Corte una vara de 'Mister Lincoln' a las ocho de la mañana, métala en un jarrón en el salón y a mediodía la habitación entera huele a rosa. No hace falta acercar la nariz ni buscar el aroma: llega solo. Esa es la razón por la que un híbrido de té registrado en 1964 sigue vendiéndose en los viveros españoles seis décadas después, compitiendo con variedades modernas mucho más sanas y mejor construidas.
Porque conviene decirlo desde el principio: 'Mister Lincoln' es un perfume extraordinario dentro de un arbusto mediocre. Quien la compra esperando una planta compacta y equilibrada para un parterre pequeño se lleva un desengaño. Quien la planta sabiendo lo que es y dónde ponerla, difícilmente encuentra algo mejor.
De dónde viene
La obtuvieron en California Herbert Swim y O. L. Weeks, y se comercializó en 1964. Su ascendencia explica bastante de lo que es: cruza de Rosa 'Chrysler Imperial' con 'Charles Mallerin', dos rojos oscuros muy perfumados de mediados de siglo. De la primera heredó la forma de flor y la constancia de floración; de la segunda, el color casi negro en el capullo y buena parte de ese aroma denso.
Al año siguiente de su lanzamiento ganó el All-America Rose Selections de 1965, el premio de referencia del mercado estadounidense en aquella época, y de ahí saltó a Europa. En España se difundió con rapidez porque encajaba bien con lo que entonces se pedía a un rosal: tallo largo, flor grande de corte y olor. En 1974 apareció además un sport trepador, 'Climbing Mister Lincoln', de flor idéntica y floración algo menos repetida, que se sigue encontrando en catálogo.
Cómo es la flor
El capullo es alto, puntiagudo y de un granate tan oscuro que en sombra parece negro. Al abrirse pasa a un rojo carmesí aterciopelado profundo, con esa textura mate que refleja poco la luz y que hace que la flor parezca de terciopelo de verdad. Reúne entre 25 y 35 pétalos y alcanza los 12-13 cm de diámetro, generalmente en flor solitaria por tallo, que es lo propio de un híbrido de té clásico.
El aroma es lo que la define: damascena intenso, dulce, con fondo especiado. En las clasificaciones de rosas perfumadas aparece siempre entre las más fuertes, y en jardín se percibe a varios metros en las tardes húmedas de mayo. Es de las poquísimas rosas rojas modernas que compiten en olor con las antiguas.
Dos matices honestos sobre esa flor. El primero, que con calor fuerte los pétalos exteriores viran a un tono azulado o morado antes de caer, algo común en los rojos con este pigmento; no es una enfermedad ni un problema de riego. El segundo, que el borde de los pétalos se quema y se pone marrón si le pega el sol de mediodía de julio en el interior peninsular, así que en Sevilla, Córdoba o Zaragoza el mejor sitio es aquel donde reciba pleno sol de mañana y algo de sombra a partir de las tres.
Florece de forma remontante, con una explosión grande en mayo, floraciones más discretas en verano —muy escasas en las semanas de más calor— y una segunda gran oleada en septiembre y octubre, que en muchos jardines españoles es incluso mejor que la de primavera porque las noches frescas intensifican el color.
Cómo es la planta
Aquí es donde hay que ser realista. El arbusto es erguido, alto y desgarbado: entre 1,2 y 1,8 m de altura por unos 70-90 cm de anchura, con pocas ramas basales y tendencia a quedarse pelado por abajo. Los tallos son largos, rectos y firmes —perfectos para cortar, que era el objetivo del obtentor—, pero el conjunto no forma masa. Un grupo de tres 'Mister Lincoln' en primera línea de un parterre queda como tres palos con flores arriba.
La solución es de diseño, no de poda: colóquela en segunda o tercera fila, detrás de plantas de 40-60 cm que le tapen las piernas. Lavandas, nepetas, salvias o incluso rosales paisajísticos bajos hacen ese trabajo y además contrastan bien con el rojo oscuro.
