Cuidar plantas en una terraza no es cuidar un jardín en versión reducida. Es un sistema cerrado: el volumen de sustrato es el que hay, el agua que entra es la que tú das, y los nutrientes se agotan de verdad. Todo lo que en tierra se corrige solo, aquí depende de ti.

Terraza con plantas en macetas

El riego, que aquí es otra cosa

En verano una maceta al sol puede pedir agua a diario, y una pequeña dos veces. Pero regar mucho y a menudo no es lo mismo que regar bien.

Riega hasta que salga agua por abajo. Un riego que solo moja la superficie deja la mitad inferior del cepellón seca, y ahí es donde está la raíz que importa.

Comprueba antes. Dedo tres centímetros dentro, o levanta la maceta: cuando está seca pesa mucho menos. Es más fiable que cualquier calendario.

Vacía el platillo. El agua estancada pudre raíces y, en verano, es criadero de mosquito tigre.

Riega temprano o al atardecer. A mediodía se evapora casi todo y las gotas sobre la hoja al sol queman.

Si un sustrato se ha secado del todo, el agua le resbala y se va por los bordes sin mojar. La solución es riego por inmersión: la maceta en un barreño veinte minutos hasta que deje de burbujear.

Abonar no es opcional

Es la diferencia más grande respecto a un jardín. En tierra la planta explora y encuentra; en maceta solo tiene lo que le das, y cada riego lava una parte por el fondo.

Abono líquido cada dos semanas de marzo a septiembre, a la dosis del envase o algo por debajo. En invierno, nada o muy espaciado.

Elige según lo que busques: rico en potasio para plantas de flor y fruto, equilibrado para verdes. Y siempre sobre sustrato ya húmedo, nunca en seco, porque quema la raíz.

El calor de la terraza

Una terraza en agosto es más dura que un jardín: el solado irradia, la pared devuelve calor por la noche y no hay masa de tierra que amortigüe.

Eleva las macetas sobre tacos, para que el aire circule por debajo y no cojan el calor del suelo.

Agrupa las macetas. Juntas se dan sombra entre ellas y crean algo de humedad ambiental. Es gratis y se nota.

Evita el plástico negro al sol: cuece la raíz. El barro o los colores claros mantienen el cepellón bastante más fresco.

Malla de sombra al 40% en julio y agosto si la terraza es a poniente. Cambia por completo la supervivencia.

Acolcha la superficie de las macetas grandes con corteza o grava: reduce la evaporación de forma considerable.

El viento

En altura seca más que el sol y rompe brotes. Un cañizo, un brezo o una malla en el lado expuesto amplía muchísimo lo que puedes cultivar. Y usa macetas bajas y anchas, que vuelcan menos.

Trasplantar y renovar sustrato

El sustrato se agota, se compacta y acumula sales. Señales de que toca: raíces saliendo por los agujeros, el agua tarda en penetrar, costra blanca en la superficie, o la planta deja de crecer aunque abones.

Cada dos o tres años, en primavera. Sube solo dos o tres centímetros de diámetro: una maceta demasiado grande deja sustrato húmedo que nadie usa y acaba pudriendo.

En plantas grandes que ya no pueden subir de maceta, saca el cepellón, recorta un tercio de las raíces exteriores y devuélvelo con sustrato nuevo.

Y una vez al mes, un riego abundante solo con agua para lavar sales.

Plagas de terraza

Araña roja, favorecida por el calor seco. Punteado claro en el haz y telaraña fina. Sube la humedad y trata el envés con jabón potásico.

Pulgón en primavera, en los brotes tiernos. Chorro de agua y jabón potásico.

Cochinilla, sobre todo en cítricos. Alcohol con bastoncillo o aceite de parafina.

Mosquitos del sustrato: señal de exceso de riego permanente. Deja secar más entre riegos.

Repite siempre a la semana: casi ningún tratamiento mata huevos.

El invierno

El punto débil no es la planta, es la maceta: la raíz se hiela mucho antes en un tiesto que en el suelo.

Arrima las macetas a la pared, envuélvelas con plástico de burbujas si esperas heladas, y reduce mucho el riego, porque con frío la planta apenas consume y el sustrato tarda días en secar.

Y no metas dentro de casa nada que no lo necesite: el aire seco de la calefacción provoca caída de hoja y araña roja garantizada.

Antes de irte de vacaciones

Agrupa todo en la zona más sombreada, riega a fondo, acolcha la superficie y, si son más de unos días, pon un programador de riego a un grifo. Los conos de cerámica y las botellas invertidas dan para dos o tres días como mucho.

En resumen

Riega hasta que salga por abajo y comprueba antes en vez de seguir un calendario; abona cada dos semanas de marzo a septiembre porque en maceta no hay reservas; eleva y agrupa las macetas para combatir el calor del solado; protege del viento; renueva sustrato cada dos o tres años y lava sales una vez al mes.


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