La ortiga blanca se puede agarrar con la mano sin ninguna consecuencia. Pese al nombre y al parecido, no pica: no tiene pelos urticantes y lo único que deja en los dedos es un ligero olor herbáceo. Crece en cunetas, ribazos, linderos de huerta y sotobosques húmedos de media Europa, incluida buena parte de la mitad norte de la Península, y como su aspecto es tan parecido al de la ortiga verdadera, la mayoría de la gente la esquiva por precaución.
Su nombre botánico es Lamium album y pertenece a las labiadas (Lamiaceae), la familia de la menta y la salvia. La ortiga de verdad, la que quema, es Urtica dioica y está en otra familia completamente distinta, las urticáceas. Que se parezcan es un caso de convergencia en el aspecto de la hoja, nada más. Y esa distinción no es una curiosidad de aficionado: las propiedades medicinales de una y otra no tienen nada que ver, así que confundirlas al preparar una infusión significa tomar algo distinto de lo que se pretendía.
Cómo reconocerla sin equivocarse
Antes de hablar de usos hay que saber identificarla, porque una sola confusión en el campo echa a perder el manojo entero y todo lo que prepares después con él. Estos son los caracteres que la delatan:
Tallo cuadrangular. Pásale los dedos: se notan las cuatro aristas. Es la firma de las labiadas. La ortiga verdadera tiene el tallo más o menos redondeado y cubierto de pelos.
Ausencia de pelos urticantes. Tiene pelillos suaves, pero al frotar una hoja no ocurre nada. Si escuece, no es Lamium.
Flores blancas grandes y bilabiadas. Este es el carácter definitivo. Nacen en verticilos en las axilas de las hojas superiores, miden 2 o 2,5 cm y tienen forma de casco o capucha, con el labio superior curvado sobre los estambres. La Urtica tiene flores verdosas diminutas en racimos colgantes, sin ningún atractivo.
Época de floración. En la Península florece desde abril hasta bien entrado el verano, y en zonas frescas puede repetir en otoño.
Tiene parientes cercanos que también se reconocen fácil: Lamium purpureum, con flores rosadas y hojas superiores teñidas de púrpura, y Lamium maculatum, con una mancha blanquecina en el nervio central. Ninguno pica tampoco, pero el que la tradición ha usado como medicinal es el de flores blancas.
Una advertencia sobre el nombre común: «ortiga blanca» significa cosas distintas según el país. En varios lugares de América se aplica a especies del género Cnidoscolus (euforbiáceas) que sí son fuertemente urticantes y tienen látex, y en otros contextos a Urtica urens o a Lamium indistintamente. Si compras planta seca, mira que en la etiqueta ponga Lamium album.
Qué contiene
La parte que se usa en fitoterapia es la flor (Lamii albi flos), aunque también se emplea la sumidad florida, es decir, los extremos de los tallos con hojas y flores. Los componentes descritos en la literatura farmacognóstica son:
Mucílagos. Polisacáridos que en contacto con agua forman una película viscosa. Explican el efecto emoliente y calmante sobre mucosas irritadas, y son la razón por la que la infusión resulta ligeramente untuosa.
Taninos. Responsables de la acción astringente, la que «cierra» y seca tejidos inflamados o que rezuman.
Flavonoides (derivados del kempferol y la quercetina) y ácidos fenólicos, con actividad antioxidante y antiinflamatoria demostrada in vitro.
Glucósidos iridoides, entre ellos la lamalbida, característicos del género.
Saponinas y una pequeña proporción de aceite esencial, además de sales minerales.
Es una composición discreta, sin principios activos potentes. Eso explica a la vez su buena tolerancia y por qué sus efectos son suaves.
Para qué se ha usado tradicionalmente
Conviene decirlo antes de la lista: la ortiga blanca está catalogada en Europa como planta de uso tradicional. Eso significa que su empleo se apoya en una larga experiencia histórica y no en ensayos clínicos concluyentes. No es un medicamento y no sustituye a ninguno.
Molestias respiratorias leves. Es su indicación más clásica. Los mucílagos suavizan la garganta irritada y la tos seca, y la tradición popular la ha usado en catarros y bronquitis leves. Aquí funciona igual que otras plantas mucilaginosas: alivia la molestia, no acorta la infección.
Uso astringente en la piel. En forma de compresa o de lavado, sobre pequeñas irritaciones, rozaduras, quemaduras solares leves o eccemas secos. También en baños de asiento para molestias hemorroidales y en gargarismos para faringitis y aftas.
Molestias del aparato genital femenino. Es el uso que más aparece en los herbarios antiguos: leucorrea, reglas abundantes y molestias premenstruales. La base es su acción astringente. Hay que tomarlo como lo que es, tradición, y no como un tratamiento para un sangrado anormal, que siempre debe verlo un médico.
Digestivo suave. Ligeramente antiinflamatoria sobre la mucosa digestiva y usada en diarreas leves por los taninos.
