Sembrar hinojo en marzo y melón en septiembre es la forma más rápida de perder las dos siembras. Son dos cultivos que a menudo aparecen juntos en las bolsas de semillas del huerto de verano, pero su calendario y sus exigencias no se parecen en nada: el melón necesita calor de suelo y no perdona el trasplante brusco; el hinojo de bulbo se espiga si lo siembras cuando los días se están alargando. Conocer esas dos reglas resuelve buena parte del asunto.
Lo que sí comparten es un hueco en el mismo bancal a lo largo del año. El melón sale a finales de agosto o en septiembre; el hinojo se siembra precisamente en julio y agosto y entra a ocupar ese sitio. Es un relevo cómodo y en este artículo se explican las dos siembras por separado, con las fechas peninsulares.
Melón: una semilla que solo germina con calor
El melón (Cucumis melo) es una cucurbitácea de origen subtropical y su semilla lo demuestra. Por debajo de 15 ºC de temperatura del suelo simplemente no germina, y entre 15 y 18 ºC lo hace tan despacio que la semilla se pudre antes de nacer. El óptimo está entre 25 y 30 ºC, y en ese rango emerge en cuatro a seis días.
De ahí salen las fechas:
Semillero protegido: de mediados de febrero a finales de marzo en el litoral mediterráneo y el valle del Guadalquivir; marzo y principios de abril en el centro peninsular; abril en la mitad norte y zonas de montaña. Necesita invernadero, mesa caliente o, como mínimo, una ventana muy soleada dentro de casa. Sin calor no hay semillero que valga.
Siembra directa en el terreno: a partir de que el suelo se mantenga por encima de 15-18 ºC de forma estable, lo que en la práctica significa finales de abril en el sur, mayo en el centro y finales de mayo o principios de junio en el norte. La siembra directa da plantas más robustas y con mejor raíz, a costa de retrasar la cosecha entre dos y tres semanas.
Cómo sembrarlo
En semillero, usa alveolos grandes (de 6-7 cm de lado), macetas de 8-10 cm o macetas de turba prensada. Los alveolos pequeños de 54 huecos, que sirven para el tomate, aquí no valen: el melón hace raíz rápido y se enrolla en dos semanas.
Pon una o dos semillas por alveolo, a 1,5-2 cm de profundidad, y colócalas de canto, con el borde afilado hacia abajo. No es superstición de huerta: apoyada de plano, la semilla retiene una película de agua sobre la cara y aumentan las pudriciones, y además la plántula levanta con más dificultad la cubierta seminal, que se le queda pegada a los cotiledones. Si nacen las dos, corta la más débil a ras con tijera en lugar de arrancarla.
El sustrato debe estar húmedo pero no empapado, y conviene taparlo con plástico o una tapa transparente hasta la emergencia para conservar temperatura y humedad. En cuanto asome, quita la tapa y dale toda la luz posible o tendrás plantas ahiladas.
En siembra directa, se hacen golpes de siembra con dos o tres semillas cada uno, separados de 1 a 1,5 m entre golpes y de 1,5 a 2 m entre líneas. Después se aclara y se deja una sola planta por golpe. Sí, ocupa mucho; el melón es una planta de gran porte y apretarla es la vía directa a un huerto lleno de hoja, oídio y frutos pequeños.
El trasplante, el momento crítico
El melón tiene raíces frágiles y trasplanta mal. La planta ideal para llevar al terreno es joven: entre 20 y 30 días de semillero, con dos o tres hojas verdaderas además de los cotiledones. Una planta grande y con la maceta llena de raíces se queda parada varias semanas y acaba adelantada por otra sembrada más tarde.
Antes de plantar, endurece las plántulas sacándolas al exterior unos días de forma gradual, y elige un día sin viento y sin previsión de frío. El melón se resiente por debajo de 10-12 ºC y muere con la primera helada, así que ni se te ocurra adelantar el trasplante por un golpe de calor de abril. Riega el cepellón antes de sacarlo, planta a la misma altura y da un riego generoso de asentamiento.
En zonas donde las noches siguen frescas, un túnel bajo con plástico perforado o un acolchado negro durante las primeras semanas cambia mucho las cosas: calienta el suelo, adelanta el ciclo y ahorra escardas.
Semillas del melón que te has comido
Se pueden guardar y germinan bien, pero conviene saber qué sale. Los melones de supermercado son casi siempre híbridos F1 y su descendencia se segrega: plantas dispares, frutos de tamaño y sabor irregulares y a veces malos. Además Cucumis melo se cruza con facilidad entre variedades, así que ni siquiera una variedad tradicional mantiene el tipo si al lado había otra floreciendo. Para conservar semilla propia, parte de variedad de polinización abierta ('Piel de Sapo', 'Tendral', 'Amarillo Oro'), aíslala y extrae las semillas de un fruto bien maduro, lavándolas y secándolas a la sombra.
Dato práctico: la semilla de melón conserva buen poder germinativo cinco o seis años guardada seca y fresca, más que la mayor parte de las hortalizas. No hay prisa por gastar el sobre entero.
