Un europalet mide 1.200 por 800 milímetros, tiene 144 mm de alto y pesa entre 20 y 25 kilos vacío. De esas cuatro cifras sale prácticamente todo lo que se puede y lo que no se puede montar con él en una terraza: las medidas de tus sillas van a ser múltiplos o divisores de esas, el peso final va a ser considerable y la altura de asiento no la da el palet, hay que fabricarla.

Hacer sillas con palets sale barato y es un trabajo de fin de semana, pero entre un mueble que aguanta cinco veranos y uno que se raja el primer invierno hay tres diferencias: de qué palet partes, si pretaladras antes de atornillar y con qué lo proteges. El resto es cortar y lijar.

Qué palet sirve y cuál no puedes coger

Antes de cargar nada en el coche, mira los tacos laterales. Ahí es donde el palet lleva escrita su historia.

El sello NIMF-15 y las siglas del tratamiento. Los palets destinados a comercio internacional llevan un sello ovalado con las espigas del IPPC, el código del país (ES para España), un número de registro y dos letras que son lo que de verdad importa. HT significa heat treatment: la madera se calentó a 56 °C en el núcleo durante al menos 30 minutos para matar plagas. Ese palet es apto sin más. MB significa bromuro de metilo, un fumigante que está prohibido en la Unión Europea desde 2010 pero que sigue apareciendo en palets antiguos o importados: ese no lo metas en casa ni lo lijes, porque estarías respirando el serrín. DB (descortezado) y KD (secado en horno) son inofensivos y suelen acompañar al HT.

El color no es decorativo, es propiedad. Los palets azules son de CHEP y los rojos o marrón oscuro suelen ser de LPR u otros pools de alquiler. No son desechables: pertenecen a esas empresas y circulan en depósito, así que llevárselos de la parte de atrás de un supermercado no es reciclar, es apropiarse de material ajeno. Los que sí se descartan son los palets blancos o de madera clara sin marca de pool, los llamados de un solo uso o palets perdidos. Aun así, pídelos: en cualquier comercio con almacén te dirán que sí, y te ahorras el malentendido.

De dónde viene la carga. Descarta cualquier palet con manchas de aceite, restos químicos, olor raro o cercos oscuros de líquido derramado. La madera es porosa y no hay lijado que quite lo que ha empapado dos centímetros hacia dentro. Los que vienen de fruta, bebidas embotelladas o material de construcción limpio son los mejores candidatos.

El estado. Golpea el palet contra el suelo y escucha: si suena hueco o hay tablas que se mueven, la madera está podrida o los clavos han cedido. Busca agujeritos redondos de 1 a 3 mm con serrín fino debajo, que delatan carcoma, y ten en cuenta que un palet que ha pasado el invierno a la intemperie apilado y mojado ya no tiene la resistencia de uno seco.

Palets de madera apilados listos para reciclar en muebles de terraza

Herramientas y material

No hace falta un taller. Con esto se hace la silla entera:

Para desmontar y cortar: pata de cabra o desclavador específico de palets, martillo, tenazas y una sierra. La sierra de calar es la más manejable, pero la madera de palet está clavada con puntas helicoidales que destrozan las hojas de madera, así que ten a mano hojas bimetálicas o localiza los clavos antes de cortar y desvíate de ellos. Un serrucho de costilla o una sierra circular también valen.

Para montar: taladro-atornillador, brocas de 3 y 4 mm, avellanador, tirafondos de acero inoxidable de 4x50 mm para tablas y de 5x70 u 80 mm para uniones a los tacos, escuadras metálicas galvanizadas y, si quieres un respaldo abatible, un par de bisagras de exterior.

Para acabar: lijadora orbital o taco de lija, papel de grano 60-80 para el desbaste y 120-150 para el acabado, brochas y el protector que elijas. Y equipo de protección: gafas, guantes y mascarilla FFP2 al lijar, que el polvo de pino irrita bastante.

