Aplasta con suavidad cada semilla de cilantro entre los dedos antes de enterrarla y germinará entre cinco y diez días antes. No es un truco de abuela: lo que llamamos semilla de cilantro son en realidad dos semillas metidas dentro de una cubierta leñosa común, y romper esa cubierta le ahorra a la planta la parte más lenta del trabajo.
El cilantro (Coriandrum sativum) es una umbelífera anual, de la misma familia que el perejil, la zanahoria y el hinojo. Se siembra de semilla siempre, se siembra directamente donde va a vivir y se siembra más veces de las que uno cree, porque su ciclo es corto y termina siempre igual: floreciendo. Entender ese ciclo es la diferencia entre tener hoja fresca ocho meses al año o quedarse con tres tristes cortes en primavera.
La semilla de cilantro no es una semilla
Esas bolitas beige, estriadas, de 3 a 5 mm, son esquizocarpos: un fruto seco formado por dos mitades llamadas mericarpos, cada una con su propio embrión. De ahí que del mismo punto salgan a menudo dos plántulas pegadas.
La cubierta es dura y contiene aceites esenciales que retrasan la entrada de agua. Por eso el cilantro tiene fama de germinar mal y despacio cuando en realidad germina bien: solo hay que ayudarle.
Cómo prepararlas:
Pon las semillas sobre una superficie dura y pásales el rodillo o la base de un vaso apretando poco, lo justo para que se abran en dos mitades. No hay que triturarlas ni hacer polvo: si oyes un chasquido seco y ves que se separan, ya está. Después, remójalas en agua templada entre 24 y 48 horas, cambiando el agua una vez. Escúrrelas sobre papel de cocina hasta que se manejen bien y siémbralas ese mismo día; una semilla hidratada no se puede volver a guardar.
Con este tratamiento la nascencia baja de los 15-21 días habituales a unos 7-10 días, y sobre todo se vuelve uniforme, que importa más: sin él es normal que unas plántulas salgan la primera semana y otras la tercera, y acabas con un bancal desigual imposible de cortar de una vez.
Cuándo sembrar cilantro en España
Aquí está el error más repetido con esta planta. El cilantro se siembra en el huerto cuando se siembran los tomates, y ese es justo el peor momento posible en buena parte de la península.
El cilantro florece por fotoperiodo largo: cuando los días superan las 13-14 horas de luz, la planta deja de hacer hoja y sube a flor, tenga la edad que tenga. El calor acelera el proceso, pero el disparador es la luz. Sembrado en mayo, con los días alargándose, tienes plantas de un palmo espigándose en tres semanas.
El calendario que funciona en clima peninsular:
Final de verano y otoño (de septiembre a principios de noviembre). Es la mejor siembra, con diferencia, en el centro, el sur y todo el litoral mediterráneo. Los días se acortan, la planta no tiene ningún estímulo para florecer y se dedica a hacer roseta de hoja durante meses. El cilantro aguanta heladas ligeras de hasta -5 o -6 °C sin problema una vez arraigado, así que en zonas de invierno suave da hoja desde noviembre hasta abril.
Final de invierno y primavera temprana (de febrero a mediados de abril). Válida en toda España, pero sabiendo que es una siembra a contrarreloj: darás dos o tres cortes antes de que el alargamiento del día la haga florecer en mayo o junio. En el norte peninsular y en zonas de montaña, donde el verano es fresco, esta siembra se puede estirar hasta junio.
Verano (de junio a agosto). Solo tiene sentido en clima atlántico o de altitud, y siempre a media sombra. Por encima de 28-30 °C de temperatura del suelo la germinación cae en picado y las plántulas que nacen se espigan casi de inmediato.
En cualquiera de los casos, siembra escalonado cada dos o tres semanas en tandas pequeñas. Es la única forma de tener hoja de forma continua, porque la planta individual no se puede alargar más allá de lo que su ciclo permite.
