Las selaginelas son plantas de aspecto delicado, con ramificaciones planas cubiertas de escamitas verdes que forman alfombras densas, a veces con reflejos metálicos azulados o iridiscentes. Se venden en garden centers junto a los helechos y se etiquetan casi siempre como «helecho selaginella», pero eso es un error de bulto: no son helechos.
Pertenecen al género Selaginella, único de la familia Selaginellaceae, dentro de los licopodios o licofitas. Es un linaje que se separó del resto de plantas vasculares hace más de 400 millones de años, mucho antes de que aparecieran los helechos actuales. Sus parientes gigantes formaron los bosques del Carbonífero cuyos restos son hoy el carbón que quemamos. Lo que tienes en la maceta es, literalmente, un fósil viviente.
Aclarar esto no es pedantería. Explica por qué no florecen nunca, por qué no tienen semillas y por qué su cultivo pide cosas que los helechos no piden.
Características generales
El género reúne unas 700 especies, la mayoría de zonas tropicales y subtropicales húmedas, aunque unas cuantas viven en climas templados e incluso en ambientes áridos.
Porte. Casi todas son rastreras o postradas, de 5 a 30 cm de altura, con tallos que se ramifican en un plano y enraízan al contacto con el sustrato. Algunas trepan y unas pocas forman rosetas.
Hojas. Son micrófilos: hojitas diminutas, de pocos milímetros, con un único nervio, dispuestas en cuatro filas sobre el tallo. No son frondes de helecho, aunque el conjunto lo parezca.
Rizóforos. Un rasgo exclusivo del género: unos órganos parecidos a raíces que salen de la horquilla de las ramificaciones y bajan hasta el suelo. No son ni raíz ni tallo del todo, y siguen siendo objeto de discusión botánica.
Lígula. Una pequeña lengüeta en la base de cada hoja, característica que las distingue de los Lycopodium.
Reproducción. Por esporas, nunca por semillas ni flores. Y aquí viene lo interesante: la Selaginella es heterospórica, es decir, produce dos tipos de esporas, unas grandes (megasporas) que darán gametofitos femeninos y otras pequeñas (microsporas) que darán masculinos. Es un paso evolutivo clave, un ensayo temprano de lo que mucho después llevaría al óvulo y al polen. Los helechos, en su gran mayoría, tienen un solo tipo de espora.
Las esporas se agrupan en estróbilos, unas estructuras cuadrangulares en forma de espiguita en los extremos de las ramas. Si alguna vez ves eso en tu planta, no es una flor: es un cono de esporas.
Principales especies
Selaginella kraussiana. La más cultivada. Originaria de África meridional, forma una alfombra de un verde intenso muy tupida, de 5 a 10 cm, ideal para terrarios, macetas colgantes y como cubierta bajo plantas grandes. Hay cultivares muy extendidos: 'Aurea', de un verde amarillento luminoso, y 'Brownii', que forma cojines redondeados compactos. Es fácil, siempre que no se seque. En Nueva Zelanda y otros lugares se ha convertido en invasora, así que no la sueltes en el medio natural.
Selaginella martensii. De México y Centroamérica. Más erguida que las demás, hasta 20-30 cm, con tallos que se sostienen y rizóforos blanquecinos muy visibles. Existe la variedad 'Variegata', con puntas plateadas. Aguanta un poco mejor el aire seco de una casa que la kraussiana.
Selaginella uncinata. Conocida como «musgo pavo real» por la iridiscencia azul metálica de sus hojas, que solo se aprecia bien con luz tenue y de lado. Originaria de China. Es rastrera, muy decorativa y quiere humedad alta y sombra: es planta de terrario más que de estantería.
Selaginella lepidophylla. La famosa «planta de la resurrección» o «flor de piedra», del desierto de Chihuahua. En seco se enrolla en una bola parda aparentemente muerta y, al ponerla en agua, se abre y verdea en pocas horas. Es un fenómeno real de poiquilohidria, la capacidad de deshidratarse casi por completo y rehidratarse sin morir. Merece dos advertencias: se vende mucho confundida con la auténtica rosa de Jericó, que es Anastatica hierochuntica, una crucífera de Oriente Medio y planta completamente distinta; y la mayoría de las que se compran secas ya están muertas y solo se abren por higroscopia, sin recuperar el verde.
Selaginella helvetica. Especie europea, presente en zonas de montaña del norte peninsular. Vive en rocas húmedas y taludes sombríos. Rústica y resistente al frío, pero poco cultivada.
Selaginella denticulata. Autóctona de la región mediterránea, incluida gran parte de España. Forma tapices verdes finísimos en muros umbríos, cuevas y roquedos húmedos. Verla en el campo ayuda a entender qué condiciones pide el género: sombra, roca y humedad constante.
Selaginella apoda. Norteamericana, de porte muy bajo y aspecto de musgo. Muy usada en terrarios y en jardines de musgo.
Cuidados
Resumido en una frase: quieren vivir dentro de una nube. Sombra, humedad constante en el aire y en el sustrato, y temperatura estable. Todo lo demás es detalle.
Luz. Luz indirecta o sombra. El sol directo, incluso una hora de sol de mañana en verano, decolora y quema las ramillas. Una ventana orientada al norte o el fondo de una habitación luminosa son sitios adecuados. Con demasiada oscuridad, sin embargo, se estira y pierde densidad.