Las medidas que hacen que una silla sea cómoda

Este es el apartado que se salta todo el mundo y por eso hay tantos muebles de palet que nadie usa. Una silla no es un montón de tablas a cualquier altura, hay unas cotas ergonómicas que conviene respetar:

Altura del asiento: 43-45 cm si vas a comer sentado en ella, 35-40 cm si es un sillón bajo de estar. Ojo: esa altura se mide con el cojín ya comprimido, así que si vas a poner una espuma de 10 cm, cuenta con que se hunde unos 3 cm al sentarte.

Profundidad del asiento: 45-50 cm. Más de 55 y te quedas con las rodillas colgando o con la espalda despegada del respaldo.

Ancho útil: 45 cm es el mínimo aceptable, 55-60 cm es cómodo. El europalet entero da 80 cm de ancho, que es una butaca ancha, casi un asiento y medio.

Respaldo: entre 40 y 50 cm de alto por encima del asiento, e inclinado. Aquí está el detalle que más se descuida: un respaldo a 90° es incomodísimo. El ángulo entre asiento y respaldo debe estar en 100-105° para una silla de mesa y 105-110° para un sillón de relax. Además el asiento debe caer hacia atrás 3-5°, para que no te deslices hacia delante.

Reposabrazos: 20-22 cm por encima de la superficie del asiento.

Modelo 1: sillón bajo con dos palets

Es el más rápido y el que menos corte exige. Necesitas dos europalets y sale una butaca ancha de terraza.

Paso 1. Corta los dos palets por la mitad del lado largo, con lo que obtienes cuatro piezas de 600 x 800 mm. Corta siempre a través de un travesaño para que las dos mitades queden con apoyos completos, nunca en el aire entre dos tacos.

Paso 2. Apila dos mitades y únelas entre sí con tirafondos de 5x80 pasando por los tacos superiores hasta los inferiores, cuatro por esquina como mínimo. Tienes una base de 288 mm de alto: con un cojín de 10 cm el asiento queda a unos 37 cm, altura de sillón.

Paso 3. Prepara la tercera mitad como respaldo. Recórtala a unos 450 mm de alto y refuérzala clavando o atornillando por detrás dos listones en diagonal, para que no se descuadre.

Paso 4. Une el respaldo a la base con escuadras metálicas por la cara interior, dándole la inclinación de 105-110°. Para fijar el ángulo, atornilla dos tornapuntas triangulares en los laterales, cortados de la cuarta mitad de palet: sin ellos el respaldo se abrirá con el uso hasta acabar tumbado. Este triángulo lateral es la pieza estructural del mueble, no un adorno.

Paso 5. Reposabrazos. Dos tablas anchas de 145 mm apoyadas sobre tacos, a 20-22 cm por encima del asiento, atornilladas al lateral de la base y al respaldo. Además de servir de brazo, arriostran el conjunto.

Paso 6. Patas. No dejes la madera apoyada directamente en el suelo. Atornilla cuatro pies de goma o de plástico bajo los tacos inferiores. Uno o dos centímetros de separación bastan para que el agua de riego o de lluvia no se quede en contacto permanente con la testa de la madera, que es por donde empieza siempre la podredumbre.

Modelo 2: silla de un solo palet

Da menos volumen, aprovecha mejor el material y es la opción para balcones pequeños. Del europalet de 1.200 mm salen tres piezas:

Asiento: corta un trozo de 500 mm de largo por los 800 de ancho (o por 550-600 si quieres una silla individual y aprovechas el resto).

Respaldo: otro trozo de 450 mm.

Estructura: con los 250 mm restantes y las tablas que saques al desmontar, fabrica los dos laterales en forma de L, los tornapuntas y las patas.

Como el palet solo da 144 mm de altura, el asiento hay que elevarlo. Lo más limpio es montar un bastidor de patas con los tacos de 100 x 100 mm del propio palet, unidos por travesaños atornillados: cuatro patas de 25-30 cm y el asiento encima. Las patas se atornillan a los travesaños con dos tirafondos cada una y en direcciones cruzadas, nunca con uno solo, o la silla acabará haciendo un paralelogramo.

Si vas a poner varias en fila, mide antes el hueco: dos sillas de 60 cm más 15 cm de separación necesitan 1,35 m de pared libre, y en un balcón estrecho eso se come el paso.

