Si has cultivado fresas, tienes una cinta en casa o has intentado sacar la grama de un césped, ya has tratado con estolones aunque no los llamaras así. Son uno de los mecanismos más eficaces que han desarrollado las plantas para expandirse, y para el jardinero funcionan de dos maneras opuestas: son la forma más barata de multiplicar plantas y, al mismo tiempo, la razón por la que ciertas malas hierbas son tan difíciles de erradicar.

Estolón de una planta enraizando en el suelo

Qué es un estolón

Un estolón es un tallo rastrero, delgado y de entrenudos largos que crece horizontalmente sobre la superficie del suelo o justo por debajo, y que emite raíces y un brote nuevo en sus nudos, dando lugar a plantas hijas independientes.

Es un tallo, no una raíz. Se sabe porque tiene los tres elementos que definen a un tallo: nudos, entrenudos y yemas. Una raíz no tiene nada de eso. Este punto, que parece técnico, es el que hace comprensible todo lo demás.

Su estructura tiene una lógica clara. El estolón sale de la base de la planta madre, se alarga varios centímetros sin hacer nada (el entrenudo largo) y en el nudo, al tocar suelo húmedo, produce raíces hacia abajo y una roseta de hojas hacia arriba. Esa nueva planta puede a su vez emitir otro estolón, y así sucesivamente. En una temporada, una sola planta madre coloniza una superficie considerable.

Cuál es su función

Colonizar espacio rápido. Es reproducción asexual: las plantas hijas son clones genéticamente idénticos a la madre. No hay que esperar a floración, polinización, maduración de semilla y germinación. La planta ocupa terreno en semanas en lugar de en años.

Buscar mejores condiciones. Una planta no puede moverse, pero un estolón sí explora. Si la madre está en un rincón sombrío, sus estolones pueden llevar plantas hijas hasta una zona con más luz o más humedad.

Sostener a la descendencia. Mientras la planta hija no tiene raíces propias, el estolón sigue conectado y le suministra agua y azúcares. Es una especie de cordón umbilical vegetal que se mantiene semanas o meses. Cuando la hija se vale por sí misma, el estolón se seca y la conexión se rompe.

Sobrevivir a los daños. Una mata dividida por el paso de un animal o por una siega deja fragmentos con nudos que rebrotan. Ahí está la clave de su resistencia como mala hierba.

Lo que no aportan los estolones es variabilidad genética. Todas las plantas del clon comparten las mismas fortalezas y las mismas debilidades: si una enfermedad afecta a una, afecta a todas. Por eso, en cultivos como la fresa, la propagación repetida por estolones acumula virus y degenera el material con los años.

Estolón, rizoma, tubérculo y bulbo

Es la confusión más frecuente y merece la pena zanjarla, porque afecta a cómo se manejan las plantas. Los cuatro son tallos modificados, ninguno es raíz.

Estolón. Aéreo o superficial, delgado, entrenudos largos, sin función de reserva. Su misión es desplazar nuevas plantas lejos de la madre. Fresa, cinta, trébol blanco, Saxifraga stolonifera.

Rizoma. Subterráneo, más grueso, entrenudos cortos y con reservas acumuladas. Su misión combina expansión lenta y almacenamiento. Lirio, jengibre, bambú, caña, grama, juncia.

Tubérculo. Engrosamiento terminal de un tallo subterráneo, dedicado casi por completo a reserva. La patata es el ejemplo canónico: los «ojos» son yemas, y eso demuestra que es tallo y no raíz. Ojo, el boniato sí es una raíz tuberosa, no un tubérculo.

Bulbo. Un tallo cortísimo y aplanado, el disco basal, rodeado de hojas carnosas de reserva. Cebolla, tulipán, ajo, narciso. Al cortar una cebolla por la mitad, la parte dura del fondo es el tallo; el resto son hojas.

Diferencia práctica entre estolón y rizoma: el estolón se ve, se puede seguir con la vista y se corta con la mano. El rizoma va bajo tierra, no se ve y suele estar mucho más ramificado, lo que hace que una mala hierba rizomatosa sea bastante más difícil de erradicar que una estolonífera.

