Si preguntas por la calle para qué sirve el tallo de una planta, la respuesta casi unánime será «para sujetar las hojas y las flores». Es cierto, pero es la menos interesante de sus funciones. El tallo es el órgano que conecta la raíz con las hojas, y en esa conexión pasan cosas fundamentales: circula el agua, circulan los azúcares, se almacenan reservas, se generan yemas nuevas y, en muchas especies, se fabrica la propia planta siguiente.
Entender cómo funciona el tallo no es teoría de examen. Explica por qué un árbol muere si se le daña un anillo de corteza, por qué una planta enterrada demasiado profunda se pudre, por qué al despuntar un tallo salen dos ramas donde había una, y por qué un esqueje de geranio enraíza y uno de hoja de rosal no. Vamos con ello.
Qué es el tallo
El tallo es uno de los tres órganos vegetativos de las plantas superiores, junto con la raíz y la hoja. Se define como el eje caulinar que sostiene las hojas y los órganos reproductores y que conduce la savia entre la raíz y la parte aérea.
Lo que lo distingue de una raíz no es estar por encima del suelo (hay tallos subterráneos y raíces aéreas), sino su estructura. Un tallo, por definición, lleva nudos, entrenudos y yemas. Una raíz no tiene nada de eso.
Nudo. El punto donde se inserta una hoja. Es un punto especial: ahí hay tejido capaz de generar raíces y brotes. Por eso los esquejes se cortan siempre por debajo de un nudo y por eso un estolón enraíza justamente en los nudos.
Entrenudo. El tramo de tallo entre dos nudos. Su longitud dice mucho: entrenudos cortos indican buena luz y crecimiento compacto; entrenudos largos y estirados son la señal clásica de una planta ahilada por falta de luz.
Yema apical. Está en el extremo del tallo y es la que hace que crezca a lo largo. Además emite hormonas (auxinas) que frenan a las de abajo.
Yemas axilares. Están en la axila de cada hoja, entre esta y el tallo. Permanecen latentes mientras la apical mande. Elimina la apical y despiertan: eso es exactamente lo que hace una poda de despunte.
Las funciones del tallo, una por una
1. Sostén. Mantiene hojas, flores y frutos en posición y a una altura donde reciban luz y sean accesibles a los polinizadores. En un tallo herbáceo esa rigidez la proporciona sobre todo la turgencia, es decir, la presión del agua dentro de las células; por eso una planta sedienta se marchita, se desploma y vuelve a levantarse en unas horas si la riegas. En un tallo leñoso el sostén es estructural, a base de lignina, y no depende del riego.
2. Conducción. Es la función central. Por el xilema sube el agua y las sales minerales desde la raíz hasta las hojas, empujada por la transpiración foliar. Por el floema bajan (y suben, y van a donde haga falta) los azúcares fabricados en la fotosíntesis, hacia las raíces, los frutos, las yemas o los órganos de reserva. Son dos circuitos independientes que discurren en paralelo dentro del tallo.
3. Almacenamiento. Muchos tallos acumulan reservas: almidón en los tubérculos, azúcares en la caña de azúcar, agua en el tallo suculento de un cactus. Estas reservas son las que permiten a una planta rebrotar en primavera antes de tener una sola hoja fotosintetizando.
4. Fotosíntesis. Todo tallo verde fotosintetiza. En la mayoría de plantas es una contribución menor, pero en las que han reducido o perdido las hojas (cactus, retamas, esparragueras) el tallo asume por completo la función de la hoja. Las retamas de nuestros matorrales son el ejemplo perfecto: casi sin hojas, verdes todo el año gracias al tallo.
5. Crecimiento y ramificación. En las yemas hay meristemos, tejidos con células capaces de dividirse indefinidamente. El tallo es, por tanto, la fábrica de la planta: de él salen todas las ramas, hojas y flores nuevas.
6. Multiplicación vegetativa. Estolones, rizomas, bulbos y tubérculos son tallos modificados cuya misión es producir plantas nuevas sin semilla. La fresa, la menta, la patata o el lirio se propagan así. Es también el fundamento de casi toda la propagación por esqueje que se hace en un vivero.
7. Protección y defensa. La corteza de un árbol es una barrera contra la desecación, los hongos y los insectos. Y las espinas de un rosal o de un endrino no son otra cosa que tallos o excrecencias del tallo endurecidas.
Cómo está construido por dentro
De fuera hacia dentro, un tallo joven tiene: epidermis (una capa protectora con cutícula), corteza (tejido de relleno, a menudo con clorofila), haces vasculares (xilema y floema) y médula central.
La disposición de esos haces separa dos grandes grupos de plantas. En las dicotiledóneas (rosal, encina, tomate, judía) los haces se ordenan en un anillo regular. En las monocotiledóneas (gramíneas, palmeras, bambú, cintas) están dispersos por todo el tejido, sin anillo.
Esa diferencia tiene una consecuencia práctica enorme. El anillo de las dicotiledóneas incluye una capa de células vivas, el cámbium vascular, que produce xilema hacia dentro y floema hacia fuera año tras año: es el crecimiento secundario, el que engrosa los troncos y forma los anillos anuales. Las monocotiledóneas no tienen cámbium en ese sentido. Por eso una palmera no engorda con los años como una encina, y por eso una herida en el tronco de una palmera no se cierra jamás con tejido nuevo: solo se compartimenta.
Por qué anillar un árbol lo mata
Este es el ejemplo que mejor demuestra que el tallo es mucho más que un soporte. El floema está justo bajo la corteza. Si se retira un anillo completo de corteza alrededor del tronco, se corta la única vía por la que los azúcares elaborados en las hojas llegan a la raíz.