Desmontar el palet sin destrozar las tablas

Las tablas de un europalet miden 22 mm de grosor y están sujetas con clavos anillados que agarran muchísimo. Si haces palanca directamente con la pata de cabra sobre el canto de la tabla, la partirás.

El método que funciona: mete una tabla de sacrificio o un listón grueso entre la pata de cabra y la madera para repartir el esfuerzo, y levanta poco a poco y por los dos extremos alternativamente, nunca de golpe por un lado. Si una tabla se resiste, no insistas: corta los clavos con una sierra de calar y hoja bimetálica pasándola entre la tabla y el travesaño. Se pierde medio centímetro de madera y se gana la tabla entera.

Y una decisión práctica: no desmontes lo que no necesites desmontar. El palet ya es una estructura clavada y arriostrada; usarlo entero o cortado en bloques ahorra horas y da un mueble más rígido.

Pretaladrar, la diferencia entre un mueble y un montón de leña

La madera de palet es pino de crecimiento rápido, con muchos nudos y bastante seca. Atornillar directamente cerca de un extremo la abre de par en par siguiendo la fibra, y esa grieta ya no se cierra.

Haz siempre un taladro previo de un milímetro menos que el diámetro del tornillo (broca de 3 mm para tirafondos de 4 mm, de 4 mm para los de 5), avellana la boca para que la cabeza quede embutida, y no pongas ningún tornillo a menos de 20 mm del final de una tabla. Cuando tengas que sujetar dos piezas por el canto, mejor dos tornillos separados que uno centrado.

Y usa tornillería inoxidable o galvanizada. El acero común oxida en un par de meses a la intemperie, mancha la madera de negro alrededor de cada cabeza y, lo peor, pierde sección hasta que el tornillo se rompe con un tirón lateral.

Lijado y acabado que aguante fuera

El lijado no es estética, es seguridad: la madera de palet en bruto suelta astillas, y una astilla en la parte trasera del muslo la recuerdas. Da una primera pasada con grano 60 u 80 hasta eliminar rebabas y restos de etiquetas, y remata con 120-150. Redondea todos los cantos vivos, especialmente el borde delantero del asiento, que es donde se apoyan las piernas.

Antes de proteger, la madera tiene que estar limpia y seca: cepilla, lava si hace falta con agua y jabón, y deja secar al sol dos o tres días. Aplicar cualquier producto sobre madera húmeda es sellar el agua dentro.

Si ves rastro de carcoma, aplica primero dos manos de protector insecticida-fungicida al agua para madera, que es incoloro y penetra. Después viene el acabado, y aquí conviene deshacer una confusión bastante extendida: el barniz no es la mejor opción para exteriores. Forma una película rígida sobre la madera que, con la dilatación del sol y la humedad, acaba cuarteándose; el agua entra por las grietas, se queda debajo y levanta el barniz a tiras, y entonces hay que decapar todo para rehacerlo.

Lo que se comporta bien fuera es el lasur de poro abierto con filtro UV, en dos o tres manos, lijando muy suave con grano 220 entre capa y capa. Deja respirar a la madera, no forma película y, cuando envejece, se renueva simplemente dando otra mano encima sin decapar nada. En una terraza soleada del sur peninsular toca repasarlo cada 18-24 meses; en el norte o en zonas sombreadas aguanta algo más. La otra opción es el aceite de teca o de linaza, que deja un tacto más natural pero exige reaplicación una o dos veces al año.

Si quieres color, no uses pintura de interior. Hay lasures pigmentados en toda la gama de tonos, y una pintura acrílica de exterior con su imprimación también funciona. En cualquier caso, da doble mano en las testas, los cortes a contraveta de los extremos: absorben agua entre diez y veinte veces más rápido que la cara de la tabla, y es por ahí por donde se pudre el mueble.

Sillas de palet pintadas de colores en una terraza

Cojines: dónde no ahorrar

Una silla de palet sin cojín es un banco. Para el asiento, espuma de poliuretano de alta densidad, de 25 a 30 kg/m³, con 8-10 cm de grosor; para el respaldo basta con 6-8 cm. La espuma barata de 18 kg/m³ se aplasta en un verano y ya no vuelve a su sitio.