Cómo se propaga una planta por estolones

El procedimiento es siempre el mismo, cambien las especies:

1. Espera al momento adecuado. En España, de primavera a finales de verano. Es cuando la planta emite estolones activamente y cuando el calor favorece el enraizamiento.

2. Elige plantas madre sanas y vigorosas. Como el hijo es un clon, cualquier virus, plaga o debilidad de la madre pasa íntegro. Nunca propagues desde una planta enferma.

3. Fija el nudo contra sustrato húmedo. Aquí está el truco. Un nudo colgando en el aire no hace nada; un nudo en contacto firme con tierra húmeda enraíza en una o dos semanas. Usa una horquilla de alambre, una piedrecilla o simplemente entierra ligeramente el nudo. Lo más cómodo es colocar debajo una maceta pequeña con sustrato, de modo que la planta hija enraíce directamente en su tiesto.

4. Mantén la humedad constante. El nudo no debe secarse mientras emite raíces.

5. Corta cuando esté enraizado. No antes. Tira suavemente de la plantita: si ofrece resistencia, ya tiene raíces. Entonces corta el estolón a un centímetro de la nueva planta. Separar demasiado pronto es el fallo más habitual y suele acabar con la hija seca.

Fresa (Fragaria)

El caso escolar. La fresa emite estolones largos desde la corona, sobre todo cuando los días se alargan, y cada uno puede dar varias plantas hijas escalonadas.

Para propagar: en junio o julio, coloca macetas de 8-10 cm con sustrato bajo los nudos de los estolones y sujétalos. En dos o tres semanas están enraizados. Corta y planta en su sitio definitivo en septiembre u octubre, que es cuando se plantan las fresas en la mayor parte de España.

Dos matices que casi nunca se cuentan:

Si lo que quieres es fruta, retira los estolones. Producirlos consume energía que la planta deja de dedicar al fruto. En cultivo de producción se eliminan sistemáticamente. Deja estolones solo en las plantas que hayas reservado para multiplicar.

Renueva la plantación cada dos o tres años. Las fresas acumulan virosis con la propagación vegetativa sucesiva y pierden vigor y producción. Cada pocos ciclos conviene comprar planta certificada libre de virus y empezar de nuevo.

Conviene distinguir además entre Fragaria vesca, la fresa silvestre o fresa de bosque, de fruto pequeño y muy aromático, y Fragaria × ananassa, el fresón de cultivo que es lo que se planta en los huertos. Ambas se propagan igual, aunque algunas variedades de fresa silvestre («alpinas» o de cuatro estaciones) producen pocos estolones y se multiplican mejor por división de mata.

Menta (Mentha)

La menta se extiende por tallos rastreros que enraízan en los nudos, tanto superficiales como subterráneos. Es tan eficaz haciéndolo que se convierte en un problema.

Multiplicarla es trivial: levanta un trozo de tallo rastrero con raíces, córtalo y plántalo. Enraíza en cualquier época templada y también en un vaso de agua en pocos días.

El consejo que hay que dar es el contrario: planta la menta siempre en maceta, nunca directamente en el huerto. Si la sueltas en un bancal, en dos temporadas habrá menta entre las lechugas, entre los tomates y donde no la quieres. Si aun así prefieres tenerla en el suelo, entiérrale un contenedor sin fondo de al menos 30 cm de profundidad, o un aro de plástico rígido que sobresalga un par de centímetros para que no la salte por arriba.

Un apunte adicional: distintas mentas plantadas juntas se mezclan e hibridan, y con el tiempo pierdes las variedades. Cada una en su maceta.

Cinta o malamadre (Chlorophytum comosum)

La planta de interior más conocida por su forma de reproducirse, y de ahí su nombre popular: cuelga sus «hijos» al aire, aparentemente sin cuidarlos.

Sus tallos largos y arqueados llevan pequeñas flores blancas y, en su extremo, plantitas completas con raíces incipientes ya formadas. Técnicamente el término preciso para esos vástagos es «plántulas» o plantlets, y los tallos que los sostienen son escapos florales modificados más que estolones estrictos, pero funcionalmente hacen exactamente lo mismo y en la práctica se les llama estolones sin problema.

