El cannabis (Cannabis sativa L.) es una planta anual herbácea de la familia Cannabaceae, la misma del lúpulo. Desde el punto de vista botánico tiene dos peculiaridades que explican casi todo lo que se dice sobre sus semillas: es una especie dioica, con plantas macho y plantas hembra separadas, y es fotoperiódica de día corto, es decir, no florece hasta que las noches se alargan. Sobre esas dos características se ha construido toda la clasificación comercial de semillas: regulares, feminizadas y autoflorecientes.

Antes de entrar en materia, una aclaración necesaria sobre el marco legal español, porque afecta a lo que se puede y no se puede hacer. En España la venta y posesión de semillas de cannabis es legal: la semilla no está fiscalizada como estupefaciente porque no contiene cannabinoides en cantidad relevante, y por eso se comercializa abiertamente como artículo de coleccionismo o de conservación. Lo que sí está regulado es el cultivo. El autocultivo para consumo propio en un espacio estrictamente privado y no visible desde el exterior no constituye delito según reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo, pero el cultivo en lugares visibles al público está tipificado como infracción grave por la Ley Orgánica 4/2015 de protección de la seguridad ciudadana, con sanciones económicas notables. El cultivo destinado a terceros, la difusión y la venta sí son delitos contra la salud pública. La legislación cambia y hay matices autonómicos y jurisprudenciales, así que infórmate de la normativa vigente antes de cualquier cultivo. Lo que sigue es información botánica y agronómica.

Semillas de cannabis

Cómo se reproduce la planta

Entender la reproducción es lo que da sentido a los tipos de semilla.

Plantas dioicas. Lo habitual en cannabis es que cada individuo sea macho o hembra. La planta macho produce racimos de flores pequeñas colgantes, con forma de bolitas o campanillas, que se abren y liberan polen. La planta hembra produce flores agrupadas con dos estigmas blancos filiformes que asoman de una bráctea; son esos pistilos los que capturan el polen. El sexo se distingue en la fase de preflora, en las axilas de las ramas, unas semanas después de que la planta pase a floración.

El cannabis es anemófilo: se poliniza por el viento, no por insectos, y el polen viaja kilómetros. Esto es fundamental en la práctica. Si en el cultivo hay un macho y se le deja polinizar, todas las hembras dedicarán su energía a producir semillas en lugar de a engordar flores. Por eso en cultivo de flor se eliminan los machos en cuanto se identifican.

Plantas monoicas y hermafroditismo. Algunas plantas desarrollan flores de ambos sexos en el mismo pie. Ocurre de forma natural en variedades de cáñamo industrial, y ocurre de forma inducida por estrés: fotoperiodo irregular, luces encendidas de noche, temperaturas extremas, daños mecánicos o floración excesivamente prolongada. Cuando una hembra "se vuelve macho" en parte, aparecen los llamados plátanos o estambres entre las flores, que se autopolinizan y llenan el cultivo de semillas. Esta plasticidad sexual, que a menudo se presenta como un defecto, es precisamente la base técnica de las semillas feminizadas.

Tipos de semilla según el fotoperiodo

Semillas fotodependientes o fotoperiódicas. Son las clásicas. La planta permanece en crecimiento vegetativo mientras el día sea largo, y entra en floración cuando la noche supera aproximadamente las 11-12 horas ininterrumpidas. En interior esto se controla con el temporizador: 18 horas de luz y 6 de oscuridad para crecimiento, 12 y 12 para inducir floración. En exterior lo controla el calendario: en España peninsular la floración arranca de forma natural a partir de finales de julio o agosto, según latitud y variedad, y la cosecha llega entre finales de septiembre y octubre. Su gran ventaja es que tú decides cuánto crece antes de florecer, lo que permite plantas grandes y producciones altas, y también permite mantener plantas madre indefinidamente en 18/6 para sacar esquejes.