Si la silla va a estar a la intemperie de verdad, merece la pena la espuma de célula abierta drenante, que deja pasar el agua y seca en horas en lugar de quedarse empapada durante días criando moho por dentro.

En la tela, el criterio es el mismo: acrílico teñido en masa (el pigmento va en la fibra, no encima) resiste el sol de un verano español sin destintarse; el poliéster estampado barato pierde el color en dos meses de terraza orientada al sur. Y hazlas con cremallera, porque una funda que no se puede quitar y lavar dura lo que dura la primera mancha. Las medidas más socorridas son 80x60 y 80x80 cm, que son justo las que dan las mitades de europalet.

Lo que hay que tener en cuenta en un balcón

El peso es la cuestión seria. Un sillón de dos europalets pesa entre 45 y 55 kilos, y con cojines y una persona sentada estás concentrando unos 130 kilos en menos de medio metro cuadrado. Un balcón en voladizo trabaja peor cuanto más lejos de la fachada apoyas la carga, así que coloca los muebles pesados contra la pared del edificio y no en el borde exterior, y evita acumular varios más una jardinera grande llena de tierra mojada en la misma zona. En edificios antiguos, con armaduras que pueden estar oxidadas, esto no es una precaución teórica.

Comprueba también que el mueble no tapa el sumidero del suelo ni el hueco de desagüe del peto: si el agua no evacúa, se remansa bajo la madera y te la pudre por debajo, además del problema de humedades para el vecino.

Un último apunte: la terraza es un sitio de jardín. Los huecos entre las tablas del lateral del palet son un buen soporte para colgar macetas ligeras de aromáticas o para encajar una jardinera estrecha al costado del sillón. Albahaca, menta o un pequeño romero a la altura del brazo funcionan bien y espantan mosquitos al rozarlos.

Errores frecuentes

Llevarse palets azules o rojos. Son de alquiler y tienen dueño.

Usar un palet marcado MB. Fue fumigado con bromuro de metilo.

Confiar en los clavos originales. Sujetan bien a compresión, es decir, con el palet plano y peso encima, pero no aguantan los esfuerzos laterales de alguien que se recuesta en un respaldo. Todas las uniones nuevas van atornilladas y, si son estructurales, con escuadra.

Atornillar sin pretaladrar. Grieta garantizada en los extremos.

Saltarse el lijado fino o dejar los cantos vivos.

Montar el respaldo a 90° y sin tornapuntas. Incómodo primero, flojo después.

Apoyar la madera directamente sobre el suelo. Cuatro pies de goma cuestan poco y duplican la vida del mueble.

Barnizar en lugar de dar lasur. Bonito el primer año, un problema el tercero.

Dejar los cojines fuera todo el año. Aunque la tela sea de exterior, guardarlos cuando llueve o al final de la temporada alarga su vida muchísimo.

Mantenimiento anual

En primavera, antes de sacar los cojines, dedícale media hora a cada silla: aprieta todos los tornillos, que la madera trabaja con los cambios de humedad y se aflojan; revisa la parte baja de las patas y las testas buscando zonas blandas o grises; lija en seco los puntos donde el protector se haya ido y da una mano de lasur. Si aparece una tabla partida, se sustituye sola, que para eso el mueble está atornillado y no encolado.

En resumen

Parte de palets blancos sin marca de pool, con sello HT y sin manchas de carga. Decide las medidas antes de cortar: asiento a 35-45 cm según el uso, 45-50 cm de profundidad y respaldo inclinado 105-110° sujeto con tornapuntas laterales. Corta con hoja bimetálica, pretaladra siempre y usa tornillería inoxidable. Lija con 80 y remata con 120-150 redondeando los cantos, y protege con lasur de poro abierto y filtro UV en dos o tres manos, doblando la mano en las testas. Levanta el mueble del suelo con pies de goma, pon espuma de 25-30 kg/m³ forrada en acrílico teñido en masa y, si estás en un balcón volado, coloca el peso pegado a la fachada.

Con dos europalets y un fin de semana tienes un sillón de terraza; con la protección adecuada y un repaso cada primavera, lo tendrás cinco o seis años.


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