Hay más de treinta mil variedades de rosal registradas y cada año se inscriben decenas nuevas. Sin un sistema de clasificación, elegir un rosal sería imposible. Y sin embargo mucha gente compra sin saber a qué grupo pertenece la planta que se lleva a casa, que es exactamente el dato que determina cuánto va a crecer, si va a florecer una vez o cinco, cuándo hay que podarla y si va a oler a algo.
La clasificación de las rosas no es una curiosidad de botánico: es la información práctica más útil que existe sobre un rosal.
Los tres grandes bloques
La Federación Mundial de Sociedades de la Rosa organiza el género Rosa en tres bloques según su origen histórico:
Rosas silvestres o botánicas. Las especies tal y como existen en la naturaleza, más sus variedades y formas naturales.
Rosas antiguas. Las variedades cultivadas pertenecientes a grupos que ya existían antes de 1867.
Rosas modernas. Todo lo posterior a esa fecha.
Ese año no es arbitrario. En 1867 el francés Jean-Baptiste Guillot introdujo Rosa 'La France', considerada el primer híbrido de té, y con ella empieza la rosicultura contemporánea. Conviene deshacer un malentendido frecuente: "rosa antigua" no significa planta vieja. Un rosal gallica plantado el mes pasado sigue siendo una rosa antigua, porque la categoría se refiere al grupo varietal, no a la edad del ejemplar.
Rosas silvestres
Son unas 150 especies distribuidas por todo el hemisferio norte. Casi todas tienen flores simples de cinco pétalos, floración única en primavera y frutos —los escaramujos— muy decorativos y ricos en vitamina C.
En España son comunes Rosa canina, el rosal silvestre de setos y ribazos que además es el patrón sobre el que se injertan muchísimos rosales de vivero; Rosa sempervirens, trepadora mediterránea de hoja casi perenne; y Rosa pouzinii o Rosa micrantha en matorrales y orlas de bosque.
De las foráneas, las que más se ven en jardinería son Rosa rugosa, arbusto durísimo de hoja gofrada muy usado en litorales y taludes porque tolera el salitre y los suelos pobres; Rosa banksiae, la trepadora amarilla o blanca casi sin espinas que cubre fachadas enteras y florece de golpe en abril; y Rosa moyesii o Rosa glauca, cultivadas por su follaje y sus escaramujos.
Su interés en el jardín actual es alto: son las más resistentes a enfermedades, no piden prácticamente nada y alimentan a la fauna. A cambio, hay que aceptar que florecen tres semanas al año.
Rosas antiguas
Dentro del bloque anterior a 1867 hay grupos muy distintos. Los principales:
Gallicas. Descendientes de Rosa gallica, el grupo cultivado más antiguo de Europa. Arbustos compactos de metro y medio, flores muy dobles en tonos rosa intenso, púrpura y granate, aroma profundo. Florecen una sola vez, a finales de primavera. Rústicas, resistentes al frío y capaces de vivir en suelos mediocres. 'Charles de Mills' y la rosa de los boticarios, Rosa gallica var. officinalis, son las más conocidas.
Damascenas. Híbridos antiquísimos entre gallica y otras especies. Son las rosas de las que se destila el aceite esencial en Bulgaria y Turquía, y las de aroma más característico: dulce, especiado, "a rosa de verdad". Porte más abierto y arqueado. Las de verano florecen una vez; las damascenas de otoño repiten.
Albas. Follaje verde azulado, flores blancas o rosa muy pálido, muy perfumadas. Destacan porque toleran la media sombra mejor que cualquier otro rosal, algo poco habitual en el género, y porque enferman poco. 'Maiden's Blush' es la clásica.
Centifolias. Las "rosas de cien hojas" de los cuadros holandeses del XVII. Flores globosas, densísimas, tan pesadas que inclinan las ramas. Floración única y muy perfumada.
Musgosas. Mutación de las centifolias con los sépalos y pedúnculos cubiertos de glándulas resinosas que parecen musgo y huelen a pino al frotarlas. Curiosas más que espectaculares.
Chinas y tés. Llegadas de Extremo Oriente a finales del XVIII, aportaron a Europa lo que ningún rosal europeo tenía: la refloración, la capacidad de florecer repetidamente desde primavera hasta las heladas. Toda la rosicultura moderna nace de ese cruce. Son delicadas al frío pero perfectas para el clima suave del Mediterráneo y del sur peninsular.
Borbón, Portland, Noisette e híbridos perpetuos. Los grupos de transición del siglo XIX, resultado de mezclar los rosales europeos con los chinos. Combinan flor doble y perfumada con refloración más o menos regular. 'Souvenir de la Malmaison' o 'Zéphirine Drouhin', esta última casi sin espinas, siguen plantándose hoy.
Rosas modernas
Es el bloque más numeroso y el que llena los viveros. Se subdivide por porte y tipo de floración.