Siembra directa: por qué el semillero es mala idea
El cilantro hace una raíz pivotante, un eje central que profundiza rápido y que no tolera que lo rompan. Cuando trasplantas una plántula de alveolo, esa raíz se descabeza o se enrolla, la planta sufre un estrés hídrico y el estrés, en una umbelífera anual, se traduce en una sola cosa: floración anticipada. Es habitual ver plantel de cilantro comprado en bandeja espigándose a las dos semanas de plantarlo y culpar al vivero cuando la culpa es del trasplante en sí.
Así que siembra siempre en el sitio definitivo, sea bancal, jardinera o maceta. Si compras planta hecha, elige las bandejas de cepellón muy joven y plántala sin descalzar nada, o mejor todavía, gasta ese dinero en un sobre de semillas: rinde veinte veces más.
Cómo sembrarlo, paso a paso
1. Prepara el suelo. El cilantro pide tierra suelta, mullida a unos 25-30 cm y bien drenada. No necesita abonado fuerte; con el compost de fondo del cultivo anterior le sobra. Un exceso de nitrógeno da hoja grande, blanda, con menos aroma y muy apetecible para el pulgón. Tolera pH de 6 a 7,5 sin problema, así que casi cualquier suelo de huerto le vale.
2. Marca los surcos. Líneas separadas 20-25 cm si quieres cortar planta a planta, o 12-15 cm si vas a segar la hoja con tijera al estilo de las mezclas de ensalada.
3. Profundidad. De 1 a 1,5 cm. Más superficial y la semilla se seca antes de arrancar; más profunda y la plántula se agota antes de asomar. Cúbrelas con tierra fina o con mantillo tamizado y aprieta ligeramente con la palma para que haya contacto.
4. Densidad. Siembra generoso a chorrillo y aclara después. Deja finalmente una planta cada 8-10 cm si buscas matas grandes para cortes sucesivos; si vas a segar en verde y arrancar, puedes dejarlo mucho más denso, cada 3-4 cm.
5. Riego. Riega con lluvia fina antes y después de sembrar, y mantén el lecho constantemente húmedo hasta la nascencia, sin encharcar. Si el suelo se seca un solo día durante la germinación, pierdes buena parte de la siembra. En siembras de septiembre, con el sol todavía fuerte, cubre con una malla de sombreo o una capa muy fina de paja hasta que asomen.
6. Temperatura. El óptimo del suelo está entre 15 y 22 °C. Germina a partir de 8-10 °C, aunque despacio, y se resiente por encima de 28 °C.
Cilantro en maceta y jardinera
Funciona bien, con una condición innegociable: profundidad. Por esa raíz pivotante, el recipiente debe tener al menos 20-25 cm de fondo. Las jardineras bajas de balcón, de 12-15 cm, son la razón por la que tanta gente da el cilantro por imposible en maceta; la planta topa con el fondo, se estanca y florece.
Usa un sustrato universal aligerado con un 20-25 % de perlita o arena gruesa, y asegúrate de que los agujeros de drenaje están libres. En una jardinera de 60 cm caben dos líneas separadas 12 cm. Riego frecuente pero moderado, porque el sustrato se seca mucho más rápido que la tierra del huerto y un golpe de sequía en maceta se paga con floración inmediata.
Ubicación: sol directo en otoño e invierno; media sombra o sol de mañana en primavera y verano.
Cuidados de las primeras semanas
Aclareo. Cuando las plántulas tengan la segunda hoja verdadera —la primera es alargada y no se parece nada al cilantro adulto—, aclara a la distancia elegida. Corta los sobrantes con tijera a ras de suelo en lugar de arrancarlos, para no mover la raíz de los vecinos. Y aprovéchalos: ya se comen.
Riego. Regular y sin extremos. La planta necesita humedad constante en superficie, pero el encharcamiento le provoca podredumbre de cuello con mucha facilidad.
Acolchado. Una capa fina de paja o de restos de siega entre líneas mantiene el suelo fresco y retrasa la subida a flor en las siembras de primavera. Es la medida más eficaz de todas para estirar la cosecha.
Abonado. Casi ninguno. Si el cultivo se ve pálido tras varios cortes, un riego con purín de ortiga muy diluido o un abono equilibrado a media dosis es suficiente.