Humedad ambiental. Es el factor limitante y el que hace fracasar a casi todo el mundo. Necesitan por encima del 60-70 % de humedad relativa, y una vivienda española con calefacción en invierno anda por el 30 o el 35 %. Pulverizar dos veces al día ayuda poco, porque el efecto dura minutos. Lo que funciona de verdad es encerrarlas: un terrario, una campana de cristal, una pecera vieja, una vitrina o, como mínimo, agruparlas con otras plantas sobre una bandeja con grava y agua. En terrario son una de las mejores plantas que existen.
Riego. El sustrato debe estar siempre ligeramente húmedo, nunca encharcado y nunca seco. No tienen ninguna reserva: si se secan del todo, salvo la lepidophylla, no se recuperan. Riega con agua de lluvia, destilada o de ósmosis; el agua muy calcárea de buena parte de España deja depósitos blancos en el follaje y les sienta mal a la larga. Templada, nunca fría de grifo.
Sustrato. Ligero, aireado y retentivo a la vez, y ácido o neutro. Una mezcla de fibra de coco o turba con perlita y un poco de corteza fina, o directamente un sustrato para orquídeas terrestres o para carnívoras aligerado, va muy bien. Añadir una capa de musgo esfagno en superficie ayuda a mantener la humedad.
Temperatura. Entre 18 y 25 °C es su rango cómodo. Las tropicales sufren por debajo de 12-13 °C. Evita las corrientes de aire y la proximidad de radiadores, que son enemigos directos.
Abonado. Muy poco. Un abono líquido para plantas verdes a un cuarto de la dosis, una vez al mes de primavera a principio de otoño. Son plantas de suelos pobres y el exceso de sales quema las puntas.
Trasplante. Cada dos o tres años, en primavera, a una maceta ancha y poco profunda, porque el sistema radicular es superficial y la planta crece a lo ancho.
Sobre la floración y la poda
Es la pregunta que más se hace y merece una respuesta directa: la selaginela no florece nunca. No es que le falten cuidados ni que sea joven. Como licofita, carece por completo de flores, frutos y semillas; su ciclo pasa por esporas y por un gametofito microscópico que necesita agua líquida para que los gametos masculinos naden hasta el femenino. Si alguien te promete una selaginela en flor, está vendiendo otra cosa.
La poda sí existe, y es útil aunque simple. Con el tiempo la mata se desordena, algunas ramas se secan por la punta y el centro se apelmaza. Con unas tijeras limpias:
Retira las ramillas secas o pardas en cuanto aparezcan, para evitar que se instalen hongos.
Recorta los extremos que se estiren demasiado o se salgan de la maceta, en cualquier momento del año. Rebrota sin problema desde los tallos.
Da un repaso más completo en primavera para renovar la mata, aprovechando para trasplantar y dividir.
Lo que retiras, si está sano, se puede plantar: enraíza con enorme facilidad.
Multiplicación
Por división de mata. El método más rápido y seguro. En primavera, saca la planta, separa porciones con rizóforos y raíces y plántalas por separado. Se recuperan en pocos días si mantienes la humedad.
Por esqueje. Corta trozos de tallo de 5 a 8 cm, apóyalos sobre sustrato húmedo (no hace falta enterrarlos mucho) y cubre con plástico o campana para mantener la humedad al máximo. En dos o tres semanas emiten rizóforos. Es tan fácil que a menudo la propia planta lo hace sola al tocar el sustrato de la maceta vecina.
Por esporas. Posible pero lento y delicado, reservado a aficionados con paciencia. Requiere sustrato estéril, humedad saturada y varios meses de espera.
Problemas frecuentes
Puntas pardas y crujientes. Aire demasiado seco. Es, con diferencia, el síntoma número uno. Solución: encerrarla o cambiarla a un ambiente más húmedo. Pulverizar no basta.
Ramas decoloradas o amarillentas. Exceso de luz. Cámbiala de sitio.
Base blanda y ennegrecida. Exceso de agua con poca ventilación. Reduce el riego, mejora el drenaje y airea el terrario a diario si lo tienes cerrado.
Planta que se estira y ralea. Falta de luz. Acércala a la ventana, sin sol directo.
Depósitos blancos sobre el follaje. Cal del agua del grifo. Cambia a agua de lluvia o destilada.
Plagas. Son poco frecuentes gracias a la humedad alta que se les da. Puede aparecer cochinilla algodonosa o pulgón en las puntas tiernas; en ambientes cerrados, hongos si falta ventilación. La araña roja, en cambio, casi nunca: odia la humedad.
Dónde colocarla
Los sitios donde de verdad triunfan son los terrarios y las vitrinas cerradas, los baños con ventana, los patios interiores sombríos y húmedos, y como cubresuelos al pie de plantas grandes en maceteros amplios, donde aprovechan la sombra y la humedad de las de arriba.
En el exterior, en jardines del norte peninsular y de zonas de clima atlántico, especies como S. kraussiana pueden cultivarse en rincones umbríos y frescos, en rocallas de sombra o entre piedras junto a un estanque, siempre que no hiele con dureza.
En resumen
La selaginela no es un helecho sino una licofita, un linaje mucho más antiguo, y por eso no florece ni florecerá jamás: se reproduce por esporas de dos tamaños. Necesita sombra, humedad ambiental por encima del 60 %, sustrato siempre ligeramente húmedo con agua sin cal, temperaturas de 18 a 25 °C y abonado mínimo. La causa habitual de fracaso es el aire seco de la casa, y la solución que funciona es cultivarla en terrario o vitrina, no pulverizarla. Se multiplica sin dificultad por división o por esquejes de tallo. Y si buscas la planta de la resurrección, esa es Selaginella lepidophylla, que no debe confundirse con la verdadera rosa de Jericó, Anastatica hierochuntica.