Hay semillas que puedes sembrar y nacen en una semana, y otras que puedes sembrar una y otra vez sin que salga nada. No están muertas: están dormidas, y la estratificación es la manera de despertarlas.

Es un mecanismo de supervivencia. Una semilla de manzano que cayera al suelo en septiembre y germinara al momento tendría una plántula tierna en pleno diciembre, y moriría. Para evitarlo, muchas especies de clima templado llevan un bloqueo interno que solo se levanta después de pasar un periodo largo de frío húmedo. Estratificar es reproducir ese invierno.

Semillas preparadas para estratificar

Qué semillas lo necesitan

Como regla, las de plantas leñosas de clima templado y las de muchas vivaces de montaña. En concreto:

Frutales de hueso y pepita: manzano, peral, cerezo, melocotonero, ciruelo, almendro.

Árboles y arbustos: arce, fresno, roble, castaño, tilo, rosal silvestre, acebo, madroño.

Vivaces: lavanda, aquilegia, prímula, eléboro, muchas gencianas.

Y como regla contraria: casi ninguna hortaliza ni ninguna anual de verano lo necesita. Tomates, calabacines o girasoles germinan sin más.

Si no estás seguro, el envase suele indicarlo, y a falta de eso hay una pista razonable: si la planta es originaria de un sitio con invierno de verdad y produce semilla en otoño, probablemente lo pida.

Estratificación en frío, paso a paso

Es la más habitual. Se hace en la nevera y da mucho mejor control que dejarlo al azar del clima.

1. Remoja las semillas entre 12 y 24 horas en agua a temperatura ambiente. Las que floten después de ese tiempo suelen estar vacías; descártalas.

2. Prepara el medio. Vermiculita, perlita, turba o arena, y también sirve papel de cocina. Humedécelo y luego escúrrelo bien: debe estar húmedo al tacto pero sin soltar una gota al apretarlo. El exceso de agua es la causa número uno de fracaso, porque pudre la semilla.

3. Mezcla y embolsa. Semillas y medio en una bolsa de plástico con cierre o un táper, en proporción de una parte de semilla por tres o cuatro de medio.

4. Etiqueta. Especie y fecha de inicio. En tres meses no te vas a acordar, y las bolsas se parecen todas.

5. A la nevera, en la parte menos fría, entre 1 y 5 grados. No al congelador: congelar no equivale a estratificar y mata muchas semillas.

6. Revisa cada dos semanas. Comprueba que no haya moho —si aparece, saca esas semillas, enjuágalas y cambia el medio— y que la humedad se mantenga.

7. Siembra cuando toque, o antes si ves que alguna ha empezado a germinar dentro de la bolsa, cosa que pasa a menudo y es buena señal. Manéjalas con cuidado, porque la radícula se parte con nada.

Cuánto tiempo

Depende de la especie, y merece la pena buscarlo antes de empezar. Como orientación:

4 a 6 semanas: lavanda, aquilegia, muchas vivaces.

6 a 8 semanas: manzano, peral.

8 a 12 semanas: cerezo, melocotonero, ciruelo, arce.

3 a 5 meses o más: acebo, madroño, tejo y otras de germinación notoriamente lenta.

Quedarse corto es el error más común: la semilla no germina y uno concluye que no era viable. Si tienes dudas, alarga.

Estratificación al aire libre

La alternativa natural, y para cantidades grandes es más cómoda. Siembra en otoño en bandejas o macetas, entiérralas o déjalas a la intemperie en un lugar protegido del sol y de la lluvia excesiva, cúbrelas con malla para que no se las coman los pájaros y los roedores, y espera a la primavera.

Funciona bien si tu invierno tiene frío de verdad. En la costa mediterránea o en Canarias, donde no se acumulan suficientes horas frías, la nevera es más fiable.

Otros bloqueos que se confunden con este

Latencia física. Algunas semillas —leguminosas, tipo acacia o algarrobo— tienen la cubierta impermeable y el agua no entra. Ahí no sirve el frío: hay que escarificar, lijando la cubierta con papel de lija o dándoles un remojo en agua caliente. Es un problema distinto y una solución distinta.

Doble latencia. Unas cuantas —tejo, algunos arces, el espino albar— necesitan primero un periodo cálido húmedo y después uno frío. Si estratificas en frío directamente, no germinan hasta el segundo año.

Errores frecuentes

Demasiada agua en el medio: pudre.

Congelar en vez de refrigerar.

Abrir la bolsa constantemente, lo que reseca y contamina.

No etiquetar.

Sembrar en cuanto salen de la nevera y regar en exceso. Tras un proceso tan largo, sería una pena perderlas ahí.

En resumen

Remoja, mezcla con un medio apenas húmedo, embolsa, etiqueta y a la nevera entre 1 y 5 grados durante las semanas que pida la especie, revisando cada quince días. Es un proceso de meses, así que empieza en otoño para sembrar en primavera. Y si la semilla tiene la cubierta dura, lo que necesita es lija, no frío.


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