Semillas autoflorecientes. Incorporan genética de Cannabis ruderalis, una población adaptada a las latitudes altas de Asia central, donde el verano es tan corto que esperar al acortamiento del día sería suicida. Estas plantas florecen por edad, no por fotoperiodo: a las tres o cuatro semanas de germinar, con la luz que sea. Completan el ciclo entero en 70 a 90 días desde la germinación. Eso las hace muy prácticas para cultivos discretos, ciclos rápidos, balcones con luz artificial cercana o zonas de otoño lluvioso donde una fotodependiente no llegaría a madurar. Su contrapartida es que no admiten corrección: si la planta sufre un frenazo en las dos primeras semanas, no lo recupera, porque el reloj sigue corriendo. Tampoco tiene sentido podarlas agresivamente ni trasplantarlas varias veces; lo eficiente es sembrarlas directamente en su maceta definitiva.

Tipos de semilla según el sexo

Regulares. Producto del cruce natural de un macho y una hembra. Dan aproximadamente un 50 % de machos y un 50 % de hembras, con variabilidad de un lote a otro. Son las que se necesitan para trabajo de mejora genética, para producir semilla propia y para conservar variedades, porque son las únicas que aportan la línea masculina. Si tu objetivo es flor, tendrás que descartar la mitad de las plantas, con el gasto de sustrato, agua y espacio que eso implica.

Feminizadas. Dan casi exclusivamente plantas hembra. Se obtienen provocando en una planta hembra la formación de flores masculinas mediante tratamiento con tiosulfato de plata (STS) o con giberelinas, y usando ese polen para fecundar a otra hembra. Como no interviene ningún cromosoma masculino, la descendencia es hembra. Es la opción lógica para quien busca flor y quiere aprovechar cada planta. Su punto débil: si la variedad de partida tiene tendencia al hermafroditismo o el cultivo sufre estrés fuerte, esa tendencia puede manifestarse.

Fíjate en que feminizada y autofloreciente son categorías independientes. Existen las cuatro combinaciones: regular fotodependiente, feminizada fotodependiente, regular autofloreciente y feminizada autofloreciente. Es una confusión habitual tratarlas como si fueran lo mismo.

Cómo elegir

Empieza por el entorno. En exterior en la península, las fotodependientes aprovechan el ciclo completo de la temporada y dan producciones muy superiores; las autoflorecientes permiten sembrar en primavera y cosechar en pleno verano, esquivando el otoño húmedo del norte, donde el Botrytis arruina cosechas enteras. En interior, la fotodependiente ofrece control total; la autofloreciente simplifica el manejo pero obliga a un solo fotoperiodo para toda la sala.

Sigue por el objetivo. Flor para consumo propio, feminizadas. Conservar o cruzar variedades, regulares.

Y mira la genética de fondo. Las variedades de dominancia índica son compactas, de hoja ancha y floración corta, entre 7 y 9 semanas: encajan bien en el clima peninsular y en espacios reducidos. Las de dominancia sativa son altas, espigadas y de floración larga, de 10 a 14 semanas o más; en el norte de España muchas no llegan a madurar antes de las lluvias. Esta es una elección más determinante para el resultado que la marca de la semilla.

Cómo germinar las semillas

Una semilla buena es dura al tacto, de color marrón o gris, a menudo con vetas tigradas, y no se aplasta entre los dedos. Las verdes o blanquecinas están inmaduras; las que se deshacen con una presión leve están muertas.

Método del vaso. Sumérgelas en agua a temperatura ambiente, en un vaso opaco o dentro de un armario, durante 12 a 24 horas. Las viables suelen hundirse en ese plazo. Nunca las dejes más de 24 horas: se ahogan.

Método del papel. El más usado y el más fácil de controlar. Papel de cocina humedecido y bien escurrido, semillas separadas, dentro de una fiambrera cerrada, en un sitio oscuro y estable a 20-25 °C. Revisa a diario, airea unos segundos y comprueba que el papel sigue húmedo. Rompen entre 2 y 5 días.

