña del antebrazo, porque algunas personas reaccionan.

Con el aceite esencial extraído. Es la vía eficaz, la que usan los productos comerciales. El aceite de eucalipto limón (Corymbia citriodora) y su derivado PMD es el único repelente de origen vegetal con eficacia comparable a la de los repelentes de síntesis frente a mosquitos, y está recomendado por autoridades sanitarias. Los aceites esenciales nunca se aplican puros sobre la piel: van diluidos en un aceite portador, típicamente al 1-3%.

Como barrera en volumen y proximidad. Una mata grande y densa junto al sitio donde te sientas, que rozas al pasar y que en las horas de calor libera aroma, tiene algún efecto disuasorio local. Una maceta pequeña a tres metros no tiene ninguno.

El caso de la citronela y el equívoco de su nombre

Aquí hay un lío de nombres que conviene deshacer porque explica muchas decepciones.

La citronela verdadera es una gramínea tropical, Cymbopogon nardus o Cymbopogon winterianus, de la que se extrae el aceite de citronela. Es una hierba alta, de hoja larga tipo lemongrass, y en España se cultiva mal salvo en clima muy cálido y sin heladas.

Lo que en la mayoría de viveros españoles se vende como "citronela" o "planta antimosquitos" es en realidad Pelargonium citrosum o Pelargonium graveolens, un geranio de olor con aroma alimonado. Es una planta bonita, fácil y perfectamente cultivable aquí, pero los estudios que se han hecho no encuentran que su presencia reduzca las picaduras. El equívoco viene solo del olor, no de su capacidad repelente.

Esto no significa que el geranio de olor sea inútil: frotando sus hojas sobre la piel sí se obtiene efecto durante un rato. Significa que comprarlo y ponerlo en un rincón esperando una terraza libre de mosquitos no funciona, y esa es la expectativa que vende la etiqueta.

Mata de menta cultivada en el jardín

Plantas frente a mosquitos

Albahaca (Ocimum basilicum). Rica en linalol y eugenol. Es de las que mejor funcionan frotadas, y una mata grande en una jardinera junto a la mesa exterior tiene sentido. Anual, sensible al frío, no la saques fuera antes de mayo en el interior peninsular. Píncela para que ramifique y no la dejes florecer si quieres hoja aromática.

Lavanda (Lavandula angustifolia, Lavandula dentata). Su linalol y alcanfor tienen actividad repelente demostrada in vitro, y en el jardín tiene la ventaja de ser una planta mediterránea perfecta: sol pleno, sequía, suelo pobre y drenado. Como bonus, sus flores secas en bolsitas mantienen las polillas fuera del armario, uso este sí bien documentado. Se poda tras la floración sin entrar en madera vieja.

Mentas (Mentha spp.). El mentol es un repelente activo. Las mentas crecen con facilidad en media sombra y suelo húmedo, y su hoja frotada alivia además la picadura. Advertencia obligada: son invasoras por estolones subterráneos. Siempre en maceta, aunque la entierres, con el borde sobresaliendo del suelo.

Romero (Salvia rosmarinus). Cineol y alcanfor. Menos potente que los anteriores como repelente, pero es un arbusto de estructura que aguanta cualquier sequía y florece en invierno para las abejas. Quemar unas ramitas secas en una barbacoa produce un humo que sí ahuyenta mosquitos, y ese es probablemente su uso más eficaz.

Tagetes (Tagetes patula, Tagetes erecta). Aquí hay que precisar, porque circula mucha confusión. La reputación del tagete no viene de repeler mosquitos, sino de que sus raíces liberan tiofenos que reducen las poblaciones de nematodos del suelo, y de que su olor confunde a algunos insectos herbívoros. Como antimosquitos su efecto es discreto; como planta de huerto intercalada entre tomates, tiene una base real.

Eucalipto limón (Corymbia citriodora). Es la especie de la que se obtiene el repelente vegetal más eficaz que existe. Como árbol es enorme y no encaja en un jardín pequeño, así que en la práctica lo relevante es su aceite, no la planta.

Plantas frente a cucarachas y hormigas

Laurel (Laurus nobilis). Las hojas de laurel en armarios y despensas son el remedio tradicional contra cucarachas. La evidencia sobre su eficacia real es modesta y desde luego no resuelve una infestación, pero como medida disuasoria en un armario limpio no cuesta nada. En jardín, el laurel es un arbusto o arbolillo perennifolio excelente para setos, muy rústico y tolerante a poda.