Para multiplicarla, coloca una maceta con sustrato húmedo bajo la plantita sin cortar el tallo, sujétala y espera dos o tres semanas. También se puede cortar directamente y enraizar en agua o en sustrato, aunque el primer método es más seguro.

Un dato útil: la cinta produce hijuelos cuando está algo apretada en la maceta y con días cortos. Si la tuya no da vástagos, probablemente le sobra tiesto o le falta luz.

Trébol blanco (Trifolium repens)

Un ejemplo de estolón puesto a trabajar a favor del jardinero. Los tallos rastreros del trébol enraízan en cada nudo y forman una cubierta densa y resistente al pisoteo.

Se usa mezclado con gramíneas en céspedes rústicos y de bajo mantenimiento porque, además de cubrir, fija nitrógeno atmosférico gracias a la simbiosis con bacterias Rhizobium en sus nódulos radiculares: fertiliza el propio césped. Aguanta mejor la sequía que muchas gramíneas y se mantiene verde en verano cuando el resto amarillea.

Su inconveniente: atrae abejas a ras de suelo, algo a valorar si hay niños que andan descalzos.

Otras plantas que se propagan por estolones

Detalle de un estolón con planta hija

Saxifraga stolonifera. Planta de interior o de rocalla de sombra que cuelga estolones rojizos finísimos con plantitas en el extremo. Muy decorativa en maceta colgante y facilísima de multiplicar.

Ajuga reptans. Tapizante de sombra que se extiende por estolones cortos. Ideal para cubrir bajo árboles.

Cynodon dactylon (grama). Combina estolones superficiales y rizomas profundos, lo que la hace prácticamente imbatible como mala hierba y, a la vez, un excelente césped de verano en el sur de España, donde se usa deliberadamente por su resistencia al calor y al pisoteo.

Stenotaphrum secundatum (grama de San Agustín). Césped estolonífero muy usado en el litoral mediterráneo. Se implanta plantando trozos de estolón, no por semilla.

Zoysia. Otro césped que se establece a base de estolones y tepes.

Vinca minor. Sus tallos rastreros enraízan al contacto con el suelo, lo que la convierte en la tapizante de sombra por excelencia.

Los llamados «hijuelos» de piña, plátano, agave o clavel del aire son un fenómeno parecido, aunque no siempre por estolón estricto, y se separan con la misma lógica: esperar a que tengan raíces propias.

La cara incómoda: estolones y malas hierbas

Lo que hace útiles a los estolones los hace también problemáticos. Al escardar una hierba estolonífera o rizomatosa, cada fragmento con un nudo puede regenerar una planta entera. Tirar de la grama a mano, pasar el motocultor sobre un terreno lleno de rizomas o desbrozar sin recoger los restos son formas eficientes de multiplicarla.

Con estas hierbas la estrategia debe ser otra: extraer el sistema completo excavando, cubrir la zona con lonas opacas durante meses para agotar las reservas, y ser constante. Y sobre todo, limpiar bien el terreno antes de plantar una cubierta vegetal, porque una vez el parterre está plantado ya no hay manera de sacar la grama sin destruirlo todo.

Vale también como advertencia al elegir plantas: si el vivero te dice que una especie es «de crecimiento rápido y se extiende sola», pregúntate si tienes sitio para lo que va a pasar en tres años.

En resumen

Los estolones son tallos rastreros de entrenudos largos que enraízan en sus nudos y generan plantas hijas clónicas de la madre. Sirven para colonizar terreno rápidamente y, en jardinería, para multiplicar plantas gratis y sin apenas técnica: basta con fijar el nudo sobre sustrato húmedo, esperar a que enraíce y cortar después, nunca antes. Fresa, cinta, menta, trébol blanco, Ajuga, Saxifraga stolonifera y varios céspedes de clima cálido se propagan así. No los confundas con los rizomas, que son subterráneos, engrosados y de entrenudos cortos, ni con tubérculos y bulbos, que son órganos de reserva. Y recuerda las dos caras del asunto: en fresa conviene eliminar los estolones si buscas fruta y renovar la plantación cada dos o tres años, y en malas hierbas estoloníferas cada trozo que dejas en el suelo es una planta nueva.


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