Siembra directa. También funciona y ahorra manipulación: semilla a 1 cm de profundidad en un vaso o maceta pequeña con sustrato ligero y ligeramente húmedo, tapado con film transparente hasta que asome. Es la opción preferible en autoflorecientes, que agradecen no ser movidas.

En cuanto la radícula asome 3-5 mm, pásala a sustrato con la raíz apuntando hacia abajo, a 1 cm de profundidad, sin apretar. No esperes a que tenga dos centímetros de raíz: se pega al papel y se rompe al separarla.

Los primeros días la plántula necesita humedad ambiental alta, luz moderada y nada de fertilizante. Los cotiledones llevan reservas suficientes para la primera semana; abonar antes de las hojas verdaderas quema las raíces.

Planta joven de cannabis recién trasplantada

Errores frecuentes

Dejar las semillas en agua demasiado tiempo. Pasadas 24 horas empiezan a asfixiarse. Si no se han hundido, pásalas igualmente al papel.

Buscar demasiado calor. Sobre un radiador o en un alféizar soleado la temperatura sube por encima de 30 °C y el papel se seca en horas. Estable a 22 °C es mejor que oscilando entre 18 y 32.

Manipular la radícula. Coge siempre la semilla por la cubierta. La raicilla es frágil y su punta de crecimiento, si se daña, condiciona toda la planta.

Enterrar demasiado. A tres o cuatro centímetros la plántula agota reservas antes de alcanzar la superficie.

Ahilamiento por falta de luz. Si a los cinco días tienes un tallo largo, fino y tumbado, es falta de luz, no exceso. Acerca la fuente luminosa y baja un poco la temperatura.

Abonar demasiado pronto o de más. La causa más común de plántulas quemadas. El sustrato preabonado de calidad cubre las primeras semanas sin ningún aporte extra.

Estresar plantas feminizadas. Interrupciones de la oscuridad durante la floración, cambios bruscos de temperatura o floraciones alargadas más de la cuenta pueden inducir flores masculinas y llenar la cosecha de semillas.

Empezar por semillas de procedencia desconocida. Las semillas que aparecen dentro de flor suelen ser fruto de una polinización accidental o de hermafroditismo, y su descendencia hereda esa inestabilidad.

Cómo conservar las semillas

Como cualquier semilla oleaginosa: seca, fría y a oscuras. Un frasco hermético con un desecante de gel de sílice, en la parte baja de la nevera a 4-8 °C, mantiene un buen poder germinativo durante varios años. Lo que las mata rápidamente es la combinación de calor y humedad y, sobre todo, los ciclos de condensación: si sacas el frasco de la nevera, déjalo alcanzar la temperatura ambiente antes de abrirlo, porque de lo contrario el vapor de agua del aire condensa sobre las semillas frías y las hidrata parcialmente.

En resumen

El cannabis es dioico y de día corto, y de ahí salen las dos clasificaciones que importan. Por fotoperiodo: fotodependientes, que florecen cuando la noche supera las 11-12 horas y permiten controlar el tamaño de la planta, y autoflorecientes, con genética ruderalis, que florecen por edad y cierran ciclo en 70-90 días. Por sexo: regulares, con un 50 % de machos y necesarias para reproducir y cruzar, y feminizadas, obtenidas por reversión con tiosulfato de plata y prácticamente todas hembra.

Germinar es sencillo: 12-24 horas de remojo como mucho, papel húmedo y escurrido a 20-25 °C, trasplante en cuanto la radícula asoma unos milímetros y a 1 cm de profundidad. Sin abono hasta las hojas verdaderas y con luz suficiente desde el primer día.

Y recuerda el marco legal: en España la semilla es legal, el autocultivo en espacio privado y no visible está despenalizado por la jurisprudencia, el cultivo visible es infracción administrativa sancionable y cualquier destino a terceros es delito. Consulta la normativa vigente antes de sembrar.


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