Híbridos de té. El rosal de flor de corte por antonomasia: una flor grande, de forma cónica perfecta, sola en el extremo de un tallo largo y rígido. Planta erguida de 80-120 cm, refloreciente. Es el grupo con más variedades y también el más exigente: pide poda fuerte anual, abonado generoso y vigilancia contra el oídio y la mancha negra. 'Mister Lincoln', 'Peace' o 'Papa Meilland' son híbridos de té.
Floribundas. Nacidas del cruce entre híbridos de té y polianthas. Flores algo más pequeñas pero en ramilletes y en gran cantidad, con floración más continua y plantas más resistentes. Si lo que quieres es color en el macizo durante meses, una floribunda rinde más que un híbrido de té. 'Iceberg' es el ejemplo canónico.
Grandifloras. Grupo intermedio, reconocido sobre todo en Estados Unidos: porte muy alto y vigoroso, flores de calidad de híbrido de té pero agrupadas en ramos. 'Queen Elizabeth' fue la variedad que dio origen a la categoría.
Polianthas. Arbustos bajos y muy floríferos, con racimos de flores pequeñas. Antecesoras de las floribundas y todavía útiles para bordes y masas bajas.
Miniatura y patio. Plantas de 25-50 cm con hojas y flores proporcionalmente reducidas. Sirven para maceta y jardinera, aunque hay que advertir de algo: los rosales miniatura que se venden en floristería como planta de interior no lo son. Son rosales de exterior forzados en invernadero, y en un salón duran unas semanas.
Trepadores y sarmentosos. Aquí conviene distinguir. Los trepadores hacen ramas rígidas de tres a cinco metros, flores grandes y suelen reflorecer; se guían sobre pérgola, muro o arco. Los sarmentosos producen tallos largos y flexibles de cinco a diez metros o más, con enormes ramilletes de flores pequeñas, y en general florecen una sola vez en primavera, sobre la madera del año anterior. Confundirlos es el origen de la queja más repetida en jardinería: podar en invierno un sarmentoso y quedarse sin flor.
Arbustivos modernos. Cajón amplio para rosales de porte grande y libre, más resistentes que los híbridos de té y con floración repetida. Dentro entran las llamadas rosas inglesas de David Austin, que no son una clase oficial sino una serie comercial: cruzan la forma de flor y el perfume de las rosas antiguas con la refloración y la gama de colores de las modernas. También las rosas paisajísticas tipo Knock Out o Meidiland, seleccionadas por sanidad y bajo mantenimiento más que por la flor individual.
Tapizantes. Porte rastrero o postrado, se extienden más que crecen en alto. Excelentes para taludes y grandes superficies porque cubren y apenas necesitan poda.
La clasificación que de verdad usarás
La botánica está bien, pero a la hora de plantar y de podar solo hacen falta dos preguntas.
¿Florece una vez o repite? Un rosal no remontante forma sus yemas florales sobre la madera producida el año anterior. Se poda inmediatamente después de florecer, en verano, y jamás en invierno. Un rosal remontante florece sobre los brotes del año en curso, así que se poda al final del invierno, antes de la brotación. Errar en esto no mata la planta, pero te deja sin flores toda la temporada. Casi todas las antiguas europeas y los sarmentosos son no remontantes; los híbridos de té, floribundas y la mayoría de arbustivos modernos son remontantes.
¿Qué porte tiene? Arbustivo, trepador, tapizante, miniatura o de pie alto. Los rosales de pie alto, por cierto, no son un grupo botánico: son cualquier variedad injertada a 80 o 120 cm sobre un tronco de Rosa canina. La variedad de arriba manda en la flor; el tronco solo cambia la presentación.
Con esas dos respuestas ya sabes dónde plantarlo, cuánto espacio dejarle y cuándo coger las tijeras. Todo lo demás es contexto.
Cómo elegir según lo que buscas
Perfume por encima de todo: damascenas, gallicas, centifolias y rosas inglesas. La rosicultura del siglo XX priorizó forma, color y duración en jarrón, y muchos híbridos de té perdieron el aroma por el camino.
Color continuo de mayo a noviembre: floribundas y arbustivos paisajísticos.
Poco mantenimiento y nada de tratamientos: rosales botánicos, Rosa rugosa y las series paisajísticas modernas.
Flor para cortar: híbridos de té y grandifloras.
Cubrir un muro o una pérgola: trepador remontante si quieres flor todo el verano; sarmentoso si buscas una explosión espectacular en primavera y no te importa que dure tres semanas.
Clima duro de interior peninsular, con heladas fuertes: gallicas, albas y rugosas antes que tés y chinas.
En resumen
Las rosas se ordenan en silvestres, antiguas (grupos anteriores a 1867: gallicas, damascenas, albas, centifolias, musgosas, chinas, tés, borbones…) y modernas (híbridos de té, floribundas, grandifloras, polianthas, miniaturas, trepadoras, sarmentosas, arbustivas, tapizantes).
Es un mapa útil, pero para el jardín se reduce a dos datos: si el rosal reflorece o florece una sola vez, que decide cuándo podarlo, y qué porte alcanza, que decide dónde plantarlo. Pregunta esas dos cosas antes de comprar y acertarás mucho más que fijándote en la foto de la etiqueta.