Hinojo: el problema no es germinar, es que no se espigue
Con el hinojo hay que distinguir primero de qué planta hablamos, porque bajo el mismo nombre se venden dos cosas distintas:
Hinojo común (Foeniculum vulgare), perenne, alto, del que se aprovechan las hojas y las semillas aromáticas. Es el que crece silvestre en cunetas por toda la Península.
Hinojo de bulbo o florencia (Foeniculum vulgare var. azoricum), anual, cultivado por esa base carnosa y blanca que se come como hortaliza. Cuando alguien busca sembrar hinojo en el huerto, suele referirse a este.
La semilla del hinojo germina con facilidad entre 15 y 20 ºC, en unos siete a catorce días, sembrada a menos de 1 cm de profundidad. Ese no es el problema. El problema es la subida a flor prematura: en cuanto la planta joven pasa frío o percibe días que se alargan, abandona la formación del bulbo, alarga el tallo y florece. El resultado es un hinojo fibroso, delgado y sin nada que comer.
Fechas de siembra del hinojo de bulbo
De aquí sale la regla más útil de este cultivo: siembra en verano, no en primavera. La ventana buena en la mayor parte de la Península va de finales de junio a mediados de agosto, para engordar bulbo en otoño con días que se acortan y temperaturas descendentes. La cosecha llega de octubre a diciembre, y en el litoral suave puede alargarse a enero.
Hay una segunda ventana en febrero-marzo bajo abrigo en zonas de invierno benigno, pero exige variedades seleccionadas contra el espigado ('Zefa Fino', 'Montovano', 'Selma') y aun así el riesgo existe. Las siembras de abril y mayo en campo abierto se espigan casi siempre y son la causa habitual de que la gente dé por imposible este cultivo.
Siembra directa o trasplante
El hinojo hace raíz pivotante y le molesta el trasplante tanto como al melón, con el agravante de que el estrés del trasplante es en sí mismo un factor que dispara el espigado. Por eso la siembra directa es claramente preferible: se siembra a chorrillo o a golpes en líneas separadas 40-50 cm y luego se aclara a 25-30 cm entre plantas.
Si no queda más remedio que hacer semillero, usa alveolos profundos o macetas de turba y trasplanta pronto, con tres o cuatro hojas verdaderas y sin llegar a enrollar raíces. Nunca a raíz desnuda.
Durante el cultivo, el hinojo pide riego regular y suelo suelto, profundo y bien abonado en materia orgánica descompuesta. Los golpes de sequía seguidos de riego abundante rajan el bulbo y también favorecen la subida a flor. Cuando el bulbo tenga el tamaño de un huevo, aporca tierra alrededor para blanquearlo y hacerlo más tierno. Se recolecta con 8-12 cm de diámetro, cortando a ras de suelo; si dejas el tocón, muchas veces rebrota y da hojas tiernas para condimento.
Una advertencia sobre las vecinas
El hinojo es alelopático: sus raíces y sus restos liberan compuestos que frenan la germinación y el desarrollo de otras plantas próximas. Tomate, judía, cilantro y eneldo lo notan claramente. Ponlo en un extremo del huerto o en un bancal propio, no intercalado. Y el hinojo de bulbo se cruza con el hinojo silvestre de los alrededores, así que si vas a guardar semilla y tienes cunetas llenas de él, la descendencia te saldrá con menos bulbo del que esperabas.
Errores frecuentes con estas dos semillas
Sembrar el melón demasiado pronto. Adelantar el semillero sin fuente de calor solo produce semillas podridas o plantas raquíticas que después son adelantadas por las sembradas a tiempo.
Trasplantar melón con la maceta llena de raíces. Mejor una plántula de tres semanas que una de seis.
Sembrar hinojo de bulbo en primavera. Es el error que más veces arruina el cultivo, y no se arregla con riego ni con abono: es una respuesta al fotoperiodo.
Enterrar demasiado la semilla de hinojo. Es pequeña y con poca reserva; a más de 1-1,5 cm no llega a emerger.
Guardar el sobre abierto en el cobertizo. El calor y la humedad son lo que mata la semilla. En un bote cerrado, en un armario fresco y seco, el melón aguanta cinco o seis años y el hinojo unos tres o cuatro.
Confundir semilla de especia con semilla de siembra. El hinojo del bote de cocina germina a veces, pero suele venir tratado, viejo o sometido a calor, y además es hinojo común, no de bulbo. Para huerto, semilla de siembra.
En resumen
Al melón hay que darle calor: semillero protegido de febrero a abril según zona, o siembra directa cuando el suelo pase de 15-18 ºC, semilla de canto a 2 cm, alveolos grandes, trasplante joven y mucho espacio entre plantas. Al hinojo de bulbo hay que darle la estación correcta: siembra de finales de junio a mediados de agosto, directa siempre que se pueda, aclareo a 25-30 cm, riego constante y aporcado antes de recolectar. Uno se pierde por frío y el otro por calendario. Con esas dos fechas bien elegidas, el resto del cultivo es sencillo.