Menta y hierbabuena. Además de mosquitos, el mentol molesta a las hormigas. Colocar hojas machacadas en el recorrido de una fila de hormigas la desorienta temporalmente porque interfiere con el rastro de feromonas que usan para orientarse. Es un parche, no una solución: la solución es localizar de dónde entran y qué las atrae.

Tanaceto (Tanacetum vulgare). Usado tradicionalmente contra hormigas y pulgas. Precaución importante: contiene tuyona y es tóxico por ingestión. No lo uses en preparados de consumo interno ni lo plantes donde jueguen niños pequeños.

Ajenjo (Artemisia absinthium). Muy amargo y con actividad insectífuga conocida. También contiene tuyona y las mismas precauciones aplican. Es una planta gris muy resistente a la sequía, útil en jardín mediterráneo.

Plantas que protegen a otras plantas

Esta es la parte donde la jardinería con aromáticas sí tiene un respaldo sólido, y curiosamente la que menos se explica.

Confusión olfativa. Muchos insectos localizan su planta huésped por el olor. Intercalar aromáticas fuertes entre las hortalizas dificulta esa localización. La combinación mejor documentada es albahaca junto a tomate, y también funcionan tomillo y salvia junto a coles frente a la mariposa de la col.

Plantas trampa. Consiste en poner una especie que el insecto prefiere para que se concentre ahí. La capuchina (Tropaeolum majus) atrae el pulgón negro con enorme eficacia y actúa de sacrificio, protegiendo habas y rosales cercanos.

Refugio de auxiliares. La medida más rentable de todas. Las umbelíferas en flor (hinojo, eneldo, cilantro, perejil que has dejado florecer), la caléndula, el alyssum y la achicoria atraen sírfidos, crisopas y avispas parasitoides, cuyas larvas devoran pulgón en cantidades industriales. En vez de repeler, atraes a los depredadores. Es más lento pero infinitamente más eficaz que cualquier maceta de citronela.

Efecto nematicida. Los tagetes, ya mencionados, reducen poblaciones de Meloidogyne en el suelo si se cultivan como cubierta durante una temporada.

Lo que de verdad reduce los mosquitos

Sería deshonesto terminar sin decir esto. En España el mosquito que más molesta en zonas urbanas del litoral mediterráneo es el mosquito tigre (Aedes albopictus), y tiene una característica que lo hace vulnerable: cría en pequeñísimas acumulaciones de agua, un plato de maceta, un cubo, un juguete olvidado, un canalón atascado, la base de una sombrilla. No necesita un estanque. Y su radio de vuelo es corto, de unos cien o doscientos metros, lo que significa que los mosquitos que te pican han nacido casi con seguridad en tu propia parcela o en la del vecino.

La medida más eficaz, por mucho, es eliminar el agua estancada. En concreto:

Vacía los platos de las macetas o retíralos. Es el criadero número uno en terrazas.

Revisa cada semana cubos, regaderas, lonas plegadas, neumáticos y cualquier recipiente que acumule agua de lluvia.

Limpia canalones y sumideros. Un canalón atascado produce miles de mosquitos.

Si tienes estanque o fuente ornamental, mantén el agua en movimiento o introduce peces. El agua en circulación no sirve para la puesta.

Para bebederos de animales y depósitos que no puedas vaciar, existen larvicidas biológicos a base de Bacillus thuringiensis israelensis, específicos para larvas de mosquito e inocuos para el resto.

Complementa con mosquiteras en las ventanas, ventilador en la terraza (el mosquito tigre vuela mal contra corriente de aire) y repelente cutáneo homologado cuando vayas a estar fuera al atardecer.

En resumen

Las plantas aromáticas contienen compuestos que sí repelen insectos, pero una planta intacta libera cantidades demasiado pequeñas como para protegerte a distancia. Para que funcionen hay que frotar la hoja sobre la piel, usar el aceite esencial diluido o disponerlas en volumen y a tu alcance inmediato.

La "citronela" que se vende en la mayoría de viveros españoles es un geranio de olor (Pelargonium) y no reduce las picaduras por su sola presencia. El único repelente vegetal con eficacia comparable a los de síntesis es el aceite de eucalipto limón.

Donde las plantas sí rinden de verdad es protegiendo a otras plantas: albahaca junto al tomate, capuchina como trampa de pulgón y umbelíferas en flor para atraer sírfidos y crisopas. Y contra los mosquitos, la medida que de verdad cambia las cosas no es botánica: es vaciar todo recipiente con agua estancada de tu parcela, empezando por los platos de las macetas.


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