El follaje es verde oscuro, semibrillante y de tamaño generoso. En sanidad está en la media de su generación, es decir, por debajo de lo que se le exige hoy a una variedad nueva: es sensible a la mancha negra (Diplocarpon rosae) en zonas húmedas como la cornisa cantábrica o Galicia, y al oídio en primaveras templadas y bochornosas. En clima mediterráneo seco se comporta bastante mejor.
Cuidados
Ubicación. Sol directo abundante, mínimo seis horas, con la matización de sombra vespertina en el sur. Sobre todo, aire: plantada contra una pared sin ventilación es candidata segura a la mancha negra. Deje al menos 80 cm libres alrededor.
Suelo y plantación. Tierra profunda, fértil y bien drenada, ligeramente ácida o neutra. Se planta a raíz desnuda entre noviembre y febrero, que es la mejor opción y la más barata, o en contenedor durante casi todo el año evitando el verano. Cave un hoyo amplio, incorpore compost maduro mezclado con la tierra de relleno y deje el punto de injerto justo a ras de suelo o un par de centímetros por encima; enterrarlo favorece podredumbres y anula el patrón.
Riego. Abundante y espaciado, mejor que poco y a diario. En verano, en el interior peninsular, dos riegos profundos por semana en suelo y diario en maceta grande. Siempre al pie, nunca mojando las hojas: el agua sobre el follaje al atardecer es la vía de entrada de los hongos. Un acolchado de corteza o compost de 5 cm reduce el riego y mantiene la raíz fresca.
Abonado. Un abono específico de rosales o un granulado de liberación lenta a la salida del invierno, otro aporte después de la primera floración y un tercero a finales de agosto para empujar la oleada de otoño. A partir de septiembre, nada de nitrógeno: los brotes tiernos tardíos se hielan.
Poda. Se poda en reposo, entre enero y febrero en la mayor parte de España, algo más tarde en zonas frías. Deje de tres a cinco ramas jóvenes y vigorosas, cortadas a unos 30-40 cm, siempre por encima de una yema que mire hacia fuera, y elimine a ras todo lo seco, débil, cruzado o más viejo de tres años. Con esta variedad no conviene ser tímido: la poda corta es justamente lo que la obliga a emitir brotes desde la base y a no quedarse tan desnuda por abajo. Durante la temporada, corte las flores marchitas por encima de la primera hoja de cinco folíolos completa para acelerar el rebrote.
Sanidad. Prevenir vale más que curar. Retire y tire —no al compost— las hojas caídas con manchas, mantenga el acolchado limpio y, si su zona es húmeda, planifique tratamientos preventivos con azufre o cobre en primavera. Vigile el pulgón en los brotes tiernos de abril: un chorro de agua a presión o jabón potásico resuelve la mayoría de los casos sin tocar a las mariquitas.
Para jarrón. Corte a primera hora de la mañana, en el punto en que el capullo empieza a aflojar los pétalos exteriores pero aún no está abierto, y meta el tallo en agua inmediatamente. Dura entre cinco y siete días y el perfume no decae hasta el final.
¿Es la rosa adecuada para usted?
Sí, si valora el aroma por encima de todo, tiene sitio en el fondo de un arriate o una zona de corte, y vive en clima mediterráneo o continental seco. Sí también si le gusta cortar flores para casa: pocas variedades dan tallos tan largos y rectos.
No, si busca un rosal de bajo mantenimiento para un jardín pequeño y muy visible, o si vive en una zona lluviosa y húmeda donde la mancha negra la va a dejar sin hojas cada agosto. En esos casos hay rojos oscuros modernos con mejor resistencia foliar y porte más lleno, aunque casi ninguno le llega al perfume.
En resumen
'Mister Lincoln' es un híbrido de té de 1964, hijo de 'Chrysler Imperial' y 'Charles Mallerin', premiado con el AARS de 1965, de flor grande, rojo carmesí aterciopelado, 25-35 pétalos y uno de los aromas más potentes que existen en un rosal moderno. A cambio, el arbusto es alto, estrecho y se despuebla por abajo, y su follaje sufre mancha negra en climas húmedos. Se cultiva a pleno sol con buena ventilación, riego al pie, abonado en tres tiempos y poda corta de invierno a tres o cinco ramas. Póngala detrás de otra cosa que le tape las piernas, córtela para casa y le perdonará todo lo demás.