Por qué se te espiga el cilantro
Conviene decirlo con claridad porque circula mucha información equivocada: el cilantro no se espiga por falta de riego, ni porque la semilla sea mala, ni porque lo hayas cortado mal. Se espiga porque es una anual de día largo y ha llegado su momento. La sequía, el calor y el trasplante lo adelantan, pero no lo causan.
Lo que sí está en tu mano:
Sembrar en la época correcta, que es la palanca principal. Elegir variedades de floración lenta cuando siembres en primavera: Santo, Calypso, Cruiser o Leisure son las de tipo hoja, con follaje ancho y ciclo más largo. Las variedades vendidas para grano, como Marino o el cilantro marroquí, florecen antes por diseño. Cortar con frecuencia, porque cada corte retrasa un poco el proceso. Y mantener el suelo fresco con acolchado y sombra parcial.
Cuando ya haya subido, no la arranques con prisa. La umbela de flores blancas atrae sírfidos, avispas parasitoides y otros auxiliares que se comerán el pulgón del huerto, y de paso te da semilla.
Recolección: hoja y grano
Hoja. Empieza a cortar cuando la mata tenga 15-20 cm, unas cuatro a seis semanas después de nacer. Corta las hojas exteriores por la base dejando el centro intacto, o siega la planta entera a 3-4 cm del suelo: rebrota dos o tres veces si el tiempo acompaña. La hoja se marchita en horas, así que se recolecta justo antes de usarla.
Grano (coriandro). Deja unas cuantas plantas florecer. Cuando las umbelas pasen de verde a marrón claro y las semillas empiecen a desprenderse al rozarlas, corta los tallos enteros por la mañana temprano, mételos boca abajo en una bolsa de papel y cuélgala en un sitio seco y ventilado dos o tres semanas. Después basta con sacudir. Guardadas en frasco hermético y a oscuras, las semillas conservan una germinación aceptable durante tres o cuatro años, y como especia mejoran incluso el primer año de reposo.
Si dejas caer algunas al suelo, el cilantro se resiembra solo con notable facilidad. Muchos huertos acaban teniendo cilantro espontáneo cada otoño sin volver a comprar un sobre.
Problemas frecuentes
No germina nada. Por orden de probabilidad: el lecho se secó unos días, se sembró demasiado profundo, o la semilla es vieja. Comprueba también la temperatura; en agosto el suelo de un bancal a pleno sol supera de largo los 30 °C.
Pulgón. Sobre todo en primavera y en brotes tiernos de plantas sobreabonadas. Un chorro de agua a presión, jabón potásico si va a más y, en el fondo, menos nitrógeno.
Mildiu y podredumbre de cuello. Aparecen con siembras muy densas, riego por aspersión al atardecer y suelo pesado. Se corrigen con aclareo, riego a ras de suelo y mejor drenaje.
Caracoles y babosas. Devoran las plántulas de las siembras de otoño en una noche. Trampas de cerveza o revisión manual las primeras semanas.
Confusiones de nombre. El cilantro no es lo mismo que el perejil (Petroselinum crispum), aunque de pequeños se parecen mucho; se distinguen por el olor al frotar la hoja. Y tampoco es el culantro o recao (Eryngium foetidum), otra planta distinta, de hoja alargada y dentada, que en Canarias y en Latinoamérica se llama a veces con el mismo nombre y que sí resiste el calor del verano.
En resumen
Sembrar cilantro es sencillo si se respetan cuatro cosas. Parte las semillas y remójalas 24-48 horas, porque son frutos dobles con cubierta dura. Siembra directamente en su sitio, a 1-1,5 cm de profundidad, sin pasar por semillero: la raíz pivotante no perdona el trasplante. Elige bien la época, y en clima peninsular eso significa apostar por la siembra de septiembre a noviembre, que da hoja todo el invierno, más una siembra corta de febrero a abril. Y siembra escalonado cada dos o tres semanas, con acolchado y algo de sombra en primavera.
El día que se espigue, no lo tomes como un fracaso. Deja florecer un par de plantas, recoge el grano en julio y tendrás semilla propia para la siembra de otoño, que es cuando el cilantro se encuentra realmente a gusto.