Ligeramente diurética. Aquí conviene ser prudente: la fama diurética que circula por internet corresponde en buena medida a la ortiga verdadera (Urtica dioica), que sí tiene esa indicación bien establecida y respaldada por la EMA. Se la han atribuido a la blanca por pura confusión de nombres. La Lamium album es, como mucho, un diurético muy flojo.
Cómo se prepara y se toma
Infusión. La forma habitual. De 1 a 2 gramos de flores secas (una cucharadita rasa) por taza de 150-200 ml de agua recién hervida. Se tapa y se deja reposar de 10 a 15 minutos, y se cuela. Se toman hasta dos o tres tazas al día. Tapar el recipiente no es un detalle decorativo: evita que se escapen los compuestos volátiles con el vapor.
Uso externo. Se prepara una decocción más concentrada, del orden de 4 o 5 gramos por cada 100 ml de agua, hirviendo un par de minutos y dejando reposar. Se aplica templada en compresas, lavados, gargarismos o baños de asiento. Prepárala en el día y no la guardes de una jornada para otra.
Tintura y extractos. Existen en herboristería. Sigue la posología del envase, que depende de la concentración.
Duración. Como cualquier planta de uso tradicional, tiene sentido en tandas cortas, de una a dos semanas. Si la molestia persiste, el problema no es de infusión.
Recolección y secado
Si la recoges tú, hazlo en plena floración, de abril a junio, y por la mañana una vez evaporado el rocío. Se cortan las sumidades floridas o solo las corolas, según quieras.
Elige el sitio con criterio: nada de cunetas de carreteras, márgenes de fincas tratadas con herbicida, bordes de caminos por los que pasean perros o suelos cercanos a naves industriales. La planta acumula lo que hay alrededor.
El secado debe ser rápido, a la sombra, en capa fina y con buena ventilación, a temperatura ambiente o en secadora por debajo de 40 °C. Las flores deben conservar el color blanco crema; si quedan pardas es que se han secado mal o demasiado despacio, y buena parte de sus principios se ha perdido. Guarda en tarro de cristal hermético, al abrigo de la luz, y consume dentro del año.
Precauciones
Es una planta bien tolerada, pero «suave» no es sinónimo de «indiferente»:
Embarazo y lactancia. No se dispone de datos de seguridad suficientes. Evítala.
Niños pequeños. Sin datos que avalen su uso; mejor no dársela por debajo de los 12 años sin criterio profesional.
Alergias. Poco frecuentes, pero posibles, sobre todo cutáneas en aplicación externa. Prueba primero en una zona pequeña.
Taninos y absorción. Como toda planta con taninos, tomada junto a las comidas puede reducir la absorción del hierro. Si tienes anemia, sepárala al menos dos horas de las comidas y de los suplementos de hierro.
Medicación crónica. Consulta antes con tu médico o farmacéutico. Las interacciones descritas son escasas, pero el hecho de que no estén descritas no significa que no existan.
Y una regla que vale para todo: una infusión no diagnostica. Un sangrado inusual, una tos que dura semanas o una lesión en la piel que no cicatriza requieren consulta médica, no herboristería.
Otros usos de la planta
Más allá de lo medicinal, tiene dos utilidades que merecen mención.
En la cocina. Las hojas jóvenes son comestibles cocinadas, con un sabor suave a acelga o espinaca, y se usan en sopas, tortillas y rellenos. Las flores son dulces y adornan bien una ensalada. Nada extraordinario gastronómicamente, pero es una planta silvestre segura una vez identificada.
En el jardín. Es una excelente planta para abejorros. La corola larga deja el néctar fuera del alcance de la abeja doméstica, y son los abejorros de lengua larga los que la polinizan. Los Lamium ornamentales, sobre todo los cultivares de Lamium maculatum como 'White Nancy' o 'Beacon Silver', son además tapizantes muy útiles para cubrir zonas de sombra bajo árboles, donde poco más prospera. Se conforman con suelo fresco y algo de materia orgánica, y se multiplican por división de mata en otoño o primavera.
En resumen
La ortiga blanca, Lamium album, es una labiada que se parece a la ortiga pero no pica y que nada tiene que ver con ella ni botánica ni medicinalmente. Se usa la flor, rica en mucílagos, taninos y flavonoides, y su empleo tradicional es como emoliente para molestias respiratorias leves y como astringente en aplicaciones externas: gargarismos, compresas y baños de asiento. Se toma en infusión de 1 a 2 gramos por taza, hasta tres veces al día, en tandas cortas. Identifícala por el tallo cuadrangular y las flores blancas bilabiadas, recoléctala en floración lejos de carreteras y sécala rápido y a la sombra. Evítala en el embarazo y no le atribuyas el efecto diurético de la ortiga verdadera, que es otra planta. Y ante síntomas persistentes, médico antes que herboristería.