El árbol no se muere de inmediato: la copa sigue verde un tiempo, porque el xilema, que está más adentro, sigue subiendo agua. Pero la raíz se queda sin alimento, se agota, deja de absorber y el árbol acaba muriendo, a veces al segundo o tercer año.
Esto ocurre en los jardines con más frecuencia de la que parece, y casi siempre por descuido:
Tutores atados con alambre o brida y nunca revisados. El tronco engorda, la atadura no, y termina estrangulando. Revisa las ataduras cada primavera y retira el tutor a los dos o tres años, que es lo que debería durar.
Desbrozadora contra el pie del árbol. Repetir el golpe en el mismo tronco durante varias temporadas equivale a un anillado lento. Deja un alcorque limpio o un círculo de acolchado alrededor.
Roedores en invierno. Roen la corteza a ras de suelo en frutales jóvenes. Protectores de tronco.
Tipos de tallo
Según su consistencia, los tallos son herbáceos (blandos, verdes, con vida corta o que mueren cada año, como los de la lechuga o la petunia), leñosos (troncos y ramas de árboles y arbustos, lignificados y persistentes) o semileñosos, con la base endurecida y las puntas tiernas, como la lavanda o el romero. Esta distinción manda en la poda: un romero no rebrota de la madera vieja y desnuda, así que hay que podarlo cada año sobre madera del año, no esperar a que se haga un esqueleto para intervenir.
Según su forma y hábito tenemos tallos erguidos, rastreros, trepadores (con zarcillos como la vid, con raíces adventicias como la hiedra, o volubles como la madreselva) y colgantes.
Tipos con nombre propio:
Tronco. Tallo leñoso, único y ramificado en la parte alta.
Estípite. Tallo no ramificado con un penacho terminal de hojas, típico de las palmeras. No es un tronco en sentido estricto.
Caña. Tallo cilíndrico, hueco en los entrenudos y macizo en los nudos, propio de las gramíneas y el bambú. La estructura hueca con tabiques es lo que le da tanta resistencia con tan poco material.
Cladodio o filocladio. Tallo aplanado que hace de hoja. Las «palas» de la chumbera son cladodios, no hojas.
Tallos subterráneos: el gran malentendido
Es el punto donde más gente se equivoca, y merece atención porque tiene consecuencias en el jardín. Estos órganos están bajo tierra pero son tallos, no raíces, y se reconocen porque tienen nudos y yemas.
Rizoma. Tallo horizontal subterráneo, más o menos engrosado, con entrenudos cortos y yemas. Ejemplos: el lirio, el jengibre, la grama, el bambú. Es el motor de expansión de muchas malas hierbas y de muchas plantas invasoras: cada fragmento con una yema regenera una planta entera, y por eso escardar una grama a base de tirar de ella la multiplica.
Tubérculo. Engrosamiento de un tallo subterráneo cargado de almidón. La patata es el ejemplo canónico: sus «ojos» son yemas, y eso demuestra que es tallo. El boniato, en cambio, sí es raíz tuberosa.
Bulbo. Un tallo cortísimo y aplanado (el disco basal) rodeado de hojas carnosas de reserva. Cebolla, tulipán, narciso, ajo. Cuando cortas una cebolla por la mitad, la parte dura del fondo es el tallo; todo lo demás son hojas.
Estolón. Tallo rastrero, delgado, con entrenudos largos, que corre por la superficie o justo bajo ella y enraíza en los nudos formando plantas hijas. Fresa, cinta, trébol blanco.
Este es también el motivo por el que a un aguacate o a un cítrico injertado no se le debe enterrar el cuello pero a un tomate sí conviene enterrarle parte del tallo: el tomate genera raíces adventicias desde el tallo enterrado y gana sistema radicular, mientras que en la mayoría de leñosas el tallo enterrado y permanentemente húmedo acaba invadido por hongos.
Lo que esto significa a la hora de cultivar
Pinzar produce ramas. Al eliminar la yema apical desaparece la dominancia apical y las yemas axilares brotan. Es la base para conseguir matas compactas en albahaca, petunias, crisantemos o coleos.
Los esquejes se cortan por debajo de un nudo. Ahí está la concentración de tejido capaz de emitir raíces. Un esqueje cortado a media entrenudo enraíza peor y se pudre antes.
La planta ahilada no se arregla sola. Los entrenudos largos ya no se acortan. Hay que mejorar la luz y podar para que rebrote compacta.
El acolchado nunca contra el tronco. El mantillo amontonado sobre el cuello de un árbol lo mantiene húmedo y favorece podredumbres y raíces estrangulantes. Deja un palmo libre alrededor del tronco.
Un tallo blando y oscuro en la base es una emergencia. Significa que la conducción está comprometida. Cuando se detecta, la planta suele estar ya perdida; lo único que se puede salvar es un esqueje de la parte alta sana.
En resumen
El tallo es el eje de la planta, reconocible por tener nudos, entrenudos y yemas, y sus funciones van mucho más allá de sostener: conduce agua por el xilema y azúcares por el floema, almacena reservas, fotosintetiza cuando es verde, genera todo el crecimiento nuevo desde sus yemas y, en forma de rizoma, bulbo, tubérculo o estolón, produce plantas nuevas sin semilla. Su estructura interna explica por qué los árboles engrosan y las palmeras no, por qué un anillado mata, por qué el pinzado ramifica y por qué los esquejes se cortan justo bajo un nudo. Mira el tallo de tus plantas: la longitud de los entrenudos, el color y la firmeza de la base te dicen antes que